PALESTINA
GAZA, ANATOMÍA
DE UN GENOCIDIO
La Franja de Gaza se ha convertido en el epicentro de una tragedia que desafía cualquier parámetro de humanidad. Bajo el peso de los bombardeos israelíes, la población civil enfrenta un genocidio sin precedentes: decenas de miles de muertos, millones de desplazados y un sistema sanitario colapsado. Lo que ocurre no es un “conflicto” en términos simétricos, sino una política de castigo colectivo que viola principios básicos del derecho internacional.
LA DESPROPORCIÓN DE LA FUERZA
Israel justifica sus operaciones militares en nombre de la seguridad, pero los hechos muestran una desproporción brutal. La mayoría de las víctimas son civiles, incluidos niños, mujeres y ancianos. Hospitales, escuelas y campamentos de refugiados han sido blanco de ataques, lo que sugiere una estrategia que va más allá de objetivos militares: se trata de quebrar la resistencia de un pueblo entero mediante el terror.
CASTIGO COLECTIVO Y CRÍMENES DE GUERRA
El bloqueo impuesto por Israel desde hace más de una década ya había convertido Gaza en una prisión a cielo abierto. La ofensiva actual ha transformado esa prisión en un cementerio. La destrucción sistemática de infraestructura vital —agua, electricidad, hospitales— constituye un castigo colectivo prohibido por la Convención de Ginebra. Organismos internacionales han advertido que estas acciones pueden calificarse como crímenes de guerra.
EL SILENCIO CÓMPLICE
La comunidad internacional, en particular las potencias occidentales, ha mostrado una tibieza alarmante. Mientras se multiplican las imágenes de niños desnutridos y familias enterradas bajo los escombros, los gobiernos que se autoproclaman defensores de los derechos humanos vacilan en exigir sanciones o medidas contundentes contra Israel. Este silencio equivale a complicidad.
LA URGENCIA DE UN CAMBIO
Gaza no necesita discursos diplomáticos, necesita un alto al fuego inmediato, corredores humanitarios seguros y un compromiso real con la creación de un Estado palestino viable. La impunidad con la que Israel actúa en Gaza erosiona no solo la vida de millones de palestinos, sino también la credibilidad del sistema internacional de derechos humanos.
CATÁSTROFE
La catástrofe en Gaza es el resultado de una política israelí apoyada por el imperialismo norteamericano que ha normalizado la violencia contra civiles. Denunciarlo no es una cuestión de ideología, sino de humanidad. Callar frente a esta tragedia es aceptar que la barbarie puede imponerse sobre la justicia.




