ARGENTINA
A 50 AÑOS
DEL TERRORISMO DE ESTADO
LA MEMORIA COMO RESISTENCIA
El 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de la dictadura cívico-militar más sangrienta de la historia argentina. Medio siglo después, el país vuelve a mirarse en ese espejo oscuro, no para revivir el horror, sino para reafirmar un compromiso: Nunca Más.
MÁS DE 30 MIL DESAPARECIDOS
LA MEMORIA COMO POLÍTICA CULTURAL
En 2026, universidades, gobiernos provinciales y organismos de derechos humanos han declarado este año como el de la Memoria, Verdad y Justicia. La Facultad de Periodismo de la Univeridad Nacional de la Plata y la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Uiversidad Nacional de Córdoba inscriben esa consigna en sus documentos oficiales, mientras que Córdoba organiza más de 170 actividades en su Semana de la Memoria. Charlas, muestras artísticas, intervenciones urbanas y actos públicos se multiplican en todo el país. Estas iniciativas no son meros rituales: son un recordatorio de que la democracia se defiende también en el terreno simbólico. Frente al avance de discursos negacionistas, la memoria se convierte en un acto de resistencia cultural.
ARTE Y JUVENTUD, NUEVAS FORMAS DE RECORDAR
Lo más significativo de esta conmemoración es la participación de las nuevas generaciones. Jóvenes que no vivieron la dictadura se apropian de la memoria a través del rap, el muralismo, el cine independiente y las redes sociales. La consigna “Son 30,000” se transforma en grafitis, canciones y performances que dialogan con el presente.
El arte se vuelve puente entre pasado y futuro: recordar no es solo mirar atrás, sino preguntarse qué tipo de sociedad queremos construir.
RECORDAR, UN ACTO POLÍTICO
Y EJERCICIO DE CIUDADANÍA
A 50 años del golpe, Argentina demuestra que la memoria no es un museo estático, sino un territorio vivo en disputa. Recordar es un acto político, un ejercicio de ciudadanía y una forma de resistencia frente al olvido. La memoria, como escribió Rodolfo Walsh en su última carta, es también una forma de lucha. Y hoy, medio siglo después, sigue siendo la herramienta más poderosa para garantizar que el terrorismo de Estado no tenga lugar en el futuro.



