ARGENTINA
Carlos Esparza, periodista
lunes, 17 de agosto de 2026
EL MUNDO
TRUMP,
ISRAEL Y MARRUECOS
La política exterior de Donald Trump hacia Marruecos no fue un gesto aislado, sino una reconfiguración estratégica que alteró el equilibrio en el Magreb, -región del noroeste de África-, y tensó las relaciones transatlánticas. El reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en 2020 marcó un punto de inflexión: Washington rompió con décadas de neutralidad y otorgó a Marruecos un respaldo diplomático sin precedentes.
EL EJE RABAT-WASHINGTON-TEL AVIV
El acuerdo fue parte de los Acuerdos de Abraham, donde Marruecos normalizó relaciones con Israel. Este movimiento consolidó un triángulo estratégico:
Marruecos obtuvo legitimidad territorial.
Israel ganó un aliado árabe clave.
Trump se presentó como arquitecto de un nuevo orden en Oriente Medio.
La decisión de Trump tuvo un efecto colateral inmediato: Europa quedó atrapada entre la necesidad de mantener relaciones con Marruecos y la obligación de determinar y defender el derecho internacional. Marruecos, respaldado por Washington, intensificó su papel como guardián de los flujos migratorios hacia España, aumentando su poder de negociación con la Unión Europea.
Pedro Sánchez, Presidenete de España/SERVICIOS ESPECIALES
ESPAÑA EN LA LÍNEA DE FUEGO
La crisis de Ceuta en 2021 reveló la nueva dinámica: Marruecos, protegido por el paraguas estadounidense, tensó la relación con Madrid sin temor a represalias. Trump, al guardar silencio, reforzó la idea de que Marruecos podía actuar con mayor autonomía frente a su vecino europeo.
MAGREB POLARIZADO
El reconocimiento del Sáhara intensificó la rivalidad con Argelia, que vio en la decisión de Trump una amenaza directa a su influencia regional. El Magreb quedó polarizado: Marruecos emergió como potencia respaldada por Washington, mientras Argelia se alineó con actores que cuestionan la legitimidad de la decisión.
La relación Trump–Marruecos-Tel Aviv, debe leerse como un pacto de conveniencia disruptivo: Marruecos obtiene legitimidad territorial y proyección internacional; Trump asegura un aliado estratégico en el norte de África, útil para presionar a Europa y reforzar su narrativa de seguridad global. En el plano internacional, Marruecos se convierte en un actor bisagra entre Occidente, África y Oriente Medio, mientras Trump demuestra que la política exterior estadounidense puede ser reescrita con un solo gesto, cuando el imperio habla.
domingo, 16 de agosto de 2026
BRASIL
LULA
BUSCA SU REELECCIÓN
La campaña de reelección de Lula da Silva, iniciada hoy domingo 16 de agosto en el Estadio Vila Euclídes en el cordón industrial de Sao Paulo, no es solo un episodio brasileño: es un capítulo más en la batalla continental entre el progresismo latinoamericano y la ultraderecha globalizada.
EL FANTASMA DE LAWFARE
PROGRESISMO Y ULTRADERECHA
La disputa con Flávio Bolsonaro encarna el choque ideológico regional:
Progresismo: empleo formal, programas sociales, soberanía energética, educación pública.
Ultraderecha: seguridad punitiva, privatización, discurso anti-“casta política”.
Brasil se convierte así en un laboratorio de la tensión que atraviesa toda América Latina: ¿puede el progresismo sostenerse en un contexto de crisis de seguridad y polarización mediática?
DIMENSIÓN CONTINENTAL
Argentina: el kirchnerismo debilitado tras el lawfare contra Cristina.
Bolivia: Evo Morales aún denuncia persecución judicial.
México: AMLO y su sucesora defienden la narrativa de soberanía frente a Washington.
Lula se presenta como el veterano que puede articular un frente progresista regional frente a la ola ultraderechista del fascismo integrada por Milei, Kast, Bolsonaro, Bukele y Abelardo, entre otros.
sábado, 15 de agosto de 2026
COLOMBIA
EL SHOW
Y LA INCOMPETECIA DE ABELARDO
EL POPULISMO Y LA CATÁSTROFE
El terremoto del 10 de agosto de 2026 no solo sacudió la geografía colombiana: también desnudó la fragilidad política de un país que estrenaba presidente. Abelardo de la Espriella, abogado penalista convertido en jefe de Estado, enfrentó su primera gran prueba con una mezcla de gestos teatrales y decisiones erráticas que han sido interpretadas como un show populista más que una gestión eficaz.
LA IMPROVISACIÓN COMO POLÍTICA
La negativa inicial a aceptar ayuda internacional —seguida de un giro abrupto bajo presión mediática y diplomática— reveló una ineptitud en la coordinación estatal. La creación del llamado “Fondo Milagro” y la declaración de emergencia económica fueron anuncios sin respaldo financiero claro, lo que alimentó la percepción de improvisación. En un país con déficit fiscal y una institucionalidad debilitada, la falta de un plan estructurado para la atención inmediata de grandes desastres expuso la distancia entre la retórica presidencial y la realidad de hospitales colapsados y familias sin atención inmediata.
EL ESPECTÁCULO PRESIDENCIAL
De la Espriella convirtió la tragedia en escenario político: videos dramatizados desde el avión presidencial, discursos cargados de frases épicas —“El Estado no se dobla ni titubea”— y la declaración de duelo nacional. Para la opinión pública internacional, estos actos se leyeron como una estrategia de autopromoción más que como una respuesta humanitaria.
LECTURA INTERNACIONAL
Mientras países ofrecían brigadas de rescate, el rechazo deterioró la imagen de Colombia como socio confiable. La posterior aceptación de ayuda extranjera ha sido en especie, en tanto Abelardo aprobaba tardiamente la entrada a los equipos rescatistas de El Salvador, Chile, Estados Unidos e Israel, cuyos presidentes son afines ideológicamente. La catástrofe se convirtió así en un espejo de la fragilidad institucional.
El terremoto marcó el inicio de un ciclo político en el que Colombia deberá decidir si tolera la teatralidad como sustituto de la gestión, o si exige un liderazgo capaz de transformar la retórica en políticas concretas de reconstrucción. En la arena internacional, la imagen de De la Espriella quedó asociada a la ineptitud y el espectáculo, un debut presidencial que amenaza con dejar huella más por su forma que por su fondo.
jueves, 13 de agosto de 2026
EL MUNDO
LA SOMBRA
QUE UNIÓ CONTINENTES
Ayer 12 de agosto, la luna trazó un arco de oscuridad sobre Groenlandia, Islandia, Rusia y España. Durante 138 segundos, el Sol se convirtió en un halo espectral: la corona solar expuesta, el día convertido en crepúsculo. Más allá del espectáculo astronómico, el eclipse recordó la fragilidad de nuestra percepción del tiempo y la luz. En México, la experiencia fue distante, mediada por pantallas y transmisiones en vivo. La globalización de la mirada convirtió un fenómeno local en un acontecimiento compartido, aunque desigualmente vivido.