ALEMANIA
DER SPIEGEL
¿PUNTO DE INFLEXIÓN DE LA GUERRA?
CÓMO UCRANIA ESTÁ CONTENIENDO A RUSIA CON EL CLIMA
Y CON ARMAS BARATAS
FRANCIA
ADIÓS
AL FILÓSOFO EDGAR MORIN
El francés Edgar Morin (1921–2026) fue uno de los intelectuales más influyentes de nuestro tiempo. Su obra se convirtió en un puente entre filosofía, ciencias sociales y biología, proponiendo un paradigma que respondiera a la crisis del pensamiento fragmentado. En un siglo marcado por la globalización y la incertidumbre, Morin ofreció una brújula: el pensamiento complejo.
Su serie El Método (1977–2004) es considerada una de las arquitecturas intelectuales más ambiciosas del siglo XX. Allí Morin expone cómo la vida, el conocimiento y la sociedad deben entenderse como sistemas abiertos, tejidos de interacciones y contradicciones. No se trata de eliminar la incertidumbre, sino de aprender a convivir con ella.
En 1999, la UNESCO publicó su ensayo Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, donde Morin plantea que la enseñanza debe preparar a los ciudadanos para enfrentar la complejidad del mundo. Su propuesta sigue siendo referencia en debates pedagógicos y culturales.
Morin defendió un humanismo crítico, consciente de las amenazas globales —desde la crisis ecológica hasta la intolerancia política—. Su filosofía no se limitó a la teoría: fue un llamado a la responsabilidad ética y a la construcción de una ciudadanía planetaria.
Transdisciplinariedad: unión de ciencias naturales, sociales y humanidades.
Influencia en América Latina: sus ideas encontraron eco en universidades y movimientos culturales.
Reconocimientos: doctor honoris causa por 38 universidades, figura central en debates internacionales.
Edgar Morin no fue un filósofo encerrado en abstracciones, sino un pensador que buscó religar los hilos dispersos del conocimiento para enfrentar los desafíos de la humanidad. Su legado es una invitación a mirar el mundo con ojos críticos, abiertos y solidarios.
COLOMBIA
MENSAJE DE IVÁN CEPEDA SOBRE EL RESULTADO DE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL
Claro, preciso, Iván Cepeda, candidato presidencial de la izquierda, dio un mensaje a Colombia sobre los resultados electorales en la votación de hoy, en la que obtuvo el segundo lugar, señalando las trampas de la ultraderecha encabezada por su opositor Abelardo de la Espriella, de quien dijo es un estafador, un defensor de narcotraficantes y un fascista que de llegar la presidencia, daría marcha atrás a los avances del progresismo. Cepeda subrayó que con la unión de todos, ganará la elección en la segunda vuelta.
COLOMBIA
EL CERCO CONTRA IVÁN CEPEDA:
LAS TRAMPAS DE LA ULTRADERECHA
Entre exclusiones institucionales, judicialización selectiva y narrativas de miedo, la derecha extrema despliega un arsenal para impedir que Iván Cepeda llegue al poder.
El Consejo Nacional Electoral, dominado por figuras cercanas al uribismo, dejó fuera a Cepeda de la consulta interpartidaria de marzo de 2026. La jugada fue clara: invisibilizar al favorito en las encuestas y debilitar al Pacto Histórico, que aún permanece en un limbo jurídico.
La ultraderecha ha convertido la judicialización en estrategia recurrente. Procesos abiertos, filtraciones mediáticas y acusaciones selectivas buscan desgastar la imagen de Cepeda, quien ha sido protagonista en el caso de corrupción del tristemente célebre Álvaro Uribe. La justicia, más que árbitro, se transforma en arma política.
La violencia política y los atentados se convierten en propaganda. El discurso de “mano dura” se impone frente a la propuesta de paz y justicia social del progresismo. La ultraderecha explota el miedo como herramienta de control, reforzando la idea de que solo el orden autoritario puede garantizar estabilidad.
El limbo jurídico del Pacto Histórico impide consolidar una fuerza única. La estrategia es dividir, aislar y restar músculo organizativo al bloque de izquierda, debilitando su capacidad de enfrentar un balotaje polarizado. La ultraderecha apuesta a que el miedo y las instituciones capturadas inclinen la balanza.
RESULTADO DE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia 2026, Abelardo de la Espriella (ultraderecha) obtuvo el 43,7% de los votos y Iván Cepeda (izquierda, Pacto Histórico) el 40,9%. Ninguno alcanzó la mayoría absoluta, por lo que habrá segunda vuelta el domingo 21 de junio.
Las trampas de la ultraderecha contra Cepeda funcionan como un guion de sabotaje electoral: instituciones capturadas, justicia instrumentalizada y miedo amplificado. Sin embargo, su llegada al balotaje demuestra que, pese a los intentos de bloqueo, mantiene un respaldo popular sólido.
COLOMBIA
HORA DE VOTAR:
POR CEPEDA
O POR EL CRIMEN ORGANIZADO
Las elecciones se convierten en un pulso entre Iván Cepeda, defensor de la paz y de los derechos humanos, y la persistente influencia del crimen organizado, encarnado en la figura de Álvaro Uribe, representado por los candidatos Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, en la elección presidencial del próximo domingo 31 de mayo.
Iván Cepeda representa la continuidad de la política de “Paz Total”. Su trayectoria como defensor de derechos humanos lo coloca como referente de la izquierda colombiana. Para sus seguidores, Cepeda simboliza la posibilidad de consolidar un Estado que dialogue con los sectores armados y reduzca la violencia estructural.
Álvaro Uribe Vélez, expresidente y figura central de la derecha, carga con un historial marcado por denuncias de vínculos con el paramilitarismo. Diversos informes y procesos judiciales han señalado la relación de su proyecto político con estructuras armadas ilegales que operaron como brazo del crimen organizado. Para la narrativa progresista, Uribe encarna la institucionalización de la violencia y la legitimación de los grupos paramilitares como actores políticos.
LA CAMPAÑA COMO PLEBISCITO
La elección se plantea como una disyuntiva:
Cepeda: democracia, paz negociada, institucionalidad.
Uribe: la herencia del crimen organizado y la política de “mano dura”.
La frase que circula en las calles resume el dilema: “Hora de votar, por Cepeda o por el crimen organizado”.
La comunidad internacional observa con atención. Colombia es un actor clave en la región: su estabilidad afecta la lucha contra el narcotráfico, la migración y la cooperación en seguridad. La presencia del crimen organizado en la política colombiana, representada por Uribe y sus candidatos Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, genera preocupación en foros internacionales sobre la capacidad del Estado para garantizar la paz.
LITERATURA
HORACIO QUIROGA,
ENTRE LA TRAGEDIA Y LA SELVA
Horacio Quiroga nació el 31 de diciembre de 1978. Desde su infancia, en su natal Salto, Uruguay, conoció la muerte demasiado pronto. Su padre murió en un accidente de caza y su padrastro se suicidó frente a él. La tragedia se convirtió en el telón de fondo de su existencia.
En 1902, un accidente con su propia pistola acabó con la vida de su mejor amigo. Ese hecho lo persiguió siempre, reforzando la idea de que la fatalidad era inevitable.
Su primera esposa, Ana María Cires, se suicidó en 1915. Años más tarde, su segunda esposa lo abandonó, dejándolo en un aislamiento emocional que se reflejó en sus últimos escritos.
En Misiones, Argentina, Quiroga encontró refugio en la selva. Allí escribió Cuentos de la selva y Cuentos de amor, locura y muerte. La naturaleza en sus relatos no es un paisaje: es un personaje feroz, capaz de dar vida y arrebatarla sin piedad.
En 1937, enfermo de cáncer y consumido por el dolor, decidió ingerir cianuro en Buenos Aires. Tenía 58 años. Su muerte fue el desenlace de una vida que parecía escrita por el destino.
Quiroga es considerado uno de los grandes cuentistas latinoamericanos. Su obra, intensa y oscura, sigue dialogando con lectores de todo el mundo. La tragedia que lo acompañó se transformó en literatura, y su voz permanece como testimonio de que el dolor también puede convertirse en arte. Murió el 19 de febrero de 1927, en Buenos Aires.