martes, 28 de octubre de 2025

MEDIO ORIENTE



EN GAZA, 

LA MATANZA CONTINÚA






En Gaza, el sonido de los drones ha reemplazado al canto de los pájaros. Las calles, antes llenas de vida, ahora son corredores de polvo, miedo y desesperanza. Tras los recientes bombardeos israelíes que han dejado decenas de muertos, incluidos niños, la Franja se hunde aún más en un abismo de caos, destrucción y hambre.

UNA TREGUA ROTA POR EL ESTRUENDO

El alto el fuego, reinstaurado apenas días atrás, se ha convertido en una promesa vacía. Israel ha reanudado sus ataques en Gaza y el sur de Líbano, alegando violaciones por parte de Hamás. En barrios como Sabra y Jan Yunis, los bombardeos han cobrado vidas inocentes: niños, mujeres, ancianos. Las ambulancias no dan abasto, y los hospitales —ya colapsados por la falta de suministros— se convierten en salas de espera para la muerte.

EL HAMBRE COMO ARMA INVISIBLE

Más allá de las explosiones, Gaza enfrenta una crisis silenciosa pero igual de letal: la hambruna. Con los accesos bloqueados y los suministros humanitarios limitados, miles de familias sobreviven con apenas una comida al día. El pan escasea, el agua potable es un lujo, y los niños muestran signos evidentes de desnutrición. Las organizaciones internacionales advierten que la situación podría convertirse en una catástrofe humanitaria sin precedentes si no se permite el ingreso de ayuda urgente.

VIDAS SUSPENDIDAS

En medio del caos, la vida cotidiana se ha vuelto una rutina de supervivencia. Las escuelas están cerradas, los mercados vacíos, y los hogares —cuando no han sido reducidos a escombros— se convierten en refugios improvisados. “No sabemos si mañana estaremos vivos”, dice una madre que perdió a su hijo en un ataque aéreo. Su testimonio, como el de muchos, es un grito que aún no encuentra eco en la comunidad internacional.

LA PAZ, LEJANA

Gaza se desangra, el sionismo ha reanudado sus bombardeos con excusas de violación de Hamás a la tregua de alto al fuego poco creíbles. El mundo observa con una mezcla de indignación y parálisis. Las condenas diplomáticas se acumulan, pero las acciones concretas brillan por su ausencia. La población civil palestina clama por una paz que parece cada vez más lejana.





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