jueves, 28 de febrero de 2013

 

GORDILLO, CUANDO 

EL PODER SE ACABA


Gordillo comparece ante juez en el reclusorio Oriente. Foto: Xinhua
                                           Gordillo comparece ante juez en el reclusorio Oriente.

 
MÉXICO, D.F., febrero 27 de 2013.- Detrás de las rejilla de prácticas del Juzgado Sexto con sede en el Reclusorio Preventivo Oriente, Elba Esther Gordillo quiso guardar silencio. Se le veía nerviosa en los movimientos de cabeza que no dejaba de hacer, volteando de un lado a otro, mientras el Secretario de Acuerdos le leía sus derechos. Al final no quiso declarar. Su silencio era elocuente por más que alegara detrás de barandillas, sabía que, así como el poder presidencial de Carlos Salinas la encumbró, ahora el poder presidencial de Enrique Peña Nieto, le quitaba la fuerza y el imperio que se autoerigió desde la base magisterial.
En 24 años de estar al frente del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo impulsó la carrera de muchos políticos de todos los tamaños, lo mismo que de escritores y periodistas que asistían a sus cenas y estiraban la mano para recibir prebendas y regalos que, generosamente, les ofrecía a cambio de que hablaran bien de su proyecto.
Pero también encumbró y fue el soporte de varios Presidentes de la República. A Carlos Salinas de Gortari, quien la puso al frente del SNTE, le fue útil políticamente para mantener la unidad del PRI en 1994, cuando entró en crisis por la aparición del EZLN y el crack financiero. Luego, a Ernesto Zedillo le funcionó como catalizadora de la reforma educativa basada en la descentralización. Mientras que al panista Vicente Fox le operó no sólo la política educativa, sino también varias elecciones en los estados, así como sus iniciativas en la Cámara de Diputados.
Felipe Calderón fue el más beneficiado de los favores de la maestra Gordillo, quien se los cobró muy caros. Fue ella quien le levantó la mano como ganador de las polémicas elecciones antes del dictamen del Tribunal Electoral y, a cambio de esta acción legitimadora, recibió las direcciones del ISSSTE y de la Lotería Nacional; la Subsecretaría de Educación Básica de la SEP y la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Seguridad Pública.
Hechura del sistema priista, pero entronizada al máximo por el PAN, la maestra sirvió al poder presidencial en turno y de éste se sirvió también.
De hecho, Elba Esther Gordillo fue una de las piezas responsables de aceitar con dinero una parte importante de la maquinaria de corrupción con la que camina el sistema político mexicano y, también, pieza clave de esa maquinaria que ayudó encumbrar a los últimos presidentes de la República, hasta que rompió con Enrique Peña Nieto en noviembre del 2011, cuando Luis Videgaray le enseñó una encuesta que exhibía el escaso peso electoral de su partido, el Panal.
Paradójicamente, el regreso del PRI a la Presidencia significó para Gordillo el fin de su ciclo. Después de 24 años ha dejado de ser útil al sistema político corrupto y traicionero que la hizo a su imagen y semejanza.
Ella traicionó al PRI desde el 2000, cuando en lugar de apoyar a Francisco Labastida le brindó en secreto su respaldo al panista Vicente Fox; y luego en el 2005, cuando fue expulsada del priismo por crear su propio partido y apoyar a Felipe Calderón.
Con el PRI de Peña Nieto quiso negociar puestos de gobierno y la hicieron a un lado, haciéndole ver su poca representatividad en el mercado electoral. Tampoco la necesitaban como operadora política ni como apoyo en su papel de lideresa sindical.
Destronada, inutilizada, despojada del poder que pensó tener por siempre, Elba Esther Gordillo dijo hace unos años en una entrevista con este reportero lo que quería como epitafio:
“Aquí yace una maestra que se atrevió hacerlo; no soy perfecta, he cometido errores en mi vida y en política, pero lo que sí es cierto es que al pasar de los años he tratado de ser mejor".(PROCESO)
Twitter: @GilOlmos


sábado, 9 de febrero de 2013

 
 
 
 
ENTRA EN VIGOR LA LEY
GENERAL DE VICTIMAS, EN MÉXICO




MÉXICO, D.F., 8 de febrero de 2013.- Controvertida por el expresidente Felipe Calderón y “rescatada” por Enrique Peña Nieto, hoy entró en vigor la Ley General de Víctimas que reconoce y garantiza los derechos de las víctimas del delito y de violaciones a derechos humanos.
La ley establece el derecho de las víctimas a la asistencia, protección, atención, verdad, justicia, reparación integral, restitución de sus derechos violados, debida diligencia y no repetición, entre otras garantías consagradas en la Carta Magna, en los tratados internacionales y demás instrumentos en la materia”, según el artículo 2 del precepto legal.
Fue publicada el 9 de enero en el Diario Oficial de la Federación donde quedó establecido que entraría en vigor 30 días después de su publicación, es decir, este viernes 8.
Sin embargo, aún falta el reglamento de la ley, que deberá expedirse dentro de los seis meses siguientes a su entrada en vigor, plazo que vence el próximo 8 de agosto, aunque también se prevé que se presente una iniciativa para “perfeccionar” el nuevo marco legal.
La creación del Sistema Nacional de Ayuda, Atención y Reparación Integral de Víctimas, también incluido en la ley, deberá crearse dentro de los 90 días naturales a partir de esta fecha.
Su integración se encuentra actualmente en análisis por parte del gobierno federal, debido a que éste debe estimar los recursos necesarios para hacer efectiva la ley, en particular los destinados a quienes reclamen reparación del daño.
Una vez que quede firme este sistema, se conformará una Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, en la que participarán nueve consejeros.
En tanto los Congresos locales deberán armonizar sus normas con la Ley General de Víctimas, lo mismo que las autoridades relacionadas con la atención a víctimas.
La Ley de Víctimas fue aprobada por el Congreso en abril del año pasado, pero fue “congelada” por el gobierno de Calderón desde el 19 de julio, al negarse a publicarla en el Diario Oficial con el argumento de que tenía “deficiencias”.
También regresó la ley al Congreso de la Unión con observaciones. Sin embargo, los legisladores arguyeron que el Ejecutivo hizo las observaciones fuera de los tiempos establecidos por la Constitución mexicana por lo que presentó una controversia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para frenarla.
El 5 de diciembre, recién había asumido la Presidencia, Peña Nieto se desistió de la controversia que interpuso su predecesor y ordenó su publicación el miércoles 9 de enero. (PROCESO).

miércoles, 19 de diciembre de 2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

 
 
 
TURATI: REFLEXIONES
SOBRE UN PREMIO
 
 
 
 
POR MARCELA TURATI
 
 
MÉXICO, D.F., 14 de diciembre.- La llamada. El anuncio. ¿Un premio? La emoción. Los nervios. Noches en vela mirando al techo. Asustada, emocionada, ¿atrapada? porque cada reconocimiento implica más compromiso, sin palabras. Repasando en mi mente la película que me recuerda las hebras con las que se fue tejiendo esta decisión de premiarme a mí, a nosotras. Cómo se hilvanaron esas palabras tan bonitas sobre mi trabajo, sobre nuestro trabajo, sobre el de todos los que “coincidimos en esta noche terrible” cubriendo la violencia en México.
I
Aquella mañana de 2007, en una tamalería, cuando 40 reporteras votamos el nombre: Periodistas de a Pie, así se llamaría nuestra red. En ese momento éramos ingenuas, pensábamos que sería para impulsar la cobertura de la pobreza. En las fotos nos vemos felices.
Muchas de esas caras desaparecieron. Mi amiga Alma Delia Fuentes se ríe. Dice que pertenecer a la Red es tan duro como participar en la serie Survivors, que pocos pasan a la siguiente temporada. Y sí, la gente se cansa de las citas domingueras, tomando café frente a un parque, desmañanadas pero lúcidas, los hijos corriendo en el parque, los esposos juntos platicando en otra mesa, viéndonos planear cómo cambiar el mundo. Las citas nocturnas, a veces en mi casa, al salir de la chamba: tomando decisiones mientras cenamos. Los niños en una sola cama, acurrucaditos.
II
Los talleres tejidos con tanto amor por manos solidarias. Por esa ética del cuidado, tan femenina. Ese cuidar a los otros y cuidarnos entre nosotros. ¿Qué tema se requiere ahora? Las respuestas a la velocidad de metralleta: Cubrir víctimas con respeto… ¿Cómo entrevistar niños con el alma rota por la violencia?… ¿Quién entiende de narcotráfico, cuál es su historia?… ¿Cómo se investiga?… ¿Cómo nos cuidamos?… ¿Hay forma de entrar y salir seguros de zonas peligrosas?… Nos están robando la alegría de vivir, ¿quién sabe técnicas de autocuidado emocional?… Necesitamos aprender a comunicarnos de manera segura… ¿Cómo se investiga la desaparición de una persona? ¿Y sin son miles?… ¿Qué más hacemos?…
III
Dale, a vencer el miedo a hablar en público. Yo, que no pregunto ni en conferencias porque soy tímida, que sueño a ser invisible, empujada a mostrarme. Ahora habla en público aunque se te quiebre la voz. Di lo que hay que decir, aunque tengas esa sensación de locura, de voz en el desierto: No se valen esos salarios de miseria… En este país matan a miles… Esta no es una guerra entre buenos y malos… Todos somos ejecutables… Ni un periodista más… ¿Dónde están?….
IV
De cubrir la pobreza a cubrir una guerra en mi propio país. En el trayecto a la escena del crimen de cualquier ciudad a la que fui enviada por la revista Proceso llevo grabadas las charlas con los fotógrafos locales que me acogen, que me trasladan, que me cuidan, sobre qué es lo que les duele, cómo lidian con ese horror, qué pesadillas tienen. Las charlas continúan por las noches, en algún bar, donde exorcizamos miedos. Hablamos de lo que no se habla.
(Pronto, las pesadillas hicieron nido en todos. Los sueños de muerte nos perseguían. Muertos que te caen encima. Camiones de basura cargados de cadáveres verdes, descompuestos. Casas con las paredes manchadas de sangre. Sombras negras de sicarios que te persiguen. Buceando en una alberca de pozole.)
Fui un tiempo corresponsal itinerante. En cierto momento, Ciudad Juárez se convirtió en mi otra casa. Las reporteras del Diario eran como mi otra familia. Tuve el honor de compartir con ellas sus duelos, sus discusiones, sus alegrías, sus premios, sus deseos de organizarse. Conocí la ciudad a través de su mirada.
V
–Mire, Marcela, estos son mis hijos… El chiquito tenía dos años cuando lo conociste… ¿Podemos tomarnos una foto contigo? me preguntó la esposa de un veterinario desaparecido en Torreón. La recuerdo perfecto, la acompañé a buscar los casquillos tirados en el lugar donde se lo llevaron, así la describí en mi reportaje y en mi libro. La vi otras veces en encuentros con otras familias con las que planeaba la búsqueda. Veía sus mensajes de amor a su marido en su messenger. Entendí que la pregunta ‘¿tienes novedades?’ siempre tendría como respuesta un no.
*
–Ella es periodista, ¿alguien quiere dar su testimonio? preguntaron en la casa de retiros donde decenas de mujeres tomaban un curso de derechos humanos. Cuarenta hicieron fila, con la foto de sus hijos, de sus esposos en la mano. Todas necesitaban contar su historia. Era noche. Sentí una impotencia y una soledad tremenda.
Ese fue mi primer encuentro con estas madres que se convirtieron en detectives que me han otorgado el honor de permitirme acompañarlas en sus momentos de búsqueda, de tristeza al grado de no poder tragar bocado, de construcción de estrategias contra la impunidad y cuando salen a las calles a gritar ‘justicia’ y terminan echas llanto.
*
El dolor en la nuca. El dolor que me avisaba que no debía estar ahí, que algo feo ocurre en esa central camionera con hombres que te observan. Los famosos halcones. La profunda tristeza, el asco, la rabia, el no entender nada al cubrir la excavación de las fosas en San Fernando. Los cadáveres en bolsas, cientos de personas haciendo fila para que les tomen su muestra genética. El par de vecinas que me adoptaron para cuidarme, para ver que sí comiera. Las noches en vela, paranoica, pensando cómo escapar de ese hotel si aparecen sombras detrás de la puerta.
VI
“Fuego Cruzado: las victimas atrapadas en la guerra del narco”, mi libro, es objeto de sentimientos encontrados. Surgió de las misiones que me asignó la revista Proceso en las zonas de guerra y a mi terquedad en la cobertura de las víctimas, de los impactos sociales de la violencia. Lo escribí desde la urgencia de testificar todo lo que vi, el dolor que palpé y que sistemáticamente era negado por el discurso oficial. Sufrí al escribirlo. No podía terminarlo. Se me quebraba la voz al presentarlo. Muchas veces el público lloraba. Yo me sorprendía, me asustaba de la reacción que causaba. Varios amigos y escuchas me recetaron ir con psicólogos. El comentario recurrente era: Es muy duro, no pude terminarlo. El reclamo: ¿Qué no puedes ver las cosas bellas de la vida?
Con el tiempo vinieron los mensajes de agradecimiento. ‘Lloré mucho y le agradezco porque no sabía que eso pasaba’.
–¿Puede dedicármelo? Escriba el nombre de mi hijo, escriba que usted es testiga de que lo estoy buscando. Se lo daré cuando lo encuentre, me dijo la madre de un niño de 9 años desaparecido con su papá, en Coahuila. Para ella era importante.
–¿Recuerda que me entrevistó? A mi hijo lo menciona en una línea… llamé para agradecerle… me comentó la madre de un ingeniero, desaparecido en Coahuila. (Claro que la recuerdo, todavía la sigo viendo pelearse contra la justicia).
Desde que lo escribí pasaron cosas siempre más horribles. Cada semana pienso que no puedo escribir un reportaje más dando cuenta de esa otra realidad negada, pero ahí estoy, impulsada por las organizaciones de derechos humanos, por las llamadas de las víctimas o de los ciudadanos solidarios, y termino escribiendo sobre huérfanos, viudas, desplazados, mutilados, heridos, sobrevivientes, asesinatos, masacres, encarcelados injustamente, defensores amenazados, periodistas en riesgo, pueblos fantasmas, nuevos y viejos desaparecidos, corazones y almas rotas… También soy una privilegiada testigo del infinito amor que impulsa a las víctimas para levantarse de los escombros, pedir justicia y construir un futuro distinto para todos.
Puedo decirme afortunada. El acompañamiento a las víctimas rebeldes me ha humanizado.
Concuerdo en lo que dijo mi querido amigo John Gibler a la madre de un joven desaparecido cuando ella se quejaba llorando ante nosotros de que todo alrededor es siempre oscuridad. “Ustedes no pueden ver la luz porque ustedes son la luz”.
VII
En círculo, como se hacía antes, alrededor de las fogatas. Cada taller es una prueba para todas y todos en la Red a la constancia pero tiene su parte reparadora. Es una chinga diseñar contenidos, buscar maestro, hacer casting de instalaciones, buscar fondos, armar la invitación, promoverla, leer los motivos de los alumnos, seleccionarlos, avisarles, estar pendiente de las dudas, comprar café y galletas… hasta el mero día.
Todo se compensa cuando llega el maestro y los alumnos. Cuando ese periodista experimentado, muchas veces premiado en todo el mundo, se pone en contacto con sus pares mexicanos deseosos de conocer sus saberes. El encuentro provoca una reacción de empatía siempre distinta. Todo vale la pena cuando el periodista más solitario del pueblo más olvidado de Guerrero (director, periodista, fotógrafo y vendedor de su periódico) nos cuenta a todos cómo le hace para estar vivo. Cuando el veterano de Michoacán nos hace reír con su humor negro, aprendido del convivio con la muerte. Cuando descubrimos a un gran cronista de lo cotidiano que se juega el pellejo por sus letras. Cuando el colega de Veracruz nos agradece porque ya no se siente tan solo. Cuando el colega del DF nos dice que es la primera capacitación que recibe como periodista. Cuando nos llaman para contarnos cómo aplicaron lo aprendido, el reportaje que surgió a partir del taller.
Los abrazos no faltan a la hora de los diplomas. Nadie quiere despedirse.
Los generosos maestros que nos ayudaron en el alumbramiento a la Red, con quienes conversamos muchas veces este sueño colectivo y nos enseñaron a trazarlo son María Teresa Ronderos, Javier Darío Restrepo y Mónica González. Otros maestros solidarios que han compartido con nosotros lo mucho que saben son: Clara Jusidman, Diana Losada, Alvaro Sierra, Juan Villoro, Alma Delia Fuentes, Cristian Alarcón, Alberto Salcedo Ramos, Pilar Lozano, Ginna Morelo, Carlos Dada, Esther Vargas, Frank Smyth, Judith Matloff, Juan Pablo Meneses, McNelly Torres, Carlos Beristain, Daniel Santoro, Jorge Luis Sierra, Nashieli Ramírez, Paco Vidal, Paul Radu, Sara Salam y, especialmente, Rosental.
El camino está lleno de colegas solidarios que participaron en nuestros foros, mesas redondas, cenas de discusión, webinars o noches cabareteras, y organizaciones con las que hemos hecho mancuerna. La Fundación Angélica (Suzanne, Ana Paula) ha creído e impulsado siempre nuestro esfuerzo.
VIII
La Red Periodistas de a Pie es llegar a puerto seguro, es comunidad, es ese somostros. Es una aventura colectiva que no podemos explicar y que, por lo mismo, los financiadores no entienden. Es un espacio construido por periodistas y para periodistas, y eso nos hace diferentes a las otras organizaciones en lo bueno (el pulso en el terreno y trabajo de base) y lo malo (la falta de tiempo y las eternas emergencias). Es un acto de amor cotidiano. Es nuestra militancia a ciegas por la vida. Es el abrazo que nos espera en la puerta. El espacio para contar nuestra preocupación porque algunos jefes ya se están ‘cansando’ del tema de las víctimas, donde compartimos nuestras pesadillas, nuestros males de amor y nuestros triunfos. Es donde complotamos las ideas más locas que al final resultan contagiosas. Es esa relación amor-odio y la fuente eterna de dudas sobre esta dicotomía entre periodismo-activismo que a veces nos tumba porque queremos hacer grandes reportajes pero la carencia de tiempo nos lo impide. Implica muchas horas tomando café para contar la situación de los periodistas mexicanos a quien nos busque y quiera conocerla. Es donde discutimos y nos recriminamos porque ‘el proyecto’ nos quita grandes tramos de vida privada. A donde volvemos cuando nos reconciliamos con nuestro quehacer periodístico y la urgencia de cuidarnos entre todos.
Es una red tejida con puntadas amorosas. De mamás, quizás. De maestras y maestros. Es Daniela (pilar del trabajo). Es Mago. Es Elia. Es Norma. Es Celia. Es Dani. Es Gonzalo. Es Vero. Es Tere. Era Thelma. Es Nájar (nuestra autoasumida cuota de género). Son nuestros becarios. Son todos los amigos.
IX
La opción preferencial por las víctimas. Quizá ese es nuestro mandato inconsciente en la Red. Nuestro voto. El tema nos mueve, nos convoca. La opción preferencial por el que sufre. Sea quien sea. La indignación por la falta de respeto por la vida. Lo hacíamos desde que cubríamos pobreza pero después topamos con víctimas de balas.
Con esa idea inoculada infiltramos las redacciones. Cada una desde el medio de comunicación donde trabaja (o trabajaba) empezó a visibilizar a las víctimas, a ponerle alma a las estadísticas, a rebelarse contra tanta muerte. Los jefes no lo sabían: desde antes nos habíamos capacitado para hacerlo, habíamos pedido ayuda a colegas de Colombia.
De pronto, ya estábamos militando por los derechos humanos. No sólo contra la muerte y por la vida, también para que no nos silencien y no arrebaten a los ciudadanos, su derecho a estar informados.
Un día estábamos marchando en Paseo de la Reforma. Sorprendidas, sorprendidos, por haber podido cerrar un carril de la avenida. Estrenándonos en marchas. En una mano la grabadora y la libreta y en la otra sosteniendo la pancarta por nuestros colegas asesinados y desaparecidos. Aquellos que nos hacen falta. Pidiendo justicia para ellos, porque la impunidad es como una pistola sin seguro, dispuesta a matar de nuevo. Entrevistándonos unos a otros. “Detenme la pancarta mientras te entrevisto”. “Ahora yo te la detengo a ti mientras me haces la entrevista”. “¿Quién firma la nota si los que la escribimos somos los protagonistas?”
En la cantina donde nos juntamos para comentar el día nos moríamos de la risa.
La risa pronto se apagó. Las manifestaciones fueron cada vez más constantes. Persistentes. Como lluvia que no cesa.
X
Cada vez que nos llega un correo avisándonos de la desaparición o el asesinato de otro colega contenemos el aire. Revisamos si fue alguno que pasó por uno de nuestros talleres. Si lo conocíamos. Comenzamos a hacer las llamadas para ver cómo están sus compañeros, qué saben.
Una vez, cuando un periodista amigo fue ‘levantado’ unas horas en Tamaulipas la pasamos mal. Pero nos consolamos pensando que por lo menos, antes de ese trauma, había tomado un taller donde nos dieron consejos para casos de riesgo. Al menos lo acompañamos con eso.
XI
Viéndonos las caras, casi todos llorábamos. Estábamos en un taller sobre autocuidado emocional al que acudieron reporteros de las zonas de riesgo. El tema de la culpa que la mayoría siente por tener una profesión de alto riesgo y poder afectar a sus hijos activó las lágrimas. No fue necesaria la intervención de algún psicólogo. Cada uno fue tomando la palabra para contar cómo había lidiado con ese tema. Si se había perdonado a sí mismo, si lo había hablado con su familia, si lo seguía cargando. Las palabras dichas entre todos fueron curando la herida.
Entendimos que cada quien vive la guerra a su manera. En estados silenciados hay quienes la viven con culpa por no poder hacer más. Hay quienes tienen ataques de rabia o tendencias suicidas. Hay quienes ya aprendieron a administrar el riesgo, unos callan como seguro de vida, otros viajan persiguiendo la violencia, porque no encuentran otra manera de estar. Hay quienes la viven en solitario.
Llegó el momento en que quedamos mudos. Fue una declaración de pasión por la profesión y por la vida.
XII
Llamadas de auxilio. “Tenemos una emergencia no encontramos a un colega”. Pásale teléfonos. Asesóralo en la ruta. Haz más llamadas. Avisa a la organización de libertad de prensa. Mantente en contacto. Termina el reportaje porque estás en hora de cierre. Hazlo, aunque no puedas concentrarte. Pero no te despegues.
Cada tanto llegan mensajes, como botellas lanzadas al mar, en los que los colegas cuentan sus tristezas, sus soledades, sus riesgos. "Desde que atacaron la redacción necesitamos atención psicológica"… "Pensé que iban a levantarme"… "Desde que lo mataron entendimos que todos los temas son peligrosos"… "Tráiganme una pistola para matarme antes de que me agarren"... "No tenemos apoyo desde este exilio"…
También el reclamo –legítimo— que desde el DF los hemos dejado solos. ¿Dónde estuvieron cuando esto ocurrió?
XIII
Comprendimos en el camino que la cruzada porque no maten más periodistas pasa por volver a los básicos del periodismo. Por promover un periodismo que vuelva a ser cómplice de los ciudadanos y se aleje de los poderosos. Por volver a hacer un click con la gente. El tema pasa por cuestionar las pautas publicitarias con las que los gobiernos controlan la información. Por exigir mejores condiciones laborales para los periodistas. Por criticar el poder de los fácticos. Por desempolvar las clases de ética. Esto, para empezar.
Cada tanto la realidad nos impone nuevos retos. Uno de ellos fue cómo contar la violencia que no sea desde las claves del horror que inmovilizan a la gente. Entonces echamos mano a un proyecto experimental que fue el libro y el multimedia “Entre las cenizas”, donde plasmamos las historias de vida en tiempos de muerte con la que quisimos ensayar el periodismo de esperanza. Donde capturamos las historias de cómo hicieron las víctimas para resurgir de entre las cenizas. De cómo ha sido su proceso para convertirse en mariposas.
La pregunta motora: ¿Cómo podemos informar para que la gente no se acostumbre, para mantener viva la indignación y la esperanza?
XIV
La experiencia de cuidarnos entre nosotros y cuidar a otros germinó en otros estados. La violencia no nos dejó opciones. En Chihuahua, Jalisco, Morelos, Guerrero, Veracruz, Chiapas… pronto encontramos a nuestros pares, otros periodistas con nuestro mismo lenguaje, la misma inquietud en el corazón de hacer un mejor periodismo y protegerlo de los arrebatos asesinos.
El alumbramiento de las redes de Periodistas de Juárez y de Chihuahua lo celebramos como si fuéramos madrinas de las recién nacidas. Aunque estamos lejos nos sentimos una sola pieza. Nos queremos, nos cuidamos, nos ayudamos.
En eso estamos en este tramo del camino, ideando cómo extender esta red hilvanada con otras redes de solidaridad hacia otros territorios donde los colegas la están pasando mal. Hasta poder crear una cobija enorme, solidaria, protectora, cálida, bajo la cual quepamos todos.
O, al menos, ese es nuestro sueño.(PROCESO).
 
 
 

viernes, 14 de diciembre de 2012




Marcela Turati,  Premio Louis M. Lyons
de la Universidad de Harvard


Marcela Turati.


MÉXICO, D.F. 13 de diciembre.- Por la cobertura periodística sobre la guerra contra el narcotráfico y el papel desempeñado en la protección y formación de periodistas en México, los Nieman Fellows de la Universidad de Harvard otorgaron el Premio Louis M. Lyons “a la conciencia e integridad del periodismo” a la reportera Marcela Turati, de la Revista Proceso.
Los promotores del galardón destacaron la “excelencia periodística, el liderazgo y el coraje” de la reportera en la cobertura del crimen organizado en México que es, subrayaron, uno de los países más peligrosos para la prensa, con más de 50 periodistas asesinados y desaparecidos en los últimos seis años.
Turati se ha convertido en “la abanderada de quienes arriesgan su vida para documentar la devastadora ola de violencia del país”, dice el comunicado fechado en Cambridge, Massachusetts.
Además, añade que la reportera del semanario Proceso que dirige Rafael Rodríguez Castañeda, es una de las pocas reporteras que ha informado sistemáticamente sobre las víctimas en la guerra contra el narcotráfico y también se ha dedicado a asegurar la supervivencia de sus colegas periodistas.
“Reporteros como Turati han visto morir a muchos compañeros brutalmente asesinados. Otros desaparecieron o fueron forzados a abandonar el país,” refiere el comunicado.
Asimismo, destaca que Turati creó en 2007, junto con otras colegas periodistas de a pie, una red que busca brindar apoyo a los reporteros que cubren temas de pobreza, participación ciudadana y derechos humanos.
“Mientras la guerra contra el narcotráfico se intensificaba, su organización decidió centrarse en respaldar a los periodistas que informaban del conflicto, y en defender la libertad de expresión.
“La red comenzó a formar a los profesionales en ética, seguridad personal, cibernética y autocuidado emocional, así como promover que más periodistas se organicen en redes para protegerse y blindar la información. También ha ayudado a poner en contacto a investigadores internacionales y organizaciones de derechos humanos con las personas afectadas por la violencia sobre el terreno”.
La propia Turati, al reflexionar sobre su trabajo ha dicho que su mayor desafío es “cómo escribir sobre la violencia sin llevar a la gente a acostumbrarse, cómo mantener la permanente indignación y la esperanza con cada reportaje”.
Turati es autora del libro “Fuego cruzado: las víctimas atrapadas en la guerra del narco” en el que trata el impacto de la violencia del narcotráfico en la sociedad mexicana.
También es editora y coautora de “Migraciones vemos…infancias no sabemos,” sobre las vidas de niños trabajadores migrantes en México. “Entre las cenizas: historias de vida en tiempo de muerte”, un libro colectivo que encabezó y que acaba de ser presentado, narra las historias de mexicanos que se unieron para resistir esa violencia.
La periodista de Proceso y exreportera de Reforma y Excélsior recibirá el Premio Louis Lyons el 7 de febrero, en un evento en la Nieman Foundation for Journalism en Harvard.
Dicho galardón fue creado por la clase de 1964 como homenaje al curador, que ese mismo año se retiró después de un cuarto de siglo al frente de la Fundación. Lyons fue un enérgico defensor de la libertad de prensa.
El premio que lleva su nombre homenajea las muestras de conciencia e integridad por parte de individuos, grupos o instituciones en el ejercicio de la comunicación. El ganador es elegido cada año.
Durante los últimos 75 años, la Nieman Foundation for Journalism en Harvard ha formado a líderes periodísticos y elevado los estándares de la profesión a través de programas especiales que reúnen a académicos y expertos en todos los campos.
Más de mil 300 periodistas de 92 países han recibido becas Nieman desde el nacimiento de la fundación en 1938.(PROCESO).


miércoles, 12 de diciembre de 2012




CALDERON,
EL ABUSO DEL ADIÓS



POR ERNESTO VILLANUEVA
MÉXICO, D.F., diciembre de 2012.- El último día de su mandato, Felipe Calderón ratificó mediante una reforma la decisión de que él y su familia reciban seguridad militar vitalicia consistente en 425 activos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, así como servicios médicos exclusivos. Sin embargo no será tan fácil que Calderón siga lastimando el interés público al infinito. Veamos la historia de este abuso.
Primero. Desde el Acuerdo Presidencial 7637, del 25 de noviembre de 1976, los expresidentes de México gozan de pensiones y beneficios. Este documento jamás fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) ni firmado por el presidente de la República (Luis Echeverría Álvarez). Las rúbricas que aparecen son las de Hermenegildo Cuenca, secretario de la Defensa Nacional, y Luis M. Bravo, titular de Marina. Por lo tanto, nunca tuvo valor legal. Además, acusando ignorancia jurídica, el acuerdo de referencia fue publicado en la Gaceta de la Secretaría de la Presidencia por su oficial mayor, Tulio Patiño. Para esa fecha, el expresidente tenía asignados 78 militares y ayudantes civiles.
Once años después, el 31 de marzo de 1987, salió el Acuerdo Presidencial 2763 Bis, que tampoco fue firmado por el presidente Miguel de la Madrid ni publicado en el DOF, amén de haber sido rubricado sólo por el secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari. En este acuerdo se amplían las prebendas de los expresidentes de la República poniendo a su servicio otros 25 funcionarios públicos. De esta suerte, los “apoyos” pasan de 78 en 1976 a 103 en 1987 entre militares y civiles. A finales de 2011, en un acuerdo secreto, Calderón aumentó esa protección a 425 militares, como lo comenté en Proceso 1835, del 1 de enero de 2012. Si de por sí está mal que los expresidentes cuenten con 103 elementos, es gravísimo que esa cifra crezca 400%.
Segundo. En la experiencia comparada no hay parámetros que ayuden a explicar el despropósito mexicano. Por lo que se refiere a seguridad, cabe decir que en Italia, Canadá, Dinamarca, Nueva Zelanda y el Reino Unido no hay servicios de seguridad pagados por el erario para sus exprimeros mandatarios. En Estados Unidos, a partir de George W. Bush, por razones de austeridad la pensión y los apoyos serán sólo por 10 años, no vitalicios como en México. Bush cuenta sólo con 15 elementos del servicio secreto para su seguridad diaria. Puede solicitar seguridad adicional para casos excepcionales, como las ocasiones en que hace visitas internacionales, previo dictamen de un órgano colegiado dispuesto para esos efectos. En Francia el exprimer mandatario tiene dos escoltas y cinco más para la protección de su hogar. ¿Alguien en su sano juicio cree que Felipe Calderón requiere más seguridad que George W. Bush, que tiene enemigos en los cinco continentes?
Por cuanto se refiere a atención médica, cabe apuntar que en Estados Unidos los servicios de ayuda y asistencia médica para los expresidentes no son gratuitos. Tienen un descuento en los hospitales militares que asciende a 40%. En Australia los servicios médicos de los exprimeros mandatarios son idénticos a los de cualquier funcionario que se atiende en la seguridad social. Este esquema es igual en Canadá, Chile, Costa Rica, Francia, Nueva Zelanda y el Reino Unido, entre otros. En México, gracias a Calderón, él y su familia gozan de servicios médicos gratuitos en el Hospital Militar.
Tercero. Será muy difícil para la bancada del PAN en la Cámara de Diputados, durante la discusión del Presupuesto de Egresos que se realizará los próximos días, justificar los ingresos de Calderón por ¡2 mil 677 salarios mínimos mensuales!, si se suman pensión y apoyos. Del lado progresista, los diputados Carlos Augusto Morales, Socorro Ceseñas Chapa, Carol Antonio Altamirano, Alberto Anaya, Tomás Torres Mercado, entre muchos más, tienen el deber cívico de detener esta afrenta. Estaremos pendientes de cómo se vota y quién vota de espaldas a la nación. Más todavía, en el numeral III de Acuerdos Presupuestales del “Pacto por México”, firmado por todos los partidos políticos, se establece: “El Presupuesto 2013 considerará un programa de austeridad y racionalidad en el gasto que permita reducir el gasto corriente e incrementar la inversión productiva”. ¿Cómo justificar las pensiones y apoyos a los expresidentes de la República como parte de la “austeridad y racionalidad”?­
Un grupo de juristas daremos una batalla legal para combatir este último misil que Calderón ha enviado al pueblo de México. No existen palabras para calificar el hecho de que el último día de su mandato reformó el Reglamento del Estado Mayor Presidencial, que, entre otras cosas, dice: “Los expresidentes de la República mantendrán el mismo número de elementos del Estado Mayor Presidencial que tuvieran asignados para su seguridad y la de su familia con antelación a la entrada en vigor del presente decreto. Lo anterior sin perjuicio de solicitar la autorización a que se refiere la fracción IX del artículo 11 del Reglamento”; es decir, que abre la puerta para requerir todavía más militares de protección. En su huida y a la carrera, Calderón, apoyado por su equipo jurídico, fue afortunadamente desaseado. Esas pifias son oro molido para darle viabilidad a este caso legal que no podría dejarse pasar.(PROCESO).
@evillanuevamx
www.ernestovillanueva.blogspot.com
evillanueva99@yahoo.com

viernes, 7 de diciembre de 2012


 


UNIDOS HASTA
 
QUE LA MUERTE NOS SEPARE
 
POR ROSAURA  


   ¡Hey!, ya deja de empeñarte en rescatar esa relación que hace rato pasó a mejor vida.  Estás perdiendo el tiempo de manera lastimosa. En un abrir y cerrar de ojos te darás cuenta que los años pasaron y con ellos la oportunidad de rehacer tu vida. Pretextos y razones: tus hijos. ¡Vamos!, si ellos no son tontos, se percatan de todo mientras tú sigues ensimismada  buscándole ombligo a las hormigas. En tu casa se siente la indiferencia afectiva, el desamor, esa frialdad que congela hasta el horno de la estufa; y todo esto en el mejor de los casos. Y en el peor de ellos, les toca de pasada a tus  hijos una buena dosis de la violencia que se genera en cuanto ustedes están cerca uno del otro. Para él,  tú eres la culpable de que beba como cosaco, de que no haya hecho nada en la vida. Sí, ya sé que cuando lo conociste  bebía desde hacía rato; que no duraba en los trabajos pretextando que lo despedían porque todos envidiaban su pericia.  En ese entonces se preocupaba por disculparse cuando llegaba  hasta atrás  o cuando de plano no llegaba;  y tú, Magdalena clonada, llorabas amargamente hasta que él  aparecía con sus eternos pasos  vacilantes, la camisa desfajada y los pelos de su cabellera revueltos y parados. Siempre ha sido un enigma para mí, qué diablos tendría que ver el licor con los pelos parados y en desorden de la mayoría de los borrachos. ¿Sería tal vez que el alcohol ha sido el precursor del Viagra y nadie se percató de eso?  Ve tú a saber, eso lo dejamos en manos de los estudiosos y volvemos con el tipo que siempre regresaba con una florecita en la mano, seguro de tu perdón.

     Y llegó un hijo, luego otro y otro. Date de santos que ninguno te salió con taras; bueno, al menos no tan notables: el mayor es medio disléxico, al segundo lo reportaron en la escuela con déficit de atención y el más pequeño de los tres (como en el cuento de los tres cochinitos) ese pensaba en trabajar para ayudar a su pobre mamá. Pero aquí entre nos, te lo digo con tristeza, he observado que escribe poesía y a ratos  le da por la bohemia.

     Las cosas, ahora, han cambiado. Ya no es el trago, ni los amigotes, ni las trasnochadas; ahora presenta varios síntomas inconfundibles: por lo pronto, ya no trae florecitas como disculpa; ya casi no te toca. Le molesta que te le acerques; y si te besa, te aseguro que encontrarás más pasión en las caricias de alguno de tus tíos. Lo que antes se comía con gusto, ahora le parece desabrido y te mira con detenimiento haciéndote observaciones:   Por ejemplo, por qué la celulitis o el abdomen flácido, por qué la casa en desorden  (te aclaro que la casa está igual que antes, nada se ha modificado, excepto la óptica con la que él ahora percibe el entorno). Sería fácil preguntarle: ¿Comparada con quién? Pero ni se te ocurre, al contrario, eres tan ingenua que crees lo que te dice y te observas en el espejo sintiendo lástima por ti misma, percatándote de la celulitis que antes ni notabas, preocupada por el abdomen laxo que albergara a cada uno de tus hijos. No argumentas nada.  ¿Con qué armas vas a defenderte, si ya presentas los síntomas de una autoestima vapuleada y minimizada? Por lo pronto ya vas por la segunda rinoplastia, o sea arreglada de nariz.  Es  tan fácil intuir lo que ocurre: simplemente que la infidelidad en la que él ahora cabalga, lo hace sentirse  culpable, por tanto busca defectos, fallas, motivos, razones, etcétera, etcétera, para justificarse y poder soportar estoicamente la culpa, que no es más que una rueda de molino machacando su conciencia.

     “Unidos hasta que la muerte los separe”, les dijeron cuando ambos estaban de rodillas frente al cura que los unía en matrimonio,  pero… al cura se le olvidó aclararles que tal sentencia, no se quedaba en la superficie, sino que se refería, no sólo a la muerte física, sino también a la espiritual y emocional. Ahora sí, dime:   ¿Vale la pena empeñarse en rescatar lo irrescatable? Por eso te digo, a las primeras observaciones, críticas o señalamientos cáusticos de lo que siempre ha estado ahí, te aconsejo pares las antenas y le abras la puerta de la jaula al gorrioncillo,  para que vuele al nido que le dé su gana. Total, que a fuerza nada. Si se acabó el encanto, si tus cualidades y tu nariz respingona pasan ahora desapercibidas, y por el contrario tus defectos se acrecentaron: Ahórrate penurias. Y te prevengo: Es muy difícil que él tome la iniciativa y se decida a partir canturreante; además de la culpa, que ya por si sola le da al traste al mejor proyecto de vida, está la amenaza de que las cosas no salgan como él espera y que, llegado el momento, tenga que echar marcha atrás y regresar con el rabo entrepiernado y la florecita de antaño a comunicarte que: “Estoy dispuesto a darte otra oportunidad”.  ¿Y sabes una cosa? ¡¡¡SE LA VAS A DAR!!!  ¿O tú conoces alguna que en circunstancias parecidas se niegue? Yo no. Nada más te advierto: La pasión voluptuosa del borracho pelos parados, precursor del Viagra, ha muerto. Si Lázaro resucitó al tercer día,  en ustedes, la sentencia de: “Unidos hasta que la muerte los separe”, será de una realidad aplastante. A partir de que él cruce el umbral, envejecerás con una sola obsesión: Esperando por su acta de defunción, con la misma ansiedad del condenado a muerte  que está en espera del indulto.