NEGOCIANTES
DINERO, SÍ,
PUDOR, NO
Para reforzar su legitimidad, las figuras públicas, artistas o deportistas, son usadas como instrumentos de propaganda política por los presidentes con poca y negativa imagen pública. A la vez habrá que analizar los intereses de esas figuras públicas. Es el caso del famoso futbolista portugués Cristiano Ronaldo que juega en un equipo árabe y está en amistad y negocios con el príncipe saudí Mohammed bin Salman, sospechoso del asesinato del periodista Jamal Khashoggi, quien fue fuerte crítico del régimen saudí. Ronaldo no conoce el pudor ni la moral y sólo tiene tiene intereses personales por lo que es incapaz de manifestarse y solidarizarse con las miles de víctimas y pueblos agredidos por el presidente Trump. En el caso de Bocelli, un tenor italiano ramplón que se ha hecho famoso por cantar canciones populares, en Buenos Aires recibió un homenaje del fascista presidente Javier Milei. A Bocelli poco le importa qué ocurre con sus semejantes argentinos a los que Milei no hay día que menosprecie y agreda. Se ve que mientras a este cantante de cuarta le paguen, poco importan los demás. Se concluye que estos famosos sin ningún pudor y sin vergüenza, sirven a la ultraderecha como escudo y propaganda. Qué pena.
Ronaldo, con el presidente Donald Trump
en la Casa Blanca, en Washington.
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