domingo, 8 de enero de 2012

BOGOTÁ: REFLEXIÓN SOBRE LA EDUCACIÓN

POR CLARA AMAYA

BOGOTÁ, COLOMBIA.- Muchos maestros y maestras desde el inicio del año toman conciencia del papel que desempeñan en la vida de los educandos; en esta ocasión quiero referirme a estas personas de quienes he recibido, con su ejemplo práctico, la enseñanza: “la comisión de evaluación y de promoción es un pretexto para poder hacer reflexiones sobre nuestro desempeño así como el de  los niños, niñas y jóvenes que en un momento determinado asistimos”; por lo tanto hay que tener muy presente que el año escolar es un tiempo en donde a cada momento el profesional puede aprovechar lo que ha aprendido en relación con metodologías propias al área que le compete y desde luego para que se le preste atención a la edad de sus estudiantes, a la etapa de desarrollo que atraviesa cada uno(a) de los que se tiene a cargo de manera que sea todo un adalid asertivo en su labor pedagógica; cabe anotar que es aquí en donde cohabita la importancia de la reorganización escolar por ciclos. Una idea es que los profesores logremos agenciar los propósitos de la evaluación institucional de los estudiantes en conformidad con el decreto 1290 de abril 16 de 2009 según señala el Artículo 3 y dirigiendo su atención al desarrollo del proceso formativo como Derechos del estudiante según versa el Artículo 12; la otra idea es que los estudiantes alcancen siempre exitosos resultados por lo menos como reza el polémico decreto 230/2002… garantizar un mínimo de promoción del 95% de los educandos que finalicen el año escolar en cada uno de los grados… lo cual también se puede interpretar como el desafío moral y profesional que parte al asumir el trabajo con Amor Responsable o Amor Exigente, teorías que en parte surgen de las bases de la Pedagogía del Amor, distinto al llamado Amor Permisivo. Aquí el experto docente hace uso de su doctrina, aquella que ejerce, que también puede verse como la oportunidad en el aula de clase, sitio exacto en el que se va conformando la Calidad Educativa cuando cada uno de nosotros en el día a día practica la Autonomía del Docente o de Cátedra, ahí justo en ese momento es cuando estamos a solas con nuestros educandos construyendo y trascendiendo 



La experiencia me ha inspirado para afirmarme en el gran desafío:“Si YO trabajo con SERES HUMANOS lo básico es que a pesar de cualquier dificultad que surja en determinado momento, pueda influir como educadora para ser la guía que le permita a ese SUJETO que asumo para dirigirlo hacia adelante”; en este punto necesito reiterar que los pedagogos somos los facultados para liderar este recorrido y es por ello precisamente que nos llaman MAESTRO o MAESTRA; en esta relación nosotros también poseemos las herramientas y los recursos metodológicos al servicio de los niños, niñas y jóvenes para que ellos y ellas puedan adquirir los conocimientos, habilidades y actitudes esenciales durante el periodo académico que nos incumbe. Cabe resaltar que estoy de acuerdo con los y las maestras que aseguran que a nadie se le debe regalar ni una nota dentro del proceso escolar, además reconozco que en algunas ocasiones me dejo contagiar por posturas cómodas en donde culpo al otro, aunque desde luego no se trata de culpar a nadie sino que en conexión con mi labor siento que es a mí a la que me corresponde estar en cabeza de manera RESPONSABLE de lo aquí planteado.

domingo, 9 de octubre de 2011

Tlatelolco, 2 de Octubre de 1968

Y ERA NUESTRA HERENCIA

Por CARLOS MONSIVÁIS

Y  ERAN las seis y diez de la tarde y de pronto, mientras el equipo de sonido divulgaba otra exhortación, rayó el cielo el fenómeno verde emitido por un helicóptero, el efluvio verde, la señal verde de una luz de bengala "desde la niebla de los escudos", desde el reposo de lo inesperado.

Y se oyeron los primeros tiros y alguien cayó en el tercer piso del Edificio Chihuahua y todos allí arriba se arrojaron al suelo y brotaron hombres con la mano vendada o el guante blanco y la exclamación "Batallón Olimpia" y el gesto era iracundo, frenético, como detenido en los confines del resentimiento, como hipnótico, gesto que se descargaba una y mil veces, necesidad óptica, engendro de la claridad solar desaparecida, descomposición del instante en siglos alternados de horror y de crueldad.

Y el gesto detenido en la sucesión de reiteraciones se perpetuaba: la mano con el revólver, la mano con el revólver, la mano con el revólver.

Y alguien alcanzó a exclamar: "No corran. Es una provocación!". Y como otro gesto inacabable se opuso la V de la Victoria a la mano con el revólver y el crepúsculo agónico dispuso de ambos ademanes y los eternizó y los fragmentó y los unió sin término, plenitud de lo inconcluso, plenitud de la proposición eleática: jamás abandonará la mano la protección de la V.

Y los tanques entraron a la plaza y venían los soldados a bayoneta calada y los soldados disponían al correr de esa pareja precisión que el cine de guerra ha eliminado (por infidelidad de la banda sonora) y que consiste en la certidumbre de la voz de mando, una voz de mando que se transformará en estatua o en gratitud de la patria, pero que antes es coraje y alimento, cansancio y fortaleza, severidad de los huesos, simiente de la obstinación, voz de mando que destruye los temores y las incitaciones, y cesó la imagen frente a la imagen y el universo se desintegró, ¡llorad amigos! Y el estruendo era terrible, como licencia de un sonido que puede ser múltiple y único, inescrutable y límpido. El clamor del peligro y el llanto diferenciado de las mujeres y la voz precaria de los niños y los gemidos y los alaridos se reunieron como el crecimiento preciso de una vegetación donde los murmullos son del tamaño de un árbol y lo plantado por el hombre resiste las inclemencias de un sol paralizado. Y los alaridos se hundieron en la tierra preñándolo todo de oscuridad.

sábado, 8 de octubre de 2011

PIAZZA, UNA VIDA DEDICADA A LA CULTURA

LUIS GUILLERMO PIAZZA
Hubo un tiempo en que Luis Guillermo Piazza y Carlos Monsiváis por una amistad entrañable caminaron juntos, se les veía participar en eventos literarios en las décadas de los 70 y los 80. Después cada quien realizó su actividad intelectual por diferentes senderos.
Hablé por primera vez con Luis Guillermo Piazza  después de su participación con Carlos Monsiváis en una conferencia sobre el estado de la cultura en México, en la ciudad de Guadalajara.
Piazza fue un hombre agradable, de extraordinarios modales, educado, caballeroso, con una amigable sonrisa a flor de labios, y siempre dispuesto a dar un abrazo fraternal y sincero. Cuando me daba su mano y me abrazaba, sentía su afecto. Y cuando coincidiamos en  algún lugar, era capaz de desprenderse del grupo con el que convivía para ir a mi encuentro.

En sus visitas a Guadalajara nos hablábamos fraternalmente. El, argentino, había decidido vivir y morir en México, alguna vez me dijo. Muchos personas hablan de su ciclo de vida y mencionan la muerte, ese momento culminante en que desapareceremos.
El viernes 17 de agosto de 2007 murió Luis Guillermo. Al enterarme de su partida los recuerdos de nuestra amistad se agolparon. Vino a mí, aquella tarde en que nos reunimos en el legendario Cafe Tirol de la zona rosa en la ciudad de México, él esperaba a Carlos Monsiváis que nunca llegó, pero quien sí lo hizo fue el actor Enrique Alvarez Félix con el que tuvimos una plática muy agradable. Dejamos de vernos algún tiempo. El último día que convivimos fue una mañana soleada en Guadalajara y esa noche nos reunimos a beber la copa en el legendario Bar Los Panchos, en cuya pared colgaba una pintura de una mujer, -me dijo Piazza con cierto humor corrosivo-, muy parecida a Carmen Romano, entonces primera dama del país.
También llegó a mí el recuerdo de aquel día que le pedí un artículo para mi periódico independiente. Me dijo sí y que no recibiría ningún pago. Fue un gesto generoso, aunque nunca en firme le volví a plantear el asunto.
Hoy recordamos con gran afecto la figura de nuestro amigo el escritor argentino naturalizado mexicano Luis Guillermo Piazza, cuya vida se caracterizó por sus importantes aportaciones a la cultura nacional.
Sé que si Luis Guillermo viviera, este blog se honraría con su presencia.  Siempre lo extrañaremos.




LUIS GUILLERMO PIAZZA, SU VIDA
México, 17 Agosto de 2007 (Notimex).- El escritor argentino, naturalizado mexicano, Luis Guillermo Piazza, creador del Premio Novela México, y fundador de la Editorial Novaro, una de las primeras del país en publicar historietas, falleció hoy aquí a los 86 años de edad. Los restos de Piazza, doctor en Derecho por la Universidad de Harvard, son velados en su domicilio en la colonia Condesa, en una ceremonia privada, señaló en un comunicado el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Nacido en Córdoba, Argentina, en 1921, Piazza, quien también fue doctor en Letras Angloamericanas por la Universidad Nacional de Córdoba, fue editor durante aproximadamente 20 años de la Editorial Novaro, una de las primeras en publicar historietas como "Tarzán","Superman", "Batman" y "El capitán Marvel", entre otras. Como miembro de esa casa editorial, una de las más importantes fuentes del comic traducido en México, creó el Premio Novela México, con el cual se ha reconocido el trabajo de escritores de la talla de Fernando del Paso, mexicano, y el español Joan Marsé, por mencionar algunos. En esa misma editora dirigió las colecciones "Grandes Escritores Latinoamericanos" y "Nuevos Valores Mexicanos", en las que en su momento publicaron sus primeras obras algunos de los ahora más reconocidos escritores nacionales, como José Agustín. Asimismo fue fundador y secretario general de Acción Cultural del Acuerdo OEA-UNESCO-Gobierno de México, asesor de la Presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y Asesor Cultural de la Unión Panamericana OEA, y Cronista de la Zona Rosa. Piazza, quien desde hace varios años padecía el mal de Parkinson, fue fundador-colaborador del programa de televisión "Para Gente Grande", docente en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Universidad Iberoamericana y en la Sociedad General de Escritores de México. A nivel internacional fue seleccionado en varias ocasiones por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, para el "Who's Who" de personalidades mundiales de la cultura y también se desempeñó como investigador asistente en la Universidad de Yale, Estados Unidos. También participó como columnista, editorialista y cronista en revistas como "SNOB", "Revista Mexicana de Literatura", "Vogue", "PlayBoy", "Excélsior" y "El Financiero".
En este último diario publicó hasta el momento de su muerte y dejó varias publicaciones inéditas, dijo el INBAL. Controvertida figura del medio literario mexicano, por su carácter corrosivo e irónico, Piazza mereció no obstante, los comentarios benévolos de Alfonso Reyes, Victoria Ocampo, Andrés Henestrosa, Margarita Michelena, Alejandro Rossi, Salvador Elizondo, Susan Sontang y René Avilés Fabila, entre otros. Los libros que escribió son: "El tuerto de oro" (Era 1963), "La mafia"(Joaquín Mortiz, 1968), "El horror inútil" (Planeta 1968), "Fábulas"(Sur 1969), "Temporada de excusas" (Grijalbo 1982) y "Los cómplices"(Diana 1983). Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte y dejó varios libros inéditos de crónica y de cuento. Trabajaba en varios proyectos reuniendo sus artículos publicados en las columnas de "Gente conocida" y "De fantasmas y desagravios", así como un libro sobre los intelectuales y la violencia. Descanse en Paz.

martes, 9 de agosto de 2011

Monsiváis, Conciencia Crítica de México


Carlos Monsiváis. Foto de Daniel Mordzinski

Una mañana de espléndido sol, en la década de 1970, bajábamos por la escalera principal del Palacio de Gobierno de Jalisco, en Guadalajara, mi querido hermano Carlos Monsiváis, mi entrañable amigo el escritor argentino Luis Guillermo Piazza, y el escritor jalisciense Guillermo García Oropeza, al que conocí ese día y a quien jamás volví a ver.
Invitado por Carlos y después de desayunar en el Hotel Morales, con los dos Guillermos caminamos por las calles de Guadalajara. Nos detuvimos a ver los murales del gran pintor José Clemente Orozco en el Palacio de Gobierno. Observé a Carlos que no perdía detalle de los murales que hoy son considerados un tesoro del pueblo de México. Y cuando terminamos de bajar la escalera para salir nuevamente a la calle, le pregunté: ¿Qué opinas de estos murales? Carlos volteó a verme y me contestó: "Es bazofia". Si consulto el diccionario de la Real Academia de la Lengua, bazofia puede ser, entre otras acepciones, "cosa soez, sucia y despreciable". Así era Carlos Monsiváis, te miraba de frente y te respondía de frente. Fue un crítico por excelencia.

Ese día que siempre recordaré, más tarde fuimos a tomar un aperitivo al elegante salón de la desaparecida Copa de Leche. Carlos estaba contento, y al son de la música de la Chica de Ipanema, cantó en portugués la letra de la célebre canción de Antonio Carlos Jobim. Después nos despedimos, y nos volveríamos a encontrar cada ocasión que le tocaba participar como conferenciante en la Universidad de Guadalajara.
Tiempo después, cenaríamos solos en el restaurant del Hotel Fénix. Escucharlo era y continúa siendo para mí una cátedra de amor por México, y una defensa de los más pobres de esta nación.
 
NUESTRO PRIMER ENCUENTRO
A Carlos Monsiváis lo vi por primera vez a mis 18 años. Perteneció a la masonería del rito escocés, al igual que mi padre Armando Esparza Martínez. La masonería no es una organización oculta, es abierta y está compuesta por hombres de todas las tendencias ideológicas. Lo que cuenta fundamentalmente es la hermandad. La masonería patrocinaba a la Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad. Allí participaba mi hermano Armando. Yo asistí a tres sesiones para no volver. Carlos Monsiváis era el Hermano Guía de la Logia AJEF 18 de Marzo número 5. Se fue de la masonería, también para no volver.
 
CONCIENCIA CRÍTICA
Si hablamos de la conciencia crítica de México, Carlos fue su mayor exponente. Fue defensor de las minorías culturales y un decidido enemigo de las prácticas de intolerancia. Su estatura moral e intelectual nadie la discutió. Publicó más de treinta libros. Obtuvo una docena de Doctorados Honoris Causa de universidades de México y del mundo. Fue el cronista más importante de la ciudad de México. Nos heredó el Museo del Estanquillo, ubicado en la capital del país, que expone la coleccion de más de 14 mil objetos relacionados con la cultura nacional y que reunió al través de los años.
 
SOLIDARIO
Y un amigo solidario sin límite. Alguna ocasión, cuando yo editaba un periódico independiente le pedí su colaboración y su respuesta fue: "Tienes a tu disposición toda mi obra, sin costo alguno".  Fue un gesto de solidaridad que nunca olvidaré.
 
AFECTUOSO
Después, cuando nos encontrábamos, nos abrazábamos con afecto, me preguntaba siempre por mi hermano Armando, al que recordaba muy bien, y sobre mi quehacer periodístico. Y así fueron pasando los años, tenía noticias de él, por sus protestas contra las actitudes bárbaras y atrabiliarias del estado mexicano.
 
HOMBRE HONESTO
Monsiváis, escritor, ensayista y periodista, fue un hombre honesto, pulcro, congruente con sus ideas políticas, apoyó abiertamente a Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial izquierdista al que le robaron las elecciones, y que representaba la luz sobre la oscuridad de este país saqueado hora tras hora por el capital extranjero con la complicidad de los gobiernos priístas y panistas, que en esencia son la misma bazofia.
 
VIDA Y MUERTE
Carlos Monsiváis nació en la ciudad de México el 4 de mayo de 1938. Falleció el sábado 19 de junio de 2010 a consecuencia de una fibrosis pulmonar, una enfermedad considerada autoinmune.
 
LUCIDEZ
Nuestra queridísima Elena Poniatowska a un año de la muerte de Monsiváis, lo recordó así: "Su lucidez implacable, su inteligencia crítica, su falta de poder personal y su total ausencia de privilegios, lo convirtieron en un defensor de los derechos civiles, en el intelectual que mejor supo protestar por las violaciones a los derechos humanos, en el ciudadano que mejor denunció la inmensa ineptitud y la codicia de los políticos que nos gobiernan".
 
 
 
LO EXTRAÑAMOS
A un año de la muerte de Carlos Monsiváis, nuestro hermano, evocamos su sencillez y su grandeza con entrañable afecto y gratitud. Fue uno de los más grandes intelectuales que ha dado México. Ahora lo extrañamos y siempre lo extrañaremos.

sábado, 6 de agosto de 2011

ALCOHOLISMO, INFIERNO


El alcoholismo es el infierno. Lentamente, dramáticamente, dolorosamente, he visto vidas hermosas que se apagan bajo sus efectos. Recordemos que el alcohol, desde que existe memoria, ha sido parte de la vida social en todos los tiempos. Está incorporado a nuestras existencias. Y en ocasiones, de una u otra forma, su adicción y sus consecuencias nos han alcanzado. Actualizándonos, recordemos el debate y sus resultados sobre el presidente alcohólico. O como sucedió con el galardonado Premio Nobel de Literatura el mexicano Octavio Paz que perdió a su padre bajo los estragos del alcohol en un accidente el 8 de marzo de 1936. A unos nos tocó también perder, bajo sus consecuencias, a seres queridos que bien pudieron ser hombres extraordinarios. A otros le ha tocado ver cómo se van consumiento en un abismo sin fondo, sus seres amados o personas allegadas. Es como si estuvieran atrapados en una telaraña sin escape alguno. Sólo nos queda reflexionar que ante este vicio, no sólo los hombres trascendentes, sino los hombres comunes como el que escribe, estamos expuestos a la adicción, a sus consecuencias y a caminar inexorablemente por ese laberinto que primero degrada, ensucia y envilece, y después devora y tiene un destino: La muerte. En esta sociedad inhumana que padecemos, o en este capitalismo que nos utiliza y nos devora, todos caminamos junto al filo de muchas navajas invisibles. Podemos cortarnos y desangrarnos en cualquier momento. Nadie está exento.

miércoles, 27 de julio de 2011

Cabral, Amor y Canto a la Vida

Facundo Cabral amó y cantó a la vida. Alguna noche conversé con él, en la década de los 80. "Soy un anarquista" me dijo hasta cinco veces. La concepción de anarquismo es vasta. Hoy puedo interpretarlo al tiempo y al través de los años, ahora que se ha ido para siempre, que anarquismo para él fue crítica a la sociedad buscando continuamente el cambio hacia un mundo sin cadenas y con libertad absoluta.
Cabral tuvo una vida complicada. Siempre salió adelante. Dolor hubo en su paso por la tierra. Basta recordar las trágicas muertes de su esposa y de su hija. Por la UNESCO fue declarado en 1996 Mensajero Mundial de la Paz. Fue miembro honorario de Amnistía Internacional.
Facundo Cabral cayó asesinado en la ciudad de Guatemala el sábado 9 de julio a las 5:20 de la mañana. Hoy lo recordamos con aquella frase suya: "Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la ley natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija, la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaron 3 o 4 meses de vida". 
O aquella otra frase: "De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a las tarjetas de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido".

martes, 3 de mayo de 2011

ESTAMOS HASTA LA MADRE

Carta Abierta a los Políticos y a los Criminales

Por Javier Sicilia

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.
No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.
Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.
De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.
Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.
Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 pm del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generando nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.
No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.
Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.
Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.
Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.
***
Extracto de la carta publicada en la revista Proceso, núm. 1796, 2 de abril de 2011.



El adiós a la poesía, de Javier Sicilia
Frente al asesinato de su hijo Juan Francisco, Javier Sicilia declaró que no escribiría ya más poesía. Así se despidió del género lírico, en un poema leído públicamente el 1 de abril de 2011, frente al Palacio de Gobierno de Cuernavaca, Morelos:
El mundo ya no es digno de la palabra
nos la ahogaron adentro
como te asfixiaron
como te desgarraron a ti los pulmones
y el dolor no se me aparta
sólo queda un mundo.

Por el silencio de los justos
sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo
el mundo ya no es digno de la palabra, es mi último poema, no puedo escribir más poesía… la poesía ya no existe en mí.



Javier Sicilia y su familia.