ARGENTINA
PÁGINA 12
HORROR
DE LA GUERRA DE LOS BALCANES
LOS SAFARIS HUMANOS
QUE NO DEBEN REPETIRSE
Entre 1992 y 1996, la guerra de Bosnia convirtió la violencia contra los ciudadanos y en especial contra las mujeres en espectáculo para mercenarios y extranjeros, dejando cicatrices imborrables en la memoria europea.
Sarajevo, sitiada durante casi cuatro años, fue escenario de un laboratorio de crueldad. Francotiradores disparaban contra civiles en las calles, mientras la población sobrevivía sin agua ni electricidad. En ese contexto, la violencia sexual y los feminicidios se convirtieron en armas de guerra.
Testimonios recogidos por organizaciones internacionales denunciaron que algunos extranjeros pagaban miles de dólares para participar en asesinatos o violaciones de mujeres. La metáfora del “safari” reflejaba la deshumanización absoluta: las víctimas eran tratadas como trofeos, y la violencia se transformaba en espectáculo. El término “safari humano” se ha usado como metáfora brutal: igual que en un safari se paga por cazar animales, aquí se pagaba a militares serbobosnios por permitir “cazar” personas, en particular mujeres consideradas “bellas”. Es una forma de mercantilizar la violencia y convertirla en espectáculo para quienes pagan, lo que lo convierte en una de las expresiones más extremas de la deshumanización.
La violación sistemática fue reconocida por tribunales internacionales como crimen de lesa humanidad. Pero más allá de lo jurídico, el fenómeno de los “safaris humanos” reveló la mercantilización del horror: la guerra no solo destruyó cuerpos y ciudades, sino que convirtió la violencia en un producto consumible.
Hoy, Sarajevo encarna tanto el sufrimiento como la resistencia. La ciudad recuerda que la violencia contra los ciudadanos comunes y las mujeres no fue un exceso aislado, sino parte de una estrategia de terror y limpieza étnica. La memoria de los “safaris humanos” obliga a Europa y al mundo a enfrentar la pregunta incómoda: ¿cómo pudo la barbarie convertirse en espectáculo?
TRUMP EN CHINA
LA DIPLOMACIA-ESPECTÁCULO
Y LA GEOPOLÍTICA-CHANTAJE
El viaje de Donald Trump a China no fue una cumbre de reconciliación, sino un teatro de poder donde cada gesto reveló la fragilidad de la relación entre las dos mayores potencias del planeta. Bajo la pompa protocolaria y las sonrisas forzadas, se escondía un trasfondo de amenazas veladas, intereses corporativos y un tablero global marcado por la guerra y la energía.
Trump llegó rodeado de magnates tecnológicos —Musk, Cook, Huang— como si la política exterior fuese una feria de inversiones. La banda militar china tocando Y.M.C.A. fue el símbolo perfecto: la diplomacia convertida en show kitsch, mientras los temas de fondo quedaban sin resolver.
Xi Jinping fue claro: la independencia de Taiwán es “incompatible con la paz”. Trump, fiel a su estilo, evitó comprometerse, pero mantuvo la venta de armas. En el fondo, el viaje no redujo tensiones: las islas del Pacífico siguen siendo el epicentro de un posible choque militar.
Taiwán como detonante de guerra.
Ambigüedad estadounidense como estrategia de presión.
La guerra en el Golfo y el cierre del estrecho de Ormuz golpean directamente a China, que depende de ese corredor para casi la mitad de sus importaciones energéticas. Trump buscó comprometer a Pekín en la contención de Teherán, pero lo hizo desde la lógica del chantaje: “si no colaboran, el mercado se hunde”.
Irán como moneda de cambio.
Ormuz como arteria vital del sistema global.
Trump anunció “acuerdos fantásticos”: aviones Boeing, productos agrícolas, inversiones. Pekín, más sobrio, habló de “avances limitados”. La realidad es que la tregua comercial es un parche temporal, mientras la disputa por los minerales críticos y las cadenas de suministro sigue intacta.
El viaje fue un acto de supervivencia política para Trump y un ejercicio de control para Xi. No hubo acuerdos estructurales, solo gestos para evitar un colapso inmediato. La diplomacia se redujo a espectáculo, y la geopolítica a chantaje mutuo.
ARGENTINA
LA REBELIÓN UNIVERSITARIA
CONTRA EL DOGMA LIBERTARIO
La Marcha Federal Universitaria de hoy 12 de mayo expuso la fractura entre un gobierno que clausura el futuro y una comunidad académica que se niega a ser silenciada. Se registraron marchas universitarias masivas en todo el país en defensa de la educación pública. Los principales puntos de concentración incluyeron la Ciudad de Buenos Aires (con epicentro en Plaza de Mayo), Rosario y Santiago del Estero, sumando diversas movilizaciones en el interior.
La ofensiva de Javier Milei contra las universidades públicas no es un mero ajuste técnico: es una agresión ideológica. El recorte del 45% en presupuesto y la caída del 76% en becas no solo asfixian a las instituciones, sino que buscan desmantelar el pacto social que convirtió a la educación superior en motor de movilidad y pensamiento crítico en Argentina. Milei acusa a los rectores de “politizar” el reclamo, pero la politización nace de su propia cerrazón: auditorías punitivas, negación de fondos votados por el Congreso y desprecio por la autonomía universitaria.
La movilización de hoy 12 de mayo fue más que una protesta: fue un acto de defensa cultural. Estudiantes, docentes y sindicatos marcharon no solo por salarios y becas, sino por la idea de universidad como espacio de libertad. En las calles resonó la consigna de que la ciencia y la educación no son mercancía.
DISCIPLINAR A LA DISIDENCIA
La represión simbólica del gobierno —operativos policiales, discursos de deslegitimación— revela un intento de disciplinar la disidencia. Pero la universidad, históricamente, ha sido el lugar donde se incuban las resistencias frente a proyectos autoritarios.
El horizonte es tenso: los rectores advierten que las instituciones pueden resistir “meses, no años”. Sin embargo, la crisis abre un nuevo escenario político. La universidad se convierte en bastión opositor, capaz de articular demandas sociales más allá del claustro. La Corte Suprema decidirá sobre la ley de financiamiento, pero la verdadera batalla se libra en las calles y en la narrativa cultural: ¿será la universidad un espacio reducido a la lógica del mercado o seguirá siendo el territorio de la libertad?
REPÚBLICA ESPAÑOLA
AMPARO BARAYÓN
ESPAÑA
LA BASE 6x131
LAS CLOACAS
CONTRA PODEMOS