BOLIVIA
JURÓ COMO PRESIDENTE
EL ULTRADERECHISTA RODRIGO PAZ
LA FRACTURA DEL MAS
FAVORECIÓ A LA DERECHA
En la historia política reciente de Bolivia, pocas transiciones han estado tan marcadas por la confrontación interna como la salida de Luis Arce. Su discurso de despedida no fue un acto protocolar más: se convirtió en un repudio directo a Evo Morales, el líder histórico del Movimiento al Socialismo (MAS), a quien responsabilizó por la crisis política y económica que precipitó la derrota del oficialismo.
Arce, rodeado de sus ministros en la Casa Grande del Pueblo, reconoció errores de gestión, pero apuntó con firmeza a Morales como el principal causante de la división del MAS. Según el mandatario saliente, la “angurria de poder” de Morales, su insistencia en volver a ser candidato y su boicot a las políticas de gobierno, tuvieron “terribles consecuencias en la unidad del movimiento popular y en la paz social”.
ENFRENTAMIENTO
El enfrentamiento entre ambos líderes se intensificó en los últimos años, con Morales acusando a Arce de ser “el peor presidente de la historia” y de pactar con la derecha. Arce, por su parte, denunció que Morales debilitó la economía y bloqueó leyes clave, lo que derivó en un ocaso político del MAS y en la pérdida de confianza de sus bases.
Este cruce de acusaciones refleja el fin de la hegemonía del MAS, que durante más de dos décadas dominó la política boliviana. La fractura interna abrió el camino para la victoria del derechista Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia ayer 8 de noviembre.
El repudio de Arce a Morales no solo marca el cierre de su gestión, sino también un punto de quiebre histórico: el MAS, que nació como un instrumento de unidad popular, se despidió del poder dividido y debilitado. En palabras de Arce, “pocas veces vimos en nuestra historia el ocaso de un proceso social tan profundo como el nuestro”.
REFLEXIÓN FINAL
El discurso de Arce no fue únicamente un balance de gestión, sino una denuncia política contra Morales. Para la historia quedará como el momento en que un presidente saliente rompió públicamente con su mentor, dejando en evidencia que la lucha por el poder dentro del MAS fue tan decisiva como la presión externa para el cambio de rumbo en Bolivia. En tanto la ultraderecha tomó el poder en manos del nuevo presidente Rodrigo Paz que ya se ha puesto a las órdenes y a los pies del imperio.
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