ARGENTINA
PÁGINA 12
EL MUNDO
EL ÉBOLA:
¿UNA AMENAZA GLOBAL
COMO EL COVID-19?
El virus del Ébola ha vuelto a encender las alarmas internacionales. Con brotes activos en la República Democrática del Congo, Uganda y Sudán del Sur, la OMS declaró emergencia internacional en mayo de 2026. La variante detectada, Bundibugyo, carece de vacuna aprobada, lo que aumenta la preocupación.
A diferencia del COVID-19, el ébola no se transmite por aire ni por personas asintomáticas. Su contagio requiere contacto directo con fluidos corporales de personas enfermas o fallecidas, lo que limita su capacidad de expansión global.
| COVID-19 | ÉBOLA |
|---|---|
| Transmisión aérea, incluso en asintomáticos | Transmisión por fluidos, solo en sintomáticos |
| Pandemia global con millones de muertes | Brotes regionales con cientos o miles de casos |
| Vacunas masivas desarrolladas en meses | Vacunas parciales, tratamientos experimentales |
| Expansión rápida y silenciosa | Expansión más lenta y localizada |
Aunque el brote mantiene su epicentro en África central, la OMS advierte que la movilidad global y los conflictos regionales podrían facilitar su expansión hacia otras zonas vulnerables. El riesgo para el mundo sigue siendo moderado, pero la falta de una vacuna específica para la variante Bundibugyo mantiene la alerta encendida.
Laboratorios en Europa y África trabajan en una vacuna experimental basada en plataformas de ARN similares a las usadas contra el COVID-19. Los primeros ensayos clínicos podrían comenzar a finales de 2026, aunque su aprobación dependerá de la estabilidad del brote y la eficacia demostrada en campo.
El recuerdo del COVID-19 nos hace ver cualquier brote viral como una amenaza global inmediata. Pero el ébola, aunque más letal, no tiene la misma capacidad de propagación. La clave está en la prevención temprana, la cooperación científica y la inversión sostenida.
La salud internacional no puede depender de respuestas tardías: la ciencia debe adelantarse al miedo. Solo así podremos evitar que la próxima crisis sanitaria se convierta en una nueva pandemia.
ESPAÑA
FALTA DE VALENTÍA POLÍTICA
DEL PRESIDENTE
MADRID.- En la política española, pocas tensiones han sido tan persistentes como la relación entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el poder judicial. Desde su llegada a La Moncloa en 2018, el líder socialista ha denunciado la “politización” de la justicia, señalando que "parte de la magistratura actúa como un brazo de la derecha", que recién enjuició sin pruebas al Fiscal general. Y tiene en jaque a su esposa Begoña Gómez y al expresidente Zapatero, sin contar otros casos relevantes como ha sido el acoso a Podemos. Sin embargo, pese a las críticas, Sánchez no ha impulsado una reforma profunda del sistema judicial.
El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), órgano de gobierno de los jueces, lleva años con su mandato caducado. La falta de acuerdo entre el Partido Popular y el PSOE para renovarlo ha convertido a la justicia en un campo de batalla político. Desde Bruselas, la Comisión Europea ha advertido en varias ocasiones sobre la necesidad de desbloquear la situación para garantizar la independencia judicial.
¿POR QUÉ NO SE ATREVE A REFORMAR?
Equilibrio institucional: Una reforma radical podría ser interpretada como un ataque a la separación de poderes.
Resistencia política: El PP y Vox acusan al Gobierno de querer controlar la justicia, lo que convierte cualquier intento de reforma en un arma electoral.
Presión europea: La UE vigila de cerca las reformas judiciales en sus Estados miembros, temerosa de que España siga el camino de Hungría o Polonia.
Pragmatismo parlamentario: Con un Congreso fragmentado, Sánchez depende de pactos con partidos nacionalistas e independentistas. Abrir un frente judicial podría poner en riesgo su mayoría.
Si Sánchez se decidiera a reformar el poder judicial, España podría ganar en transparencia y confianza ciudadana. Un nuevo sistema de elección del CGPJ, menos dependiente de los partidos, reforzaría la independencia judicial. Sin embargo, el coste político sería enorme: la oposición lo acusaría de autoritarismo, los jueces podrían movilizarse en su contra y Bruselas examinaría cada paso con lupa.
Pedro Sánchez se encuentra atrapado en un laberinto institucional: denunciar la politización de la justicia sin dar el paso hacia una reforma radical. Para algunos, es una muestra de prudencia; para otros, de falta de valentía política. Lo cierto es que la crisis judicial española se ha convertido en un espejo de la polarización del país y en un desafío que, tarde o temprano, cualquier gobierno deberá afrontar.
MÚSICA
DUKE ELLINGTON,
EL GRAN ARTISTA DEL JAZZ
Edward Kennedy Ellington, conocido universalmente como Duke Ellington, nació en Washington D.C. en 1899. Desde temprana edad estuvo rodeado de música: sus padres tocaban el piano y le transmitieron la disciplina artística que marcaría su vida. A los 17 años ya actuaba profesionalmente y, en 1922, se trasladó a Nueva York, donde fundó su grupo The Washingtonians, germen de la orquesta que lo acompañaría durante más de cinco décadas.
La verdadera explosión de su fama llegó en el Cotton Club de Harlem, epicentro del Renacimiento de Harlem. Allí, Ellington no solo ofrecía música, sino que construía atmósferas sonoras que transformaban el jazz en un lenguaje sofisticado y universal. Las transmisiones radiales de sus conciertos lo convirtieron en un fenómeno cultural más allá de Estados Unidos.
Ellington compuso más de 2,000 piezas, entre ellas clásicos como Take the a train, Mood Indigo, Sophisticated Lady y la suite Black, Brown and Beige, que reivindicaba la historia afroamericana en clave sinfónica. Su música trascendió etiquetas: él mismo insistía en que no hacía “jazz”, sino música estadounidense.
Su carrera fue reconocida con la Medalla Presidencial de la Libertad (1969), múltiples Premios Grammy y, de manera póstuma, una mención especial del Pulitzer (1999). Murió en Nueva York en 1974, dejando una huella imborrable en la cultura del siglo XX.
Ellington fue más que un músico: fue un embajador cultural. Su orquesta se convirtió en escuela de grandes intérpretes y su figura en un puente entre el jazz, la música clásica y la identidad afroamericana. Hoy, su legado sigue vivo en cada interpretación que recuerda que el jazz, bajo su batuta, se convirtió en arte mayor.
EL MUNDO
LAWFARE, ESTRATEGIA GLOBAL
DE LA ULTRADERECHA
El lawfare se ha convertido en un arma transnacional: tribunales y fiscalías operan como instrumentos de desgaste político contra líderes progresistas. La ultraderecha los acorrala en los juzgados para llevarlos con pruebas falsas a prisión.
La expresidenta argentina enfrentó una avalancha de causas judiciales, muchas de ellas impulsadas por jueces alineados con el macrismo. El objetivo: instalar la narrativa de corrupción y neutralizar su liderazgo. Actualmente está en prisión domiciliaria.
El caso “Lava Jato” llevó a Lula a prisión en 2018. Años después, el Supremo Tribunal Federal reconoció la parcialidad del juez Sérgio Moro, pero el daño político ya estaba hecho: se le impidió competir en las elecciones que terminaron con Bolsonaro en el poder. Ya en libertad ganó las elecciones para Presidente y al parecer, volverá a competir por el mism cargo.
En Perú, el expresidente fue destituido y encarcelado en un proceso marcado por irregularidades. Analistas lo describen como un “golpe parlamentario-judicial” que consolidó el poder de las élites conservadoras.
El líder boliviano ha denunciado reiteradamente persecución judicial y amenazas directas contra su vida. Tras su salida en 2019, enfrentó órdenes de captura y procesos que sus seguidores califican como parte de un plan de desestabilización impulsado por sectores militares y judiciales conservadores.
En Cuba, las acusaciones de lawfare se vinculan a criminalizar la figura de Raúl Castro, a quien se acusa de haber ordenado el derribo de naves en la década de 1990. Para La Habana, estas iniciativas forman parte de una estrategia de guerra jurídica impulsada por Washington y sectores de la ultraderecha encabezada por Donald Trump.
La citación al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso “Plus Ultra” refleja cómo el poder judicial español, señalado por conservar estructuras franquistas, se convierte en actor político contra una figura emblemática del socialismo.
El lawfare no es un fenómeno aislado: es una red transnacional de persecución judicial que busca desarticular proyectos progresistas para conservar el dominio de las élites conservadoras. Desde Buenos Aires hasta La Paz, desde La Habana hasta Madrid, la justicia se convierte en un instrumento presto a encarcelar y desprestigiar a líderes progresistas.