domingo, 22 de marzo de 2026

 AMÉRICA LATINA




ASEDIO DEL IMPERIO 

EN CONTRA DE CUBA





Donald Trump ha vuelto a colocar a Cuba en el centro de su retórica imperial, intensificando sanciones y amenazando con una “toma” de la isla. Este discurso, más que estrategia, es un espectáculo político que busca reafirmar su imagen de fuerza ante su base electoral. Sin embargo, lo que revela es una visión anacrónica: la pretensión de someter a un país pequeño mediante la asfixia económica y la intimidación militar.

EL GUION REPETIDO DEL IMPERIALISMO

Trump no inventa nada nuevo. Su política hacia Cuba es la reedición de un guion que Estados Unidos ha aplicado durante más de seis décadas: bloqueo, aislamiento y presión internacional. La diferencia es el tono: un lenguaje agresivo que reduce a Cuba a un “enemigo” a conquistar, ignorando que la isla ha sobrevivido a invasiones, crisis y aislamiento sin renunciar a su soberanía.

TRUMP/SERVICIOS ESPECIALES

LA CRISIS COMO ARMA

Las sanciones han dejado a Cuba sin combustibles, con apagones y transporte paralizado. Se trata de una guerra silenciosa, donde el hambre y la escasez se convierten en herramientas de presión. Trump utiliza la economía como un fusil, apuntando no a los líderes, sino a la vida cotidiana de millones de cubanos. Es una estrategia que castiga a la población civil en nombre de un supuesto “cambio de régimen”.

LA RESISTENCIA CULTURAL

Frente a este asedio, Cuba responde con lo que siempre ha sido su mayor fortaleza: la cultura. La música de Silvio Rodríguez, la poesía de Nicolás Guillén y la memoria de la Nueva Trova son recordatorios de que la identidad cubana no se rinde. Cuando, por ejemplo, un trovador como Slvio Rodríguez exige un fusil para defender su patria, no es solo un gesto político: es la confirmación de que la cultura también es trinchera.


El cantautor Silvio Rodríguez recibe un rifle que pidió

para defender a su patria de la agresión del imperio/SERVICIOS ESPECIALES

TRUMP FRENTE A LA DIGNIDAD

El discurso de Trump revela una contradicción: pretende mostrarse como líder fuerte, pero su estrategia contra Cuba exhibe debilidad moral. Atacar a un país pequeño, con recursos limitados, no es signo de poder, sino de miedo a la persistencia de un modelo que, con todas sus dificultades, se niega a ser doblegado. La dignidad cubana se convierte en espejo incómodo para un imperio que no tolera la resistencia.

CUBA NO SE RINDE

Cuba bajo asedio es la imagen de un pueblo que enfrenta la escasez con creatividad y solidaridad, mientras un presidente estadounidense intenta imponer su voluntad con sanciones y amenazas. La historia demuestra que la isla no se rinde. Y cada vez que Trump coloca a Cuba en su “mira”, lo que realmente queda expuesto es la incapacidad del poder imperial para comprender que la soberanía no se negocia, ni se compra, ni se destruye con bloqueos.


CUBA/WIKIPEDIA



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