ARGENTINA
LA NOCHE DE LOS LÁPICES
El 16 deseptiembre se han cumplido 50 años de la Noche de los Lápices, uno de los episodios más brutales de la dictadura argentina, recordado con marchas masivas en La Plata, Rosario y Lomas de Zamora, y con homenajes académicos y políticos que reafirman la memoria colectiva.
CONTEXTO HISTÓRICO
Fecha original: 16 de septiembre de 1976.
Víctimas: Diez estudiantes secundarios de La Plata, entre 14 y 18 años, secuestrados por la Policía Bonaerense bajo el mando de Ramón Camps y Miguel Etchecolatz.
Motivo oficial: Reclamo por el boleto estudiantil.
Motivo real: Militancia política juvenil en organizaciones como la UES y la Juventud Guevarista.
Resultado: Cuatro sobrevivientes (Emilce Moler, Gustavo Calotti, Patricia Miranda y Pablo Díaz); seis continúan desaparecidos.
CONMEMORACIÓN A 50 AÑOS
La Plata: Marcha desde Plaza Olazábal al Ministerio de Obras Públicas; acto en el ex Pozo de Banfield con entrega de placas y diplomas.
Rosario: Movilización de la Federación de Estudiantes Secundarios en Plaza San Martín hasta el Parque Nacional a la Bandera.
Reconocimientos: La Universidad Nacional de La Plata otorgó títulos honoris causa a sobrevivientes y familiares de las víctimas.
Presencias clave: Axel Kicillof, Estela de Carlotto, Emilce Moler y Pablo Díaz participaron en los actos.
BALANCE DE MEMORIA Y POLÍTICA
| ASPECTO | DETALLE |
|---|---|
| Memoria estudiantil | Se reafirma la consigna “no fue por el boleto, querían cambiar el mundo”. |
| Educación y derechos | La fecha es reconocida como el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios. |
| Tensiones políticas | Actos diferenciados dentro del peronismo bonaerense, con miradas hacia la oposición a Javier Milei en 2027. |
| Testimonios actuales | Jóvenes resaltan que “los lápices siguen escribiendo” y que la memoria depende de las nuevas generaciones. |
La Noche de los Lápices, a medio siglo, no es solo memoria: es un espejo incómodo para la Argentina actual. La represión contra adolescentes que soñaban con transformar el país revela que el terror estatal tuvo un ensañamiento particular con la educación. Hoy, con menos testigos vivos, la transmisión depende de nietos y estudiantes que resignifican la consigna en un contexto político adverso. Habrá que luchar para sostener la Memoria mientras el poder insiste en relativizar el pasado.
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