NO TIENE LÍMITE
OTRA VEZ NETANYAHU
ORDENA BOMBARDEAR
Mientras el mundo observa con creciente fatiga la espiral de violencia en Gaza, Benjamin Netanyahu vuelve a ser protagonista de una ofensiva militar que, según sus propias palabras, busca “terminar el trabajo”. Pero ¿qué significa realmente esa frase en el contexto de una guerra que ha dejado más de 60,000 muertos desde octubre de 2023 y que parece no tener fin?
LA AMENAZA
Netanyahu ha convertido la amenaza en rutina. Cada vez que se vislumbra una tregua, cada vez que se abre una ventana diplomática, el primer ministro israelí lanza una nueva ofensiva. Esta semana, tras acusar a Hamas de violar el alto al fuego, ordenó bombardeos sobre Khan Younis y Rafah, zonas densamente pobladas y ya devastadas por ataques anteriores.
La narrativa oficial insiste en que se trata de una respuesta proporcional, una defensa legítima. Pero los hechos sobre el terreno —hospitales destruidos, niños muertos, desplazamientos masivos— dibujan otra realidad: una estrategia de desgaste que parece diseñada para prolongar el conflicto, no resolverlo.
SE ALEJA LA PAZ
Netanyahu ha dejado claro que no aceptará ningún acuerdo que no implique la “desmilitarización total” de Hamas y la devolución de todos los rehenes, vivos o muertos. Esta postura, aunque firme, es también inflexible. Ignora las complejidades políticas, sociales y humanitarias de Gaza, y convierte cualquier intento de mediación en un callejón sin salida.
Desde Washington, la frustración crece. Fuentes cercanas a la Casa Blanca han señalado que “cada vez que hay avances, Netanyahu bombardea a alguien”. Esta dinámica ha debilitado la posición de Estados Unidos como mediador y ha generado tensiones internas en el gobierno de Trump, que busca mantener el apoyo de sus aliados sin parecer cómplice de una matanza interminable.
EL GENOCIDIO LE SERVIRÁ COMO CAMPAÑA
Con las elecciones israelíes programadas para octubre de 2026, muchos analistas ven en esta escalada una jugada política. Netanyahu, acorralado por investigaciones judiciales y una coalición cada vez más frágil, podría estar usando la guerra como plataforma electoral. La retórica de “seguridad nacional” y “lucha contra el terrorismo” ha sido efectiva en el pasado, pero ¿a qué costo?
ASESINAR PARA MANTENERSE EN EL PODER
La pregunta no es si Netanyahu tiene derecho a defender a su país. La pregunta es si esa defensa justifica la destrucción sistemática de Gaza, el sufrimiento de millones y el bloqueo de cualquier salida política. En este momento, más que un líder en busca de paz, Netanyahu parece un estratega del desgaste, dispuesto a prolongar la guerra para mantenerse en el poder.
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