MÉXICO
ADIÓS AL GRAN POETA
VICENTE QUIRARTE
SUS POESÍAS ILUMINARON LA CIUDAD
En el mapa literario de México, pocos nombres resuenan con la intensidad de Vicente Quirarte. Su muerte hoy 11 agosto de 2026 cerró una trayectoria que, más que una obra, fue una arquitectura de palabras: un edificio erigido sobre la memoria, la ciudad y la inconformidad ante lo establecido.
LA CIUDAD COMO ESCENARIO
Quirarte convirtió la Ciudad de México en protagonista de su poesía y ensayo. En Elogio de la calle trazó una biografía literaria de la urbe, donde las avenidas se transforman en versos y las fachadas en metáforas. Para él, la ciudad era un organismo vivo, un espejo de la historia y un espacio de resistencia cultural.
LA POESÍA COMO TEMA DE EXISTENCIA
Su obra poética —desde Teatro sobre el viento amado hasta El ángel es vampiro— se mueve entre lo íntimo y lo urbano. Quirarte defendía la poesía como prueba de vida, como un acto de insurrección contra el silencio. En sus versos, la juventud no era una edad, sino una actitud: “El secreto no es ser joven, sino mantener la inconformidad ante la idea que no prospera”.
EL INTELECTUAL PÚBLICO
Además de poeta, fue ensayista, dramaturgo y académico. Dirigió la Biblioteca Nacional, integró la Academia Mexicana de la Lengua y El Colegio Nacional, y recibió premios como el Xavier Villaurrutia y el Premio Nacional de Artes y Literatura. Su figura encarnó la rara síntesis entre creador y gestor cultural, entre la voz lírica y la voz institucional.
UN LEGADO INCONFORME
Quirarte deja más de 60 libros y una lección: la literatura no es ornamento, sino resistencia. Su mirada crítica y luminosa lo convierte en un referente para entender la poesía urbana en América Latina y el papel del escritor como testigo de su tiempo.
LOS BARES DEL SUR
De gitana los ojos;
las ojeras, victoria de la noche.
De renovado mármol la epidermis.
Mascarones de proa, los dos pechos
navegan por el mar de los sargazos
entre ardidos, piratas y sedientos.
Los zapatos celestes, grande y honda la herida
del taconear ligero y de la falda,
que, igual al escote de la blusa
busca el ojo cerrado del ombligo-
Y esa risa, alevosa, envolvente, cantarina,
chorro de luna llena
en el sol con muletas del antros.
Engalanada para la sed del viernes,
tomas posesión. A los peones ordenas
el trópico en un vaso
y ese ron que comienza en el tiroteo
inunda de llamas dulces tus entrañas.
Mides, con regla de señora, tu dominio,
reina de los plebeyos de la barra,
ángel entre los torvos y sirenas.
Estela de los bares, tú no esperas:
veinte cerillos prenden tu cigarro
cuando, ya lo ha prendido tu bocaza,
en pie de alta guerra tus carmines.
Acódate y acábame. En tu primer cigarro,
une a todas las divas de mi infancia.
Concédeme la gracia
de guardar en mis ojos tu antebrazo
donde quince lunares se congregan
para trazar la forma del caballo
donde espero llevarte
a cabalgar la noche.
Que después la mañana nos disuelva.
VICENTE QUIRARTE
ENTREVISTA
AL POETA VICENTE QUIRARTE
EL LENGUAJE Y LA POESÍA
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