MÉXICO
DEL SEXENIO DE CALDERÓN
AL ASESINATO DEL ALCALDE DE URUAPAN
INSEGURIDAD, IMPUNIDAD
Y VIOLENCIA POLÍTICA EN MÉXICO
FOTO SERVCICIOS ESPECIALES
Este artículo analiza la evolución de la violencia en México desde el inicio de la llamada "guerra contra el narcotráfico" en 2006 hasta el asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez. Se argumenta que la estrategia militarizada iniciada por el expresidente Felipe Calderón marcó un punto de inflexión en la escalada de violencia, cuyas consecuencias persisten hasta hoy. Asimismo, se examina la impunidad de actores políticos de alto nivel y su relación con la fragilidad institucional.
UNA GUERRA SIN FIN
En diciembre de 2006, el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa desplegó más de 6,500 efectivos del Ejército en Michoacán, dando inicio formal a la llamada guerra contra el narcotráfico. Esta estrategia, basada en el uso de las Fuerzas Armadas para combatir al crimen organizado, pretendía debilitar a los cárteles mediante la captura o eliminación de sus líderes. Sin embargo, lejos de pacificar al país, esta política provocó una fragmentación de los grupos criminales, un aumento exponencial en los homicidios y una militarización de la seguridad pública que continúa hasta hoy.
LA VIOLENCIA POLÍTICA
COMO SÍNTOMA DEL COLAPSO INSTITUCIONAL
En 2025, México enfrenta una ola de violencia política sin precedentes. Según reportes recientes, más de 50 políticos han sido asesinados en lo que va del año, además de múltiples atentados, amenazas y desapariciones. El caso más emblemático es el del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, asesinado el 1 de noviembre durante un evento público por el Día de Muertos. El ataque, perpetrado frente a su familia y decenas de ciudadanos, fue calificado por la Fiscalía de Michoacán como un acto directo y premeditado.
Uruapan, una ciudad clave en la producción de aguacate, ha sido históricamente disputada por grupos criminales como Los Viagras y el Cártel Jalisco Nueva Generación. La violencia en esta región no puede entenderse sin considerar el reacomodo de poderes criminales que se intensificó tras la estrategia de "decapitación" de cárteles iniciada en el sexenio de Calderón.
IMPUNIDAD Y CORRUPCIÓN,
EL OTRO ROSTRO DE LA VIOLENCIA
A pesar de los múltiples escándalos de corrupción que han salpicado a expresidentes y altos funcionarios, ninguno ha enfrentado consecuencias judiciales significativas. La falta de rendición de cuentas alimenta una cultura de impunidad que permea todos los niveles del Estado. Esta impunidad no solo protege a políticos corruptos, sino que también permite la infiltración del crimen organizado en las estructuras de gobierno.
La violencia contra periodistas, activistas y funcionarios públicos se ha convertido en una herramienta para silenciar voces críticas. México sigue siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, y el Estado ha sido señalado como uno de los principales agresores.
HACIA UNA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD
El asesinato de Carlos Manzo no es un hecho aislado, sino el resultado de una política de seguridad fallida que comenzó hace casi dos décadas. La militarización, la corrupción y la impunidad han debilitado el Estado de derecho y erosionado la confianza ciudadana. Superar esta crisis requiere una transformación profunda del sistema de justicia, una desmilitarización progresiva de la seguridad pública y un compromiso real con la transparencia y la rendición de cuentas.
Esta impunidad no solo protege a políticos corruptos, sino que también permite la infiltración del crimen organizado en las estructuras de gobierno.
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