viernes, 10 de julio de 2026

 PERÚ




FUJIMORISMO,

LA RESTAURACIÓN DEL OSCURANTISMO





Keiko con el genocida de su padre/SERVICIOS ESPECIALES

EL LEGADO QUE NUNCA MUERE

El fujimorismo es más que un apellido: es un sistema de poder que se resiste a desaparecer. Alberto Fujimori, condenado por violaciones a los derechos humanos y corrupción, dejó un modelo de gobierno basado en el autoritarismo, la manipulación institucional y la compra de conciencias. Hoy, con un resultado dudoso en la elección presidencial, Keiko Fujimori busca legitimarse, pero con las mismas prácticas de control y clientelismo que el genocida y corrupto de su padre.

LA DEMOCRACIA SITIADA

El retorno del fujimorismo implica un retroceso en los pilares democráticos:

  • Judicatura sometida: tribunales usados como armas políticas.

  • Medios comprados: propaganda disfrazada de periodismo.

  • Corrupción endémica: el Estado convertido en botín.

  • Militarización del orden: seguridad como excusa para restringir libertades.

PERÚ EN EL TABLERO REGIONAL

El fujimorismo no es un fenómeno aislado. En América Latina, donde se libra la batalla entre proyectos progresistas y restauraciones conservadoras, Perú se convierte en un laboratorio de regresión democrática. La narrativa del “orden” y la “estabilidad” es la misma que se ha usado en otros países para justificar la erosión de derechos y el debilitamiento institucional.


El fujimorismo representa un retorno al oscurantismo: un pasado que nunca terminó de irse y que amenaza con reinstalarse bajo nuevas formas. Perú enfrenta una encrucijada histórica: resistir la tentación del autoritarismo maquillado o apostar por un futuro democrático que supere la sombra de Fujimori, lo que tardará en llegar.


PERÚ/WIKIPEDIA


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