MEDIO ORIENTE
ATAQUE A IRÁN, LA MASACRE
QUE DESNUDA LA BRUTALIDAD
El Ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán fue asesinado, anunció Trump/SERVICIOS ESPECIALES.
El bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, que dejó más de 200 muertos y segó la vida de decenas de niñas en una escuela primaria de Minab, no puede presentarse como una victoria estratégica. Es, en realidad, una tragedia que expone la brutalidad de dos potencias que se autoproclaman defensoras de la democracia y los derechos humanos, mientras practican la violencia más descarnada contra civiles indefensos.
EL ASESINATO DE JAMENEÍ
La eliminación del líder supremo iraní, Alí Jameneí, anunciada con triunfalismo por Donald Trump, se convierte en un símbolo de la arrogancia imperial. El discurso que lo calificó como “una de las personas más malvadas de la historia” no oculta el hecho de que, para lograrlo, se sacrificaron vidas inocentes. La justicia no puede construirse sobre cadáveres de niñas.
UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD
El ataque no solo destruyó un edificio escolar, sino que arrancó de raíz el futuro de una comunidad. La muerte de más de 60 niñas no es un “daño colateral”: es un crimen contra la humanidad. La desproporción del poder militar empleado revela que el objetivo no era únicamente neutralizar a un líder, sino sembrar terror.
CONSECUENCIAS POLÍTICAS
Lejos de debilitar al régimen iraní, la masacre refuerza la narrativa de resistencia y victimización que Teherán utiliza para consolidar apoyo interno y externo. La ausencia de Jameneí abre un vacío de poder, pero también un terreno fértil para la radicalización y la unidad nacional frente a la agresión extranjera.
HIPOCRESÍA INTERNACIONAL
Washington y Tel Aviv han perdido legitimidad moral. ¿Cómo pueden hablar de valores universales cuando asesinan a niñas en edad escolar? La comunidad internacional, si quiere preservar la credibilidad del derecho internacional, debe condenar este ataque y exigir responsabilidades.
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