ECUADOR
DANIEL NOBOA, EL ROSTRO AUTORITARIO DEL PODER
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En septiembre de 2025, Ecuador vivió uno de los momentos más tensos de su historia reciente. Las calles se llenaron de voces ancestrales, pancartas de resistencia y una consigna clara: “¡No al autoritarismo!”. El detonante fue la eliminación del subsidio al diésel, pero el trasfondo revela un conflicto más profundo: el estilo de gobierno de Daniel Noboa, cada vez más señalado por prácticas autoritarias.
EL PARO INDÍGENA, EL DETONANTE
La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) convocó un paro nacional el 18 de septiembre de 2025. Las movilizaciones se extendieron por todo el país, con bloqueos de carreteras, marchas pacíficas y enfrentamientos puntuales con las fuerzas del orden. El reclamo principal era revertir la eliminación del subsidio al diésel, una medida que afectaba directamente a comunidades rurales y sectores productivos.
Pero el paro fue más que una protesta económica. Fue una denuncia política. La Conaie acusó al presidente Noboa de impulsar una Asamblea Constituyente sin consultar a la Corte Constitucional, lo que consideran una violación al orden democrático. Además, el uso excesivo de la fuerza pública durante las manifestaciones —incluyendo la muerte de un joven manifestante y la desaparición de otros dos— encendió las alarmas de organismos de derechos humanos.
AUTORITARISMO EN MARCHA
Desde su llegada al poder, Daniel Noboa ha promovido reformas constitucionales y medidas de seguridad que, según sus defensores, buscan combatir el crimen organizado. Sin embargo, críticos señalan que estas acciones concentran poder en el Ejecutivo y debilitan los contrapesos institucionales.
El discurso oficial ha calificado a los manifestantes como “terroristas”, una narrativa que recuerda los peores momentos de criminalización de la protesta social en América Latina. La represión, el uso de fuerza letal y la falta de diálogo han sido interpretados por muchos como señales de una deriva autoritaria.
VOCES QUE RESISTEN
Organizaciones como la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh) y medios independientes han documentado casos de violencia estatal, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. El caso de los jóvenes desaparecidos en diciembre de 2024, presuntamente a manos de agentes estatales, ha sido comparado con prácticas del Plan Cóndor, lo que evidencia la gravedad de la situación.
La Conaie, por su parte, ha reafirmado su rol como actor político fundamental en la defensa de los derechos colectivos, la democracia y la plurinacionalidad. Su llamado a la resistencia pacífica ha sido respaldado por sectores estudiantiles, campesinos y urbanos.
¿HACÍA DÓNDE VA ECUADOR?
El futuro político del país está en juego. Mientras Noboa insiste en que sus reformas son necesarias para garantizar la seguridad y el desarrollo, los movimientos sociales exigen respeto a la Constitución, diálogo genuino y justicia para las víctimas de la represión.
El paro indígena de 2025 no es solo una protesta: es un grito de advertencia. Ecuador se encuentra en una encrucijada entre el fortalecimiento democrático y el riesgo del autoritarismo. Daniel Noboa no es un reformista, es un político de ultraderecha que llega al poder por segunda vez mediante un escandaloso fraude electoral y está al servicio del imperialismo en detrimento de la incipiente democracia y de las conquistas del pueblo ecuatoriano.
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