EL MUNDO
LA SOMBRA
QUE UNIÓ CONTINENTES
Ayer 12 de agosto, la luna trazó un arco de oscuridad sobre Groenlandia, Islandia, Rusia y España. Durante 138 segundos, el Sol se convirtió en un halo espectral: la corona solar expuesta, el día convertido en crepúsculo. Más allá del espectáculo astronómico, el eclipse recordó la fragilidad de nuestra percepción del tiempo y la luz. En México, la experiencia fue distante, mediada por pantallas y transmisiones en vivo. La globalización de la mirada convirtió un fenómeno local en un acontecimiento compartido, aunque desigualmente vivido.
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