MEDIO ORIENTE
INFANCIA BAJO FUEGO: MASACRE
DE MINAB Y EL CINISMO GEOPOLÍTICO
El ataque aéreo contra una escuela primaria femenina en Minab, Irán, que dejó más de un centenar de niñas muertas y decenas de heridos, no es un “daño colateral”: es un crimen que desnuda la agresión de Estados Unidos y de Israel. La imagen de pupitres destrozados y mochilas ensangrentadas debería perseguir a quienes justifican la violencia bajo el manto de la “seguridad nacional”.
LA LÓGICA PERVERSA DE LA GUERRA
La narrativa oficial de Washington y Tel Aviv insiste en que los bombardeos apuntaban a instalaciones militares iraníes. Sin embargo, el hecho de que una escuela haya sido pulverizada revela la fragilidad de esa justificación. ¿Qué amenaza representaban niñas de 8 a 12 años para la seguridad internacional? La respuesta es incómoda: ninguna. La guerra, en su lógica perversa, convierte a los más vulnerables en víctimas invisibles.
EL SILENCIO CÓMPLICE
La reacción internacional ha sido tibia. Los comunicados diplomáticos hablan de “lamentables pérdidas civiles” y llaman a la “moderación”, como si la muerte de 148 niñas pudiera reducirse a una nota al pie en la contabilidad de la guerra. Este silencio cómplice refleja un patrón: cuando las víctimas pertenecen a países periféricos, su sufrimiento rara vez genera la indignación que merecen.
EL COSTO POLÍTICO Y MORAL
La masacre de Minab no solo es una tragedia humanitaria, sino también un golpe a la legitimidad de quienes se autoproclaman defensores de la democracia y los derechos humanos. ¿Cómo puede Occidente exigir respeto a la vida y la libertad mientras sus acciones destruyen aulas y futuros? La contradicción es insostenible y erosiona cualquier pretensión moral.
UNA ADVERTENCIA PARA EL FUTURO
El ataque a la escuela de Minab debe ser leído como una advertencia: la militarización sin límites convierte cualquier espacio —hospitales, mercados, escuelas— en blanco potencial. Si la comunidad internacional no establece líneas rojas claras, la infancia seguirá siendo sacrificada en nombre de intereses estratégicos.
La reacción internacional ha sido tibia. Los comunicados diplomáticos hablan de “lamentables pérdidas civiles” y llaman a la “moderación”, como si la muerte de 148 niñas pudiera reducirse a una nota al pie en la contabilidad de la guerra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario