sábado, 4 de abril de 2026

GENOCIDIO DE GAZA




LA HORCA

COMO POLÍTICA DE ESTADO





Los genocidas celebrando la ley de pena de muerte por ahorcamiento contra palestinos, aprobada por el Parlamento israelí. Hubo gritos de euforia y botellas abiertas de champagne. Aquí, Itamar Ben-Gvir y otros ultraderechistas celebran el suceso. SERVICIOS ESPECIALES.

EL SIONISMO INSTITUCIONALIZA 

LA MUERTE SOLO PARA PALESTINOS


En un gesto que desnuda la arquitectura del apartheid jurídico, el Parlamento israelí aprobó una ley que restablece la pena de muerte, pero no como medida universal: se aplicará únicamente a palestinos condenados por matar israelíes. El método elegido, la horca, evoca un pasado de ejecuciones públicas y disciplinarias, pero aquí se convierte en herramienta de control colonial.


SERVICIOS ESPECIALES


La medida, impulsada por Itamar Ben-Gvir y respaldada por Netanyahu, no es un simple cambio penal: es la codificación de una desigualdad estructural. Mientras un israelí acusado de asesinato enfrenta un proceso ordinario, un palestino queda marcado por la sentencia automática de muerte. La justicia se convierte en un arma, y el derecho en un campo de batalla donde la vida palestina vale menos por decreto.

UNA APARTHEID LEGAL

  • Discriminación explícita: la ley no se aplica a israelíes, solo a palestinos.

  • Tribunales militares: obligados a imponer la pena capital, reforzando la lógica de ocupación.

  • Celebración política: Ben-Gvir brindó tras la aprobación, como si la institucionalización de la horca fuera motivo de orgullo nacional.

Este no es un acto aislado, sino parte de una estrategia más amplia: transformar el aparato legal en un mecanismo de represión sistemática. La horca se convierte en símbolo de soberanía sobre cuerpos palestinos, un recordatorio de que la ocupación no solo controla territorios, sino también la vida y la muerte.

RESONANCIA INTERNACIONAL

La comunidad internacional observa con alarma. Organizaciones de derechos humanos denuncian la medida como un paso hacia ejecuciones masivas legitimadas por ley. La Autoridad Palestina la califica de “legalización de asesinatos extrajudiciales”. En un mundo donde la pena de muerte tiende a desaparecer, Israel la resucita selectivamente, como herramienta de guerra política.

BARBARIE

la ley es un acto de violencia institucional. La horca, reinstalada en el código penal, no es justicia, es castigo colectivo. Israel no está legislando contra el crimen, está legislando contra un pueblo. La pena de muerte exclusiva para palestinos es la cristalización de un apartheid legal que convierte la ocupación en sentencia. En la historia de los pueblos sometidos, las leyes discriminatorias han sido siempre el preludio de la barbarie. Hoy, Israel escribe una página oscura que no puede ser leída como política de seguridad, sino como política de exterminio jurídico.


Organizaciones de derechos humanos denuncian la medida como un paso hacia ejecuciones masivas legitimadas por ley. La Autoridad Palestina la califica de “legalización de asesinatos extrajudiciales”.






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