miércoles, 5 de noviembre de 2025

ARGENTINA

ABSOLUCIÓN DE  17 IMPUTADOS 

POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD



JUSTICIA QUE DA VERGÜENZA



 
FOTO SERVICIOS ESPECIALES

La reciente absolución de 17 imputados por delitos de lesa humanidad en Rosario, Argentina, marca un punto de inflexión inquietante en el proceso de memoria, verdad y justicia que el país ha sostenido desde el retorno de la democracia. El fallo del Tribunal Oral Federal N.º 1, que exculpó a ex policías federales, provinciales y directivos de la empresa Acindar por crímenes cometidos en 1975 contra obreros metalúrgicos, ha generado una ola de repudio entre organismos de derechos humanos, sindicatos y sectores académicos.


EL VILLAZO, UNA LUCHA OBRERA SILENCIADA


El caso se remonta a la represión del movimiento obrero en Villa Constitución, conocido como el Villazo. En marzo de 1975, más de 300 trabajadores fueron detenidos ilegalmente, torturados y perseguidos por su activismo sindical. Esta ofensiva represiva fue impulsada por una alianza entre sectores empresariales, fuerzas de seguridad y el aparato estatal, en un contexto de creciente conflictividad social y política.

Lejos de ser un episodio aislado, el Villazo fue un ensayo general de lo que luego sería el terrorismo de Estado institucionalizado por la dictadura cívico-militar de 1976. La represión de 1975 no fue espontánea ni desbordada: fue planificada, sistemática y contó con la complicidad empresarial.

RETROCESO JUDICIAL

La absolución dictada por los jueces Germán Sutter Schneider, Ricardo Moisés Vasquez y Otmar Osvaldo Paulucci se basa en la supuesta falta de pruebas directas que vinculen a los acusados con los delitos. Sin embargo, los organismos querellantes sostienen que el tribunal ignoró testimonios clave, documentos históricos y el contexto represivo que convierte estos crímenes en delitos de lesa humanidad, imprescriptibles por definición.

La decisión judicial no solo desconoce el carácter sistemático de la represión, sino que también relega el rol de las empresas en la persecución de trabajadores. La absolución de los directivos de Acindar, en particular, revive el debate sobre la responsabilidad civil en el terrorismo de Estado.

MEMORIA EN DISPUTA

Este fallo se inscribe en un clima político y judicial donde se percibe un avance de discursos negacionistas, una judicialización regresiva de los derechos humanos y una creciente impunidad para los responsables de crímenes atroces. La lectura de los fundamentos del fallo fue fijada para febrero de 2026, pero el mensaje ya ha sido enviado: la justicia argentina está dispuesta a reescribir la historia.

La causa Villazo no es solo una disputa jurídica. Es una batalla por el sentido de la democracia, por el reconocimiento de las luchas obreras y por la dignidad de quienes enfrentaron el aparato represivo. La absolución no borra el sufrimiento, pero sí amenaza con borrar su memoria.

APELARÁN EL FALLO

Los organismos de derechos humanos han anunciado que apelarán el fallo. La sociedad civil, por su parte, debe mantenerse alerta. La justicia no puede ser indiferente al pasado ni cómplice del olvido. La democracia argentina se construyó sobre el juicio y castigo a los genocidas. Retroceder en esa conquista es abrir la puerta a nuevas formas de autoritarismo.



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