CHILE
ALLENDE, PINOCHET
Y LA SOMBRA DE WASHINGTON
GOLPE DE ESTADO
El 11 de septiembre de 1973, Chile se convirtió en epicentro de la Guerra Fría latinoamericana. El bombardeo de La Moneda y la muerte de Salvador Allende marcaron no solo el fin de un experimento democrático socialista, sino también el inicio de una dictadura militar que se prolongaría por 17 años.
CHILE EN LA ENCRUCIJADA
La Unidad Popular de Allende representaba un desafío inédito: un proyecto socialista por la vía democrática. Nacionalización del cobre, reforma agraria y expansión de derechos sociales fueron medidas que entusiasmaron a las mayorías, pero alarmaron a las élites económicas y a Washington.
La polarización interna se agudizó con huelgas empresariales, inflación y desabastecimiento, fenómenos que no fueron espontáneos: investigaciones posteriores revelaron que la CIA financió campañas de desestabilización y apoyó a medios opositores como El Mercurio.
EL DÍA DEL GOLPE
El 11 de septiembre, las Fuerzas Armadas chilenas —Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Carabineros— ejecutaron el golpe. La Moneda fue bombardeada y Allende, fiel a su promesa de no abandonar el mandato popular, resistió hasta el final. Su último discurso radial, transmitido por Radio Magallanes, se convirtió en testamento político: “Seguramente esta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes…”.
La versión oficial sostiene que Allende se suicidó dentro del palacio. Más allá de la causa exacta, su muerte simbolizó el sacrificio de un presidente que eligió caer junto a la democracia que defendía.
Documentos desclasificados confirman que la administración Nixon, con Henry Kissinger como arquitecto, consideraba a Chile un “riesgo intolerable” en el tablero global. La estrategia fue clara:
Financiar huelgas y propaganda contra Allende.
Presionar económicamente mediante bloqueo de créditos internacionales.
Respaldar a sectores militares dispuestos a derrocar al gobierno.
El golpe chileno fue, en palabras de muchos analistas, una operación geopolítica patrocinada por Washington, destinada a evitar que otro país latinoamericano siguiera el camino de Cuba.
APLASTAR
PROYECTOS DEMOCRÁTICOS, META
El golpe de Estado en Chile no fue solo un episodio nacional: fue la demostración de cómo la geopolítica de la Guerra Fría podía aplastar proyectos democráticos en nombre de la “seguridad hemisférica”. Allende encarnó la posibilidad de un socialismo con urnas, y su sacrificio lo convirtió en mártir de la democracia latinoamericana.
Pinochet, con el respaldo tácito de Washington, instauró un régimen que combinó represión brutal con reformas económicas neoliberales, modelo que aún divide a Chile. El 11 de septiembre de 1973 sigue siendo una herida abierta: memoria de un país que intentó avanzar por un camino propio y fue interrumpido por la fuerza de las armas y la presión externa.