ARGENTINA
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MEDIO ORIENTE
OPERACIÓN FURIA ÉPICA:
ESTADOS UNIDOS E ISRAEL CONTRA IRÁN
El gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, justificó la acción como respuesta al estancamiento en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, la magnitud del ataque y la rapidez de la reacción iraní —con misiles dirigidos contra Israel y bases estadounidenses en la región— han encendido las alarmas de una posible guerra regional de gran escala.
Escalada regional: El riesgo de que el conflicto se extienda a todo Oriente Medio es elevado. Irán podría intensificar ataques directos y a través de milicias aliadas en Líbano, Siria, Irak y Yemen.
Control marítimo: El estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de petróleo, se convierte en un punto de vulnerabilidad. Un bloqueo iraní tendría repercusiones inmediatas en la economía global.
Aislamiento de Washington: Aunque Israel y algunos países árabes del Golfo respaldan la ofensiva, aliados europeos y organismos internacionales han expresado preocupación por la ruptura del diálogo nuclear.
Mediación internacional: Rusia, China y Turquía podrían asumir un rol de mediadores, buscando evitar que la confrontación derive en una guerra prolongada.
Mercados en tensión: El precio del petróleo ya muestra signos de volatilidad. Una prolongación del conflicto podría disparar los costos energéticos y generar inestabilidad financiera global.
Impacto interno: Tanto Irán como Estados Unidos enfrentarán un desgaste económico significativo, con consecuencias políticas internas imprevisibles.
La Operación Furia Épica no solo representa un ataque militar, sino un movimiento estratégico que redefine el equilibrio de poder en Oriente Medio. La comunidad internacional observa con preocupación, consciente de que el desenlace de este enfrentamiento podría marcar el rumbo de la política global en los próximos años.
ESTADOS UNIDOS E ISRAEL ATACAN A IRÁN
ASIA
PAKISTÁN Y AFGANISTÁN,
UNA FRONTERA QUE NUNCA CICATRIZA
La relación entre Pakistán y Afganistán es una de las más tensas de Asia, marcada por una herencia colonial que aún condiciona la política regional. El origen del conflicto se encuentra en la Línea Durand (1893), trazada por el Imperio Británico para separar Afganistán de la India británica. Esta frontera dividió comunidades pastunes y baluches, y aunque Pakistán la defendió tras su independencia en 1947, Afganistán nunca la reconoció.
PAKISTÁN, ALIADO DE ESTADOS UNIDOS,
CONTRA LA INVASIÓN SOVIÉTICA EN AFGANISTÁN
Durante la Guerra Fría, Islamabad (ciudad del Islam, capital de Pakistán), se convirtió en aliado clave de Estados Unidos contra la invasión soviética de Afganistán, apoyando a los muyahidines. Esa estrategia fortaleció redes islamistas que luego se expandieron en ambos países. En los años 90, el ascenso de los talibanes en Kabul, con vínculos paquistaníes, profundizó la desconfianza. Tras el 11-S, Afganistán acusó a Pakistán de seguir respaldando insurgencias, y el regreso del Emirato Talibán en 2021 reactivó las tensiones.
GUERRA ABIERTA, DECLARA PAKISTÁN
Pakistán declara la guerra abierta y bombardea las ciudades de Kabul, capital de Afganistán, Paktika y Kandahar. Continúan las acusaciones mutuas, y es cuesionado el papel del Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), agrupación que en el contexto actual es uno de los principales factores que alimentan la crisis fronteriza entre Pakistán y Afganistán. Islamabad acusa a Kabul de permitir que este grupo opere desde su territorio. La frontera porosa facilita el terrorismo, contrabando y migración irregular, convirtiendo la relación en un foco de inestabilidad regional.
CICLO DE DESCONFIANZA Y VIOLENCIA
En conclusión, mientras la Línea Durand siga siendo una frontera disputada y los talibanes mantengan vínculos ambiguos con el TTP, Pakistán y Afganistán seguirán atrapados en un ciclo de desconfianza y violencia. Más que un puente de cooperación, su frontera continúa siendo un campo de batalla que amenaza la seguridad de toda Asia. En las guerras muchos inocentes mueren. Qué pena.
MEDIO ORIENTE
GENOCIDIO DE GAZA
BOMBAS SIONISTAS
QUE ESFUMAN CUERPOS
De acuerdo con investigaciones recientes, al menos 2,800 palestinos han desaparecido tras ataques israelíes en los que se emplearon estas municiones. Los equipos de rescate describen escenas en las que solo se hallan fragmentos mínimos de hueso o sangre, pero no cuerpos completos. Para las familias, la imposibilidad de dar sepultura a sus seres queridos añade un nivel de sufrimiento difícil de dimensionar.
Informes señalan que Estados Unidos ha suministrado estas bombas térmicas y termobáricas a Israel, lo que ha permitido su uso en Gaza. La transferencia de este tipo de armamento plantea serias preguntas sobre la responsabilidad internacional y el papel de Washington en un conflicto que organismos de derechos humanos describen como un acto de genocidio.
Impacto psicológico: familias que buscan a sus desaparecidos sin encontrar nada que enterrar.
Obstáculos judiciales: la ausencia de cuerpos dificulta la documentación de crímenes de guerra y la rendición de cuentas.
Debate internacional: el uso de estas armas ha reavivado discusiones sobre la prohibición de municiones que causan sufrimiento indiscriminado.
El empleo de bombas que literalmente borran a las personas de la faz de la tierra no solo es un acto militar, sino también un golpe a la memoria colectiva y a la dignidad humana. La comunidad internacional enfrenta el reto de responder no solo a la devastación material, sino también a la desaparición física y simbólica de miles de palestinos.
Informes señalan que Estados Unidos ha suministrado estas bombas térmicas y termobáricas a Israel, lo que ha permitido su uso en Gaza.