CUBA
PABLO IGLESIAS ENTREVISTA
A MIGUEL DÍAZ-CANEL,
PRESIDENTE DE CUBA
CUBA
PABLO IGLESIAS ENTREVISTA
A MIGUEL DÍAZ-CANEL,
PRESIDENTE DE CUBA
ARGENTINA
A 50 AÑOS
DEL TERRORISMO DE ESTADO
El 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de la dictadura cívico-militar más sangrienta de la historia argentina. Medio siglo después, el país vuelve a mirarse en ese espejo oscuro, no para revivir el horror, sino para reafirmar un compromiso: Nunca Más.
MÁS DE 30 MIL DESAPARECIDOS
En 2026, universidades, gobiernos provinciales y organismos de derechos humanos han declarado este año como el de la Memoria, Verdad y Justicia. La Facultad de Periodismo de la Univeridad Nacional de la Plata y la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Uiversidad Nacional de Córdoba inscriben esa consigna en sus documentos oficiales, mientras que Córdoba organiza más de 170 actividades en su Semana de la Memoria. Charlas, muestras artísticas, intervenciones urbanas y actos públicos se multiplican en todo el país. Estas iniciativas no son meros rituales: son un recordatorio de que la democracia se defiende también en el terreno simbólico. Frente al avance de discursos negacionistas, la memoria se convierte en un acto de resistencia cultural.
Lo más significativo de esta conmemoración es la participación de las nuevas generaciones. Jóvenes que no vivieron la dictadura se apropian de la memoria a través del rap, el muralismo, el cine independiente y las redes sociales. La consigna “Son 30,000” se transforma en grafitis, canciones y performances que dialogan con el presente.
El arte se vuelve puente entre pasado y futuro: recordar no es solo mirar atrás, sino preguntarse qué tipo de sociedad queremos construir.
A 50 años del golpe, Argentina demuestra que la memoria no es un museo estático, sino un territorio vivo en disputa. Recordar es un acto político, un ejercicio de ciudadanía y una forma de resistencia frente al olvido. La memoria, como escribió Rodolfo Walsh en su última carta, es también una forma de lucha. Y hoy, medio siglo después, sigue siendo la herramienta más poderosa para garantizar que el terrorismo de Estado no tenga lugar en el futuro.
AMÉRICA LATINA
ASEDIO DEL IMPERIO
EN CONTRA DE CUBA
Trump no inventa nada nuevo. Su política hacia Cuba es la reedición de un guion que Estados Unidos ha aplicado durante más de seis décadas: bloqueo, aislamiento y presión internacional. La diferencia es el tono: un lenguaje agresivo que reduce a Cuba a un “enemigo” a conquistar, ignorando que la isla ha sobrevivido a invasiones, crisis y aislamiento sin renunciar a su soberanía.
Frente a este asedio, Cuba responde con lo que siempre ha sido su mayor fortaleza: la cultura. La música de Silvio Rodríguez, la poesía de Nicolás Guillén y la memoria de la Nueva Trova son recordatorios de que la identidad cubana no se rinde. Cuando, por ejemplo, un trovador como Slvio Rodríguez exige un fusil para defender su patria, no es solo un gesto político: es la confirmación de que la cultura también es trinchera.
El discurso de Trump revela una contradicción: pretende mostrarse como líder fuerte, pero su estrategia contra Cuba exhibe debilidad moral. Atacar a un país pequeño, con recursos limitados, no es signo de poder, sino de miedo a la persistencia de un modelo que, con todas sus dificultades, se niega a ser doblegado. La dignidad cubana se convierte en espejo incómodo para un imperio que no tolera la resistencia.
Cuba bajo asedio es la imagen de un pueblo que enfrenta la escasez con creatividad y solidaridad, mientras un presidente estadounidense intenta imponer su voluntad con sanciones y amenazas. La historia demuestra que la isla no se rinde. Y cada vez que Trump coloca a Cuba en su “mira”, lo que realmente queda expuesto es la incapacidad del poder imperial para comprender que la soberanía no se negocia, ni se compra, ni se destruye con bloqueos.
ARGENTINA
MEMORIA, JUSTICIA
Y EL LEGADO DE LOS DESAPARECIDOS
En Argentina, la memoria histórica no es un asunto del pasado: es un campo de batalla político y cultural que sigue marcando el presente. Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, lo expresó con claridad: “Queremos un país como soñaron nuestros hijos, los 30,000 desaparecidos”. Su declaración sintetiza la aspiración de una sociedad que busca construir democracia sobre los pilares de verdad y justicia.
Los 30,000 desaparecidos no son solo un dato estadístico. Se han convertido en un símbolo de la magnitud del terrorismo de Estado y en un emblema de la lucha por los derechos humanos. Para Carlotto y los organismos de memoria, esa cifra representa a una generación truncada, cuyos sueños de justicia social y libertad siguen siendo guía para el presente.
Desde 1977, las Abuelas de Plaza de Mayo han protagonizado una de las experiencias más reconocidas de justicia transicional en el mundo. Su tarea de identificar y restituir la identidad de los nietos apropiados durante la dictadura ha sido un ejemplo de perseverancia y de defensa de los derechos humanos. Más de 130 nietos han recuperado su identidad gracias a esta labor, que combina investigación, genética y un compromiso ético inquebrantable.
La experiencia argentina ha tenido impacto global. Organismos internacionales de derechos humanos, universidades y gobiernos han reconocido la labor de las Abuelas como un modelo de resistencia pacífica y de construcción de memoria. En un mundo donde el negacionismo y la desinformación amenazan la verdad histórica, la voz de Carlotto se proyecta como un recordatorio de que la memoria es también una herramienta de futuro.
El Nunca Más argentino es más que un lema: es un pacto social que sostiene la democracia. La insistencia en recordar a los desaparecidos no busca quedarse en el pasado, sino garantizar que las violaciones sistemáticas de derechos humanos no se repitan. En este sentido, las palabras de Carlotto son un llamado a que la democracia se construya sobre la justicia y la dignidad.
MÉXICO
ANTONIETA RIVAS MERCADO,
LA INOLVIDABLE MECENAS
Antonieta apoyó el Teatro Ulises, germen del teatro moderno mexicano, y al Grupo de los Contemporáneos, que introdujo la vanguardia literaria en el país. Su visión era clara: el arte debía ser un instrumento de transformación social y un espacio de emancipación femenina. En este sentido, su labor se asemeja a la de otras mecenas internacionales que marcaron época.
Gertrude Stein (Estados Unidos/París): anfitriona de tertulias en su salón parisino, donde se reunían Picasso, Hemingway y Matisse.
Victoria Ocampo (Argentina): fundadora de la revista Sur, que dio voz a Borges, Cortázar y a intelectuales europeos exiliados.
Nancy Cunard (Reino Unido/Francia): poeta y editora, defensora de la igualdad racial y promotora de escritores afrodescendientes.
Como ellas, Antonieta entendió que el poder de la cultura podía desafiar estructuras políticas y sociales, y que el mecenazgo femenino era una forma de intervención pública en un mundo que aún relegaba a las mujeres.
El compromiso de Antonieta con la candidatura presidencial de José Vasconcelos en 1929 muestra cómo su visión cultural estaba íntimamente ligada a la política. Para ella, la educación y el arte eran pilares de un proyecto nacional que debía incluir a los pobres y marginados. En este sentido, su figura se acerca a la de Victoria Ocampo, quien también vinculó cultura y política en su defensa de la democracia y la libertad intelectual.
El suicidio de Antonieta en París a los 30 años interrumpió una vida de proyectos, pero su legado permanece como símbolo de una mujer que apostó por un México culturalmente autónomo y socialmente justo. En el panorama internacional, su nombre se suma a esa generación de mecenas que, desde distintos rincones del mundo, rompieron barreras y redefinieron el papel de la cultura como fuerza emancipadora.
En definitiva, Antonieta Rivas Mercado no solo fue la mecenas inolvidable de México, sino también parte de una corriente global de mujeres que hicieron de la cultura un espacio de poder, resistencia y transformación. Su historia dialoga con la de Stein, Ocampo y Cunard, recordándonos que la modernidad cultural del siglo XX fue también obra de mujeres que, desde la sombra, iluminaron el camino de las artes y las ideas.
CONTRASTE
ESCENA DE LA VIDA
Estas imágenes de los años veinte del siglo pasado, ofrecen un contraste impresionante: Un hombre sentado en la banqueta en total pobreza y desamparo, en la capital de México. Arriba, sobre una pared, se expone el anuncio de una tienda de ropa para la clase dominante, la que tiene todo, la clase enriquecida con el trabajo de la clase obrera. Al pasar el tiempo, nada cambia. Todo sigue igual.
HOLLYWOOD
JUDY GARLAND,
ESTRELLA ETERNA
DEL CINE Y DE LA MÚSICA
En el panorama cultural del siglo XX, pocas figuras han brillado con tanta intensidad y vulnerabilidad como Judy Garland. Nació en 1922 bajo el nombre de Frances Ethel Gumm, su destino parecía marcado desde la infancia: hija de artistas de vodevil, debutó en los escenarios siendo apenas una niña. A los trece años firmó contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer, iniciando una carrera que la convertiría en ícono del Hollywood clásico.
EL MAGO DE OZ
Su consagración llegó en 1939 con El mago de Oz, donde interpretó a Dorothy y dio vida a la inmortal canción Over the Rainbow (Sobre el arcoiris). A partir de entonces, Garland se convirtió en la protagonista de una serie de musicales que definieron la época, compartiendo pantalla con Mickey Rooney y más tarde deslumbrando en títulos como Ha nacido una estrella (1954), que le valió una nominación al Óscar.
MÁS ALLÁ DE SU TALENTO
MUERE A LOS 47 AÑOS
Premiada con un Globo de Oro, un Tony y varios Grammy, su legado trasciende el cine y la música. Falleció en Londres en 1969, a los 47 años, dejando tras de sí no solo una filmografía emblemática, sino también una influencia que se extiende hasta hoy. Su hija, Liza Minnelli, continuó la tradición artística, pero Judy Garland permanece como la referencia insuperable de una época dorada.
SUS BATALLAS INTERNAS
En la memoria cultural internacional, Garland encarna la paradoja del artista: una estrella que iluminó al mundo mientras libraba sus propias batallas internas. Su figura sigue siendo un recordatorio de cómo el arte puede trascender las sombras personales y convertirse en patrimonio universal.
JUDY GARLAND EN EL MAGO DE OZ
(1939)
ESPAÑA
A NOVENTA AÑOS DEL CRIMEN
DE FEDERICO GARCÍA LORCA
EL POETA QUE EL FRANQUISMO INTENTÓ BORRAR
El 18 de agosto de 1936, Federico García Lorca fue arrancado de la vida por pistoleros al servicio del franquismo. No fue un acto aislado, sino parte de una maquinaria de terror que buscaba exterminar la libertad de pensamiento y la diversidad cultural en España. Noventa años después, su asesinato sigue siendo una herida abierta, un crimen político que simboliza la brutalidad de un régimen que convirtió la cultura en enemigo.
Los asesinos de Lorca no actuaron solos: fueron engranajes de un sistema que se alimentaba del miedo y la intolerancia. El franquismo persiguió a intelectuales, artistas y ciudadanos que representaban una España moderna y plural. Lorca, con su voz poética y su vida libre, era todo lo que la dictadura no podía tolerar.
Lo mataron por ser intelectual republicano.
Lo mataron por ser poeta popular y universal.
Lo mataron por ser homosexual en una sociedad represiva.
Su fusilamiento fue un intento de borrar la memoria de un país que aspiraba a la democracia.
El franquismo fracasó. Lorca se convirtió en mito universal. Sus obras —Bodas de sangre, Yerma, La casa de Bernarda Alba— siguen representándose en todo el mundo. Su poesía, desde el Romancero gitano hasta Poeta en Nueva York, continúa inspirando generaciones. La voz que quisieron silenciar se multiplicó y hoy es bandera de resistencia cultural.
En 2026, España y América Latina recuerdan a Lorca con festivales, lecturas y montajes teatrales. Granada, epicentro de su vida y muerte, organiza homenajes que dialogan con la memoria histórica. Pero la fosa donde yace sigue sin identificarse, símbolo de la impunidad que aún rodea a miles de víctimas del franquismo. La justicia pendiente no es solo localizar sus restos: es reconocer que el crimen fue político, y que sus asesinos actuaron en nombre de un régimen que negó la libertad.
Recordar a Lorca hoy es denunciar:
La represión sistemática del franquismo contra intelectuales y artistas.
La cobardía de quienes lo asesinaron, incapaces de enfrentar la fuerza de la palabra.
La persistente impunidad que rodea su muerte y la de tantos otros.
La memoria histórica no puede ser un gesto simbólico: debe ser justicia.
A noventa años de su asesinato, Federico García Lorca sigue siendo un faro de libertad y creatividad. Su muerte, perpetrada por los verdugos del franquismo, no logró borrar su voz: la convirtió en símbolo eterno de resistencia. Recordar a Lorca es recordar que la cultura puede ser un arma contra la opresión, y que la memoria es la única victoria posible frente al olvido.
DIEZ POEMAS DE FEDERICO GARCÍA LORCA
ALEMANIA
ADIÓS A JÜRGEN HABERMANS,
EL GRAN FILÓSOFO Y SOCIÓLOGO
El fallecimiento de Jürgen Habermas (1929-2026), marca el fin de una era intelectual. No era un filósofo encerrado en bibliotecas, sino un pensador público que entendió que la democracia se juega en la conversación cotidiana. Su insistencia en la acción comunicativa y en la esfera pública no fue un capricho académico: fue una advertencia.
HABLAR, ESCUCHAR Y CONFRONTAR
Hoy, cuando el populismo se alimenta de algoritmos y la desinformación se propaga más rápido que la verdad, su mensaje resulta incómodo pero necesario: sin diálogo honesto, la democracia se vacía de sentido. Habermas nos recuerda que votar no basta; hay que hablar, escuchar y confrontar argumentos.
RIESGO DE PERDER LAS VOCES MÁS VALIOSAS,
LA DE LOS CIUDADANOS
Su legado es un desafío: ¿estamos dispuestos a defender la razón pública frente al ruido de las redes y la manipulación política? Si no lo hacemos, la democracia se convierte en espectáculo. Y entonces, como él mismo advirtió, la modernidad corre el riesgo de perder su voz más valiosa: la de los ciudadanos que todavía creen en el poder de la palabra.
LA RAZÓN PÚBLICA
Su obra, traducida a más de cuarenta idiomas, se convirtió en referencia global. En América Latina inspiró reflexiones sobre transición democrática; en Europa, sobre integración y memoria histórica. Habermas no se limitó a la teoría: participó en debates sobre bioética, religión y crisis política, siempre defendiendo la razón pública frente al ruido mediático.
MEDIO ORIENTE
IRÁN
Y LA AMENAZA QUE NO FUE
Ayer martes 17 de marzo, Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, presentó su renuncia con un argumento que sacudió los cimientos de la política de seguridad nacional: “Irán no era una amenaza inminente”. Sus palabras no solo cuestionaron la narrativa oficial de la Casa Blanca, sino que también expusieron las tensiones internas en el aparato de inteligencia estadounidense frente a la guerra lanzada contra Teherán.
La salida de Kent no fue un gesto aislado. Representa la primera fractura visible dentro de las instituciones encargadas de justificar la ofensiva militar. Según su declaración, la decisión de atacar a Irán respondió más a presiones externas —particularmente de Israel y su lobby en Washington— que a una evaluación objetiva de riesgos.
La Casa Blanca reaccionó con dureza, calificando al funcionario de “débil”. Sin embargo, la renuncia abrió un espacio de discusión sobre la legitimidad de la guerra y la manipulación de la percepción pública en torno a la “amenaza iraní”.
La tensión en el Estrecho de Ormuz, arteria vital para el comercio mundial de petróleo, disparó el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril. El efecto fue inmediato: volatilidad en los mercados financieros, preocupación en Europa y Asia, y un debate renovado sobre la dependencia energética global.
Irán, por su parte, advirtió que la región experimentaría “cambios radicales”, aumentando la incertidumbre sobre la estabilidad de Medio Oriente.
Durante décadas, Irán ha sido presentado como un actor desestabilizador: su programa nuclear, su apoyo a grupos armados y su influencia en Siria, Irak y Líbano han alimentado la percepción de peligro. Sin embargo, la afirmación de Kent pone en duda si esa amenaza era real o construida.
La discrepancia entre la narrativa oficial y la visión de un alto funcionario de inteligencia erosiona la confianza pública y plantea preguntas incómodas: ¿se justificó la guerra en base a intereses estratégicos genuinos o a presiones políticas externas?
Credibilidad internacional: La renuncia debilita la posición de EE. UU. frente a sus aliados, que ahora cuestionan la veracidad de la información compartida.
Escalada regional: El conflicto amenaza con extenderse más allá de Irán, involucrando a actores como Arabia Saudita y Turquía.
Polarización interna: La fractura dentro del aparato de seguridad se convierte en un símbolo de resistencia frente a decisiones militares cuestionadas.
La frase de Joe Kent —“Irán no era amenaza”— podría pasar a la historia como el punto de inflexión en la narrativa de seguridad estadounidense. Más allá de la coyuntura militar, su renuncia obliga a reconsiderar cómo se construyen las percepciones de riesgo en la política internacional y qué intereses se esconden detrás de ellas.
En un mundo interconectado, donde la energía y la seguridad se entrelazan, la “amenaza que no fue” revela que las guerras no siempre nacen de peligros reales, sino, principalmente, de intereses mezquinos del poder del imperio y de sus aliados, en este caso del sionismo israelí.
MEDIO ORIENTE
IRÁN BAJO FUEGO:
LA AGRESIÓN QUE SACUDE AL MUNDO
La muerte del líder supremo Ali Khamenei es un asesinato atribuido a Estados Unidos e Israel. No es un hecho aislado, es la confirmación de una estrategia de confrontación directa a Irán. El golpe ha desatado una tormenta política y militar que amenaza con incendiar Medio Oriente y arrastrar al planeta entero a una nueva era de inestabilidad.
Washington y Tel Aviv han cruzado una línea roja: la eliminación de la máxima autoridad iraní.
Teherán, debilitado pero desafiante, responde con gestos de ruptura, como la retirada del Mundial 2026, y con advertencias de represalias que podrían escalar más allá de sus fronteras.
Mercados al borde del colapso: el petróleo se convierte en arma política, disparando precios y golpeando economías vulnerables.
Seguridad internacional en jaque: la ONU advierte que la proliferación de armas y la radicalización regional pueden desencadenar un conflicto de dimensiones imprevisibles.
Diplomacia paralizada: los intentos de mediación se estrellan contra la lógica de la fuerza, mientras las potencias juegan al ajedrez con millones de vidas en riesgo.
El fútbol, símbolo de unidad global, se convierte en víctima colateral. La retirada de Irán del Mundial 2026 expone la fragilidad de los grandes eventos internacionales frente a la geopolítica. La FIFA, impotente, enfrenta un dilema sin precedentes: ¿cómo sostener un torneo que ya lleva la marca de la guerra?
| Dimensión | Consecuencia en Irán | Repercusiones globales |
|---|---|---|
Política | Crisis de liderazgo | Polarización internacional |
| Economía | Exportaciones en riesgo | Volatilidad extrema del petróleo |
Deporte | Retiro del Mundial | Credibilidad de FIFA en entredicho |
| Seguridad | Escalada militar | Riesgo de guerra regional |
La agresión contra Irán no es solo un ataque a un país: es un desafío abierto al orden mundial. La violencia se expande, las economías tiemblan y hasta el deporte se convierte en arma política. El planeta entero está en alerta, consciente de que esta guerra puede ser el inicio de una fractura global irreversible.