AMÉRICA LATINA
COLOMBIA YA TIENE
A SU CLOWN Y NUEVO MILEI
AMÉRICA LATINA
COLOMBIA YA TIENE
A SU CLOWN Y NUEVO MILEI
COLOMBIA
VOTAR POR IVÁN CEPEDA, LA DEMOCRACIA, O POR DE LA ESPRIELLA, DELINCUENCIA ORGANIZADA
El senador Iván Cepeda, reconocido por su papel en los diálogos de paz y la defensa de los derechos humanos, representa la continuidad de la política de Paz Total. Su proyecto busca reducir la violencia estructural mediante negociación, lo que lo convierte en símbolo de institucionalidad frente al caos.
En el tablero político colombiano, la figura de Abelardo de la Espriella se ha convertido en símbolo de los intereses más oscuros que atraviesan la vida pública. Su trayectoria, marcada por escándalos y vínculos con sectores cuestionados, refleja cómo el poder legal puede transformarse en un instrumento de impunidad.
Defensa de cuestionados políticos: ha representado a figuras señaladas por vínculos con el paramilitarismo.
Conexiones empresariales: su bufete ha sido puente entre capitales privados y estructuras de poder político.
Narrativa mediática: utiliza columnas y apariciones públicas para legitimar su papel como “defensor de la ley”, mientras críticos lo acusan de ser abogado de la mafia.
La comunidad internacional observa con atención la elección presidencial en segunda vuelta del domingo 21 de junio. Colombia es clave en la geopolítica latinoamericana: su estabilidad afecta migración, combate al narcotráfico y cooperación en seguridad. Una victoria de Cepeda sería interpretada como respaldo a la democracia, y un triunfo de Abelardo de la Espriella sería la llegada del crimen organizado a la Casa de Nariño, convirtiendo a Colombia en feudo de la ultradercha que trabajaría en favor de los poderosos en detrimento de los intereses del pueblo colombiano.
COLOMBIA
ÁLVARO URIBE
FRENTE AL ESPEJO DE SUS CRÍMENES
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia, fue citado oficialmente a indagatoria por la Fiscalía Tercera Delegada ante la Corte Suprema, ayer 18 de junio de 2026, en relación con la masacre de El Aro, la masacre de La Granja, el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle y el caso de la Hacienda Guacharacas. Los hechos investigados ocurrieron entre 1996 y 1998, cuando Uribe era gobernador de Antioquia.
Fecha de citación: 18 de junio de 2026.
Autoridad: Fiscalía Tercera Delegada ante la Corte Suprema de Justicia.
Delitos investigados: homicidio agravado en persona protegida y concierto para delinquir agravado.
Casos vinculados:
Masacre de El Aro (octubre 1997, Ituango, Antioquia).
Masacre de La Granja (junio 1996, Ituango, Antioquia).
Asesinato de Jesús María Valle.
Hacienda Guacharacas, presunto epicentro de creación del Bloque Metro de las AUC.
Antecedentes familiares: La citación ocurre apenas dos semanas después de la condena a Santiago Uribe, hermano del expresidente, sentenciado a 28 años de prisión por homicidio y paramilitarismo en el caso de Los 12 Apóstoles.
Momento político: La decisión se conoció tres días antes de la segunda vuelta presidencial en Colombia, donde se enfrentan Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Uribe denunció que la citación es una “presión política” ligada al contexto electoral.
La Granja (1996): paramilitares asesinaron a varios habitantes y desplazaron familias enteras.
El Aro (1997): incursión armada con asesinatos, desapariciones forzadas, saqueos y desplazamiento masivo de campesinos.
Ambos hechos son considerados por organismos internacionales como episodios emblemáticos de violencia paramilitar contra civiles en Antioquia.
El caso reabre uno de los capítulos más controvertidos del conflicto armado colombiano.
La comunidad internacional observa con atención, dado que involucra la responsabilidad de un expresidente en crímenes de lesa humanidad y la relación entre Estado y paramilitarismo.
REINO UNIDO
ANDY BURNHAM, EL REY DEL NORTE
RUMBO A DOWNING STREET
EL CONTEXTO LABORISTA
El Partido Laborista atraviesa una crisis de liderazgo. Keir Starmer enfrenta críticas tras pérdidas significativas en gobiernos locales y en Gales. En este vacío, Burnham emerge como figura capaz de reconectar con las bases obreras y con votantes desencantados que han migrado hacia Reform UK. Su estilo pragmático, mezcla de laborismo clásico y moderación económica, lo convierte en un candidato atractivo para quienes buscan estabilidad sin renunciar a la justicia social.
Makerfield: trampolín electoral que legitima su regreso a Westminster.
Reform UK: amenaza populista que Burnham busca neutralizar con un discurso regionalista.
Keir Starmer: debilitado, podría enfrentar presiones para dimitir.
Wes Streeting: rival interno que representa otra vertiente moderada del laborismo.
Oportunidad: Burnham puede reposicionar al laborismo como alternativa frente al populismo euroescéptico, con un programa centrado en transporte, energía y costo de vida.
Riesgo: necesitará consolidar apoyos dentro del grupo parlamentario, donde las lealtades están fragmentadas.
Desafío: transformar su imagen de líder regional en figura nacional capaz de unir al partido.
La figura de Andy Burnham encarna el dilema del laborismo británico: ¿puede un líder regional convertirse en primer ministro en tiempos de populismo y fragmentación? Su victoria en Makerfield abre la puerta, pero el camino hacia Downing Street dependerá de su capacidad para articular un proyecto nacional que trascienda la geografía del norte y seduzca a un electorado cansado de promesas incumplidas.
ARGENTINA
CRISTINA
SE DESPIDE DE TATY ALMEIDA
ESTADOS UNIDOS
HERIDA
EN LA ARROGANCIA
El retiro del nombre de Donald Trump del Centro Kennedy es más que una corrección legal: es un acto de resistencia cultural frente a la arrogancia de un líder que intentó inscribir su marca personal en un espacio consagrado a la memoria de John F. Kennedy.
Trump quiso apropiarse de un símbolo nacional, pero la justicia le recordó que la historia no se reescribe con decretos ni caprichos. La escena de las letras desmontadas bajo la lluvia es metáfora de su derrota: el poder político puede imponer, pero no siempre logra perdurar.
Este episodio revela la fragilidad de las instituciones cuando son sometidas a la voluntad de un presidente que confunde gobierno con propaganda. El Centro Kennedy vuelve a ser lo que siempre debió ser: un espacio de cultura y memoria, no un monumento al ego.
En tiempos de polarización, el retiro de su nombre es un recordatorio contundente: la democracia se defiende también en los símbolos, y la cultura no se rinde ante la vanidad del poder.