martes, 12 de mayo de 2026

 ARGENTINA




LA REBELIÓN UNIVERSITARIA 

CONTRA EL DOGMA LIBERTARIO





BUENOS AIRES/SERVICIOS ESPECIALES

EL AULA SITIADA

La Marcha Federal Universitaria de hoy 12 de mayo expuso la fractura entre un gobierno que clausura el futuro y una comunidad académica que se niega a ser silenciada. Se registraron marchas universitarias masivas en todo el país en defensa de la educación pública. Los principales puntos de concentración incluyeron la Ciudad de Buenos Aires (con epicentro en Plaza de Mayo), Rosario y Santiago del Estero, sumando diversas movilizaciones en el interior.

EL ORIGEN DEL CONFLICTO

La ofensiva de Javier Milei contra las universidades públicas no es un mero ajuste técnico: es una agresión ideológica. El recorte del 45% en presupuesto y la caída del 76% en becas no solo asfixian a las instituciones, sino que buscan desmantelar el pacto social que convirtió a la educación superior en motor de movilidad y pensamiento crítico en Argentina. Milei acusa a los rectores de “politizar” el reclamo, pero la politización nace de su propia cerrazón: auditorías punitivas, negación de fondos votados por el Congreso y desprecio por la autonomía universitaria.


MILEI/SERVICIOS ESPECIALES

LA MARCHA COMO RESISTENCIA

La movilización de hoy 12 de mayo fue más que una protesta: fue un acto de defensa cultural. Estudiantes, docentes y sindicatos marcharon no solo por salarios y becas, sino por la idea de universidad como espacio de libertad. En las calles resonó la consigna de que la ciencia y la educación no son mercancía.

DISCIPLINAR A LA DISIDENCIA

La represión simbólica del gobierno —operativos policiales, discursos de deslegitimación— revela un intento de disciplinar la disidencia. Pero la universidad, históricamente, ha sido el lugar donde se incuban las resistencias frente a proyectos autoritarios.

FUTURO INCIERTO, PERO FÉRTIL

El horizonte es tenso: los rectores advierten que las instituciones pueden resistir “meses, no años”. Sin embargo, la crisis abre un nuevo escenario político. La universidad se convierte en bastión opositor, capaz de articular demandas sociales más allá del claustro. La Corte Suprema decidirá sobre la ley de financiamiento, pero la verdadera batalla se libra en las calles y en la narrativa cultural: ¿será la universidad un espacio reducido a la lógica del mercado o seguirá siendo el territorio de la libertad?


La marcha universitaria es el espejo donde se refleja la fragilidad del proyecto libertario de Milei: un modelo que promete libertad mientras encierra el futuro en la jaula del ajuste. La universidad, con su historia de resistencia, puede transformarse en el último bastión democrático frente a un gobierno que confunde austeridad con demolición.




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