martes, 23 de septiembre de 2025

TRUMP EN LA ONU 




SIMPLÓN, 

INSULTANTE Y PROVOCADOR








                                                                                                                                                              
Donald Trump no vino a dialogar. Vino a incendiar. Su intervención ante la Asamblea General de la ONU fue menos un discurso presidencial que una performance política diseñada para humillar, dividir y reafirmar su visión de un mundo sin reglas, sin matices y sin diplomacia.


LA ONU, EN LA MIRA: CARTAS CON PALABRAS FUERTES


Trump no se anduvo con rodeos. Llamó inútil a la ONU, acusándola de ser un club de élites que “escribe cartas con palabras fuertes” mientras el mundo arde. Gaza, Ucrania, migración, terrorismo: para él, la ONU no sirve más que para emitir comunicados impotentes. ¿La solución? Que Estados Unidos actúe solo, sin pedir permiso, sin rendir cuentas.

Este ataque frontal no es solo retórico. Es ideológico. Trump no cree en el multilateralismo. Lo desprecia. Y lo dice sin pudor, sabiendo que sus palabras son gasolina para sus seguidores y dinamita para sus detractores.

MIGRACIÓN: EL NUEVO CHIVO EXPIATORIO GLOBAL

Si algo quedó claro, es que Trump ha convertido la migración en el enemigo perfecto. Acusó a los migrantes de llenar cárceles europeas, de desestabilizar democracias y de ser financiados por la ONU con 372 millones de dólares. ¿Pruebas? Ninguna. ¿Impacto? Brutal.

Este tipo de narrativa no busca soluciones. Busca miedo. Busca votos. Y lo hace con una eficacia escalofriante.

PALESTINA: "RECOMPENSAR A HAMÁS"

Trump no solo condenó el reconocimiento del Estado palestino. Lo equiparó con premiar el terrorismo. Ignoró décadas de lucha, de diplomacia, de intentos de paz. Para él, Palestina es Hamás. Punto. Y quienes la reconocen, cómplices.

Este simplismo brutal no es ingenuo. Es estratégico. Borra la complejidad del conflicto y convierte cualquier intento de mediación en traición.

UCRANIA: HIPOCRESÍA ENERGÉTICA Y CINISMO GEOPOLÍTICO

Sobre Ucrania, Trump se mostró indignado. Pero no con Rusia. Con los países que siguen comprando su energía. China, India, Europa: todos culpables de financiar la guerra. ¿Y Estados Unidos? El salvador silencioso, según él.

Pero su indignación es selectiva. No propuso sanciones, ni alianzas, ni soluciones. Solo acusaciones. Solo espectáculo.

EL CULTO AL EGO

Como broche de oro, Trump se atribuyó haber terminado siete guerras y sugirió que merece el Premio Nobel de la Paz. No por vanidad, dijo, sino por salvar vidas. Pero el mensaje fue claro: él es el héroe, el mesías, el único capaz de poner orden en el caos.

CONCLUSIÓN: ¿DIPLOMACIA O DEMOLICIÓN? 

Lo que Trump hizo hoy en la ONU no fue diplomacia. Fue demolición. Dinamitó puentes, insultó aliados, simplificó tragedias y convirtió el escenario global en una tarima de campaña. Su discurso fue una declaración de independencia de la política internacional. Un “yo contra todos” que, lejos de buscar soluciones, busca aplausos.

Y lo más inquietante es que funciona.


Lo que Trump hizo hoy en la ONU no fue diplomacia. Fue demolición. Dinamitó puentes, insultó aliados, simplificó tragedias y convirtió el escenario global en una tarima de campaña.





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