COLOMBIA EN SU ENCRUCIJADA
LA VIOLENCIA
QUE FORTALECE A LA DERECHA
Ataque en la Carretera Panamericana, en Cajibio, Colombia/SERVICICOS ESPECIALES
EL MIEDO COMO ESTRATEGIA ELECTORAL
Los atentados terroristas en Cauca y Valle del Cauca, perpetrados por disidencias de las FARC, han sacudido la campaña presidencial colombiana. Más de una veintena de muertos y decenas de heridos en apenas 48 horas han convertido la seguridad en el eje central del debate político. En un país marcado por décadas de conflicto, la violencia no es un hecho aislado: es un mensaje. Y ese mensaje, en plena campaña, reconfigura el tablero electoral.
LA NARRATIVA DE LA MANO DURA
Mientras el petrismo denuncia que los ataques buscan deslegitimar la política de “Paz Total”, la oposición de derecha capitaliza el miedo ciudadano. Voces como Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella responsabilizan directamente al gobierno de Gustavo Petro, acusándolo de haber permitido la expansión de los grupos ilegales. La derecha encuentra aquí terreno fértil: el discurso de orden y seguridad se impone sobre el de reconciliación y paz. La violencia, paradójicamente, se convierte en su mejor aliada.
EL GOLPE A LOS BASTIONES PROGRESISTAS
Los atentados no fueron casuales: se produjeron en regiones donde el petrismo lideraba la intención de voto. Al sembrar terror en sus bastiones, las disidencias no solo desafían al Estado, sino que erosionan la confianza en el proyecto político de izquierda. El resultado es claro: el progresismo pierde narrativa y territorio, mientras la derecha se fortalece con la promesa de restaurar el orden.
BENEFICIARIO POLÍTICO, LA DERECHA
Aunque los grupos armados buscan control territorial y mantener economías ilícitas, el efecto electoral es evidente:
La izquierda queda debilitada, cuestionada en su propuesta de paz.
La derecha se beneficia, pues el miedo ciudadano legitima su discurso de seguridad y mano dura.
En la lógica de la campaña, los atentados no son neutrales: son un golpe directo que favorece a la oposición de derecha.

