sábado, 13 de junio de 2026

 CISJORDANIA




HORROR, VIOLENCIA Y DESPOJO 

DE COLONOS SIONISTAS





SERVICIOS ESPECIALES

ESTRATEGIA DE ESTADO

La madrugada de ayer, 13 de junio de 2026, Cisjordania volvió a ser escenario de una violencia que ya no puede describirse como “incidente aislado”. Colonos israelíes armados invadieron aldeas palestinas, dispararon contra civiles, incendiaron tierras agrícolas y vehículos, y robaron infraestructura vital. Lo que se presenta como “acciones espontáneas” es, en realidad, parte de una estrategia sistemática de despojo y terror.

LA VIOLENCIA ORGANIZADA

  • En Duma, un joven palestino con discapacidad intelectual fue herido de bala mientras soldados israelíes bloqueaban el acceso de ambulancias.

  • En Jit, más de quince colonos incendiaron terrenos y lanzaron cócteles molotov contra viviendas.

  • En Belén, se robaron sistemas hidráulicos esenciales para el riego, un ataque directo contra la subsistencia agrícola.

Estos hechos no son aislados: la ONU registra seis ataques diarios de colonos en Cisjordania. La violencia se ha convertido en un mecanismo de control territorial, con el objetivo de expulsar a comunidades palestinas y consolidar asentamientos ilegales.

COMPLICIDAD INSTITUCIONAL

La narrativa oficial israelí insiste en que se trata de “extremistas” fuera de control. Sin embargo, la realidad muestra otra cosa:

  • Protección militar: soldados presentes en los ataques que impiden la asistencia médica.

  • Impunidad judicial: colonos rara vez enfrentan procesos legales.

  • Expansión territorial: más de 500,000 colonos viven en asentamientos ilegales, protegidos por infraestructura estatal.

La violencia de colonos no es un exceso marginal, sino un instrumento político para avanzar en la colonización de Cisjordania.

REACCIÓN INTERNACIONAL

La comunidad internacional ha comenzado a responder con sanciones contra colonos y funcionarios israelíes. Francia, Reino Unido, Canadá y Noruega han impuesto restricciones migratorias y económicas. Sin embargo, estas medidas siguen siendo insuficientes frente a un patrón que roza la limpieza étnica encubierta. La violencia de colonos es el brazo informal de una política oficial de anexión.


Los ataques del 13 de junio son un recordatorio brutal: Cisjordania arde no por azar, sino por diseño. La violencia de colonos es la prolongación de un proyecto estatal que busca borrar la presencia palestina del mapa. La indiferencia internacional, si persiste, será cómplice de un crimen que ya no puede ocultarse bajo el eufemismo de “conflicto”.




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