lunes, 4 de mayo de 2026


NUEVA CONTRATACIÓN 

DEL GOBIERNO  DE MÉXICO 




RIGOBERTA MENCHÚ, 

ENTRE EL NOBEL, EL DINERO 

Y LOS PODERES





Por instrucción de la presidenta de México, 
el canciller mexicano dió posesión 
a Rigoberta Menchú en su nuevo cargo.



MÁS MITO QUE DEFENSORA 

DE LOS INDÍGENAS


Rigoberta Menchú emergió en los años ochenta como la voz que narró la represión contra los pueblos mayas en Guatemala. Su testimonio Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia se convirtió en un documento clave para visibilizar la violencia estatal. En 1992, el Premio Nobel de la Paz la consagró como referente mundial de los derechos humanos, y más tarde su participación en la ONU fue decisiva para la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007).

EL GIRO HACIA EL PODER

Sin embargo, esa trayectoria luminosa se ha visto ensombrecida por sus alianzas con partidos y élites políticas de derecha. Fue recibida por Carlos Salinas de Gortari en México, pese a las políticas de su gobierno contra los pueblos indígenas. En años recientes, expresó apoyo al priista Alejandro Moreno Cárdenas y respaldó la candidatura presidencial de la derechista Xóchitl Gálvez, del PAN, gestos que generaron rechazo en sectores indígenas que la acusan de legitimar a quienes históricamente han marginado a sus comunidades.

LA SOMBRA EMPRESARIAL

Otro punto de crítica ha sido su cercanía con Víctor González Torres (Dr. Simi), a quien apoyó en su nominación al Nobel de la Paz. Para muchos, este vínculo simboliza un desplazamiento de la lucha comunitaria hacia intereses corporativos, alejando su figura de las bases indígenas que alguna vez representó.

UNA FIGURA INSTRUMENTALIZADA

Hoy, Menchú es vista por críticos como un símbolo que se puede contratar por grandes sumas de dinero y utilizado por gobiernos y élites de derecha para dar legitimidad a decisiones tomadas sin consenso indígena. Su prestigio internacional contrasta con la percepción de desconexión y distanciamiento respecto a las luchas cotidianas de las comunidades.

CONTRATADA 

POR EL GOBIERNO NEOLIBERAL DE MÉXICO

Rigoberta Menchú, por instrucción de Claudia Scheinbaum, fue nombrada el pasado 24 de abril como Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Este nombramiento busca reforzar la imagen del actual gobierno, porque en la realidad la función del cargo, no trasciede. Es solo adorno, imagen de una Nobel caduca y en venta.

ALINEADA A LA DERECHA

Rigoberta Menchú encarna la paradoja de una figura que nació de la resistencia indígena pero que hoy es vista como cercana al poder establecido. Su legado internacional es indiscutible, pero su papel actual abre un debate incómodo: ¿puede una voz que se erigió contra la opresión seguir siendo auténtica cuando se alinea con quienes la perpetúan?


Hoy, Menchú es vista por críticos como un símbolo que se puede contratar por grandes sumas de dinero y utilizado por gobiernos y élites de derecha para dar legitimidad a decisiones tomadas sin consenso indígena.





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