domingo, 5 de febrero de 2012

DOLOR, CICATRIZ INCURABLE: OSSA BOTERO


POR CARLOS ESPARZA

Doctor Jorge Raúl Ossa Botero.
ARMENIA, Colombia.- A pesar del dolor provocado por la muerte de su madre, el doctor Jorge Raúl Ossa Botero continuó con su labor humanitaria atendiendo a decenas de heridos aquel trágico lunes 25 de enero de 1999. Recuerda: “En aquel día trágico del terremoto que fue de 6.4 grados en la Escala de Richter a las 13:19 horas, vivía con mi familia en un lugar llamado El Molino en el sur de la ciudad. Me encontraba en el baño cuando empezó el movimiento sísmico de una manera impresionante, primero se sintió horizontal y luego se verticalizó, fue una duración de cerca de un minuto. Las paredes de mi casa se abrieron y de repente, ante mis ojos, apareció el rio Quindío y vi cuando las casas campesinas se estaban cayendo. Mi hijo mayor se estaba bañando, mi hija, la segunda, estaba con una amiguita debajo de una cama en la habitación de la segunda planta y mi hijo menor estaba montando un triciclito abajo en el porche. Estaban allí también mi ex esposa y una prima hermana que ese día almorzó con nosotros. La casa estaba muy dañada, el piso levantado, las paredes cuarteadas, toda la biblioteca se vino al suelo. Después nos reunimos en el porche de la casa, verificamos que todos estuviéramos bien, luego llamamos a la abuela materna de mis hijos a la ciudad de Pereira en donde el terremoto se sintió muy fuerte, pudimos comunicarnos. Después llamamos a mi mamá y el teléfono sonaba de una manera extraña como si estuviera desconectado, obviamente me causó a mí muy mala espina, y nos fuimos a buscarla. En el carro por toda la avenida Centenario empezamos a ver la magnitud de la tragedia, pudimos llegar al Palacio de Justicia, de allí me fui caminando y me encontré en ruinas el edificio de cinco pisos en donde vivía mi madre, entonces empecé a ubicar el segundo piso en donde quedaba el apartamento de mi mamá, y logré reconocerlo porque élla tenía unos helechos hermosos que eran la admiración de todos, además de que la vista daba a la iglesia, lo que la hacía muy feliz. Logré encontrar en dos planchas aprisionadas esas plantas y me dije aquí está mi mamá, seguramente estaba recostada como lo hacía todos los días viendo la telenovela Padres e Hijos. En ese momento estaban saliendo sobrevivientes de las ruinas del edificio del primer piso, entonces vi a un compañero de colegio saliendo ileso de su apartamento, también estaban saliendo dos personas que vivían en el quinto piso, increíble, estaban bajando entre los escombros, obviamente yo no tenía nada que hacer allí y me fui al carro a contarle a mis hijos y a su madre que la abuela estaba muerta”.


 
EL DEBER, PRIMERO
"Uno como hijo sabe cómo son  
 las manos de la mamá", dice Ossa Botero.

Entrevistado en un céntrico café de Armenia, capital del Departamento del Quindío, el doctor Ossa Botero con voz entrecortada por la emoción del recuerdo de su madre, reflexiona: “Si el terremoto hubiera ocurrido 24 horas antes toda la familia Ossa Botero hubiera muerto, porque ese domingo había toros en Armenia, -yo soy el médico de la plaza de toros-, y habíamos almorzado con mi madre en ese apartamento los tres hijos con sus esposas y mis sobrinos, menos mi papá que estaba en Pereira, yo me tenía que ir a las dos de la tarde a la plaza de toros. Mi mamá reunía. Ante los escombros del edificio donde mi madre estaba sepultada no tenía nada que hacer, entonces me fui al hospital en donde era subdirector y me tocaba activar a mí el plan hospitalario de emergencia. Llegué a las 2 de la tarde, para esa hora ya habían llegado muchos heridos a urgencias y me tocó organizar a mi mando los contingentes asistenciales. El doctor Jorge Mario López Arango a pesar de estar incapacitado y recién fracturado, llegó al hospital con sus muletas, inmediatamente hicimos en su oficina un centro unificado de mando, trabajamos toda la tarde, toda la noche sin descanso y hasta el otro día a las 2 de la tarde. 24 horas después el gerente me preguntó: ´¿Raúl qué pasa con su mamá que usted no ha ido a buscarla?´ Me sacó del hospital y me dijo: ´Se va, vaya usted y busque a su mamá y regrese´. El camino fue muy difícil de recorrer, estaba lleno de escombros. Llegué al centro y ya en la esquina del edificio derrumbado estaban primos míos, familiares, amigos, todos estaban enterados de que mi mamá estaba atrapada, me sentía impotente tratando de mover planchas, vigas, providencialmente alcanzamos a ver por la esquina de la calle 21 una retroexcavadora, fuimos a buscarla y la orientamos hacia este edificio y empezamos a buscar a mi mamá sobre los helechos que se veían aprisionados en las dos planchas hasta que alcanzamos a encontrarla hasta la hora y media. Fue un cuadro patético, mi madre carecía de rostro, pero la pude reconocer porque tenía entre sus dedos el llavero con un reloj que le había traído el Niño Dios y por un vestido y un collar de perlas que élla quería mucho, además por sus manos que eran inconfundibles, uno como hijo sabe cómo son las manos de la mamá. Cuando la sacamos apareció una cobija que nos dio una vecina y allí estaba providencialmente la camioneta de un amigo que sirvió de transporte hacia la morgue colectiva instalada en el coliseo de la Universidad del Quindío, cuando llegamos había ya cientos de cadáveres, a mi mamá le tocó un numero mayor a 900, obviamente había que esperar que los médicos forenses hicieran su trabajo. Nos entregaron a mi mamá en una cobija, y saliendo de la morgue, es increíble, un paciente mío de un pueblecito de 20 años atrás se dio cuenta de la muerte de mi mamá y me estaba esperando con un ataúd, y en la misma camioneta la llevamos a la Iglesia del Espíritu Santo ubicada en el Parque Fundadores. Llegamos y ante 40 ataúdes el padre Gabriel Arias Posada interrumpió la misa y recibió el ataúd de mi madre y empezó a dar de nuevo la misa, después llegamos al cementerio y allí cavamos a pico y pala la tumba de mamá, terminando, me volví al hospital a trabajar”.

DOLOR

En el lugar que murió la madre del
doctor Ossa Botero, se construye
un edificio de lujo.


Otra vez la emoción invade a Ossa Botero:
“Yo vine a llorar a mi mamá exactamente después de 17 días, cuando empezó a llegar cierta calma, pero en el alma queda una mancha y una cicatriz en el corazón incurables, porque queda uno con el estigma de la tristeza, empieza uno a vivir el duelo que normalmente sufren los pacientes que se van a morir, ´¿Por que yo?´ El rechazo, la rabia, la ira, luego viene la resignación, la paz entre comillas”.

TRAGEDIA, PASO AL PROGRESO

El doctor Ossa Botero, da un sorbo a su café. Rememora: “Armenia antes del terremoto era una ciudad muy pequeñita, casi un pueblo, a pesar de que éramos capital del Departamento del Quindío. El terremoto dejó la economía en cero, todo cerrado, empezamos a recibir ayuda humanitaria de familiares y amigos que vivían en otras ciudades, fue una red de solidaridad increíble, las ayudas que llegaron vía aérea las canalizó la Cruz Roja, y se activó el programa de la presidencia de la república para enfrentar este tipo de contingencias. Nos alimentamos por lo menos dos meses con los mercados que recibimos. En el centro de Armenia cayeron cinco edificios muy representativos, también el cuartel de bomberos y el cuartel de policía, y la mayoría de los colegios en la ciudad, gracias a Dios era período de vacaciones, y si es cierto que hubo más muertos en el sur de estratos 1, 2 y 3, en el norte también los hubo, digamos que el terremoto nos afectó a todos, bajar al centro era peligroso y tuvo que militarizarse, fue un fenómeno social tremendo caracterizado por seres humanos solidarios, pero también de otros seres que se convirtieron en animales, en turbas que llegaron a los sitios en donde no hubo destrucción dedicándose al robo y al saqueo, entonces en los condominios nos tuvimos que armar y hacer guardias para evitar que nos asonaran, que nos invadieran, obviamente primero atacaron los supermercados y los almacenes. Después del terremoto hubo una fase de silencio, de oscurantismo, un ostracismo de casi un año, el centro se murió, la banca y el comercio se trasladaron al norte, vivíamos todos a la defensiva, después se empezó a reactivar el centro a mediados del año 2000, y los bancos que se fueron para el norte regresaron pero dejaron las sucursales allí, así como el comercio que crecía, hubo oportunidades y Armenia cambió su panorama gracias a que tuvimos un presidente Andrés Pastrana Arango, que en ese tiempo fue muy inteligente al crear el Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero que empezó a manejar recursos a través de organizaciones no gubernamentales, hubo planeación, construcciones, así la cara de la ciudad urbanísticamente cambió”.

Y concluye:
“Veo a Armenia como un polo de desarrollo por su ubicación estratégica, es un punto de encuentro para todas las economías. Quindío y Armenia es una zona de oportunidades, a pesar de que la tragedia haya dado paso al progreso”.

EL DOLOR, FAMILIAR, NO COLECTIVO


POR CARLOS ESPARZA
Bernardo Vallejo Rodríguez, ya 
laboraba en aquella época en el Cementerio.

ARMENIA, Colombia.- Con el temblor del lunes 25 de enero de 1999, de un momento a otro cambió el mundo para miles de habitantes de esta ciudad. Bernardo Vallejo Rodríguez, administrador del Parque Cementerio Jardines de Armenia, propiedad de la Diócesis de la localidad, con voz pausada recuerda escenas de aquel trágico día que enlutó a cientos de armeritas: “Nosotros éramos responsables del único panteón en la ciudad, teníamos encima el dolor colectivo producido por el terremoto, y de repente tuvimos que asumir la responsabilidad de la inhumación de todos los muertos que llegaban en féretros de todo tipo. No pudimos utilizar el horno crematorio porque quedó fuera de servicio provocado por un muro que se cayó rompiendo la tubería del gas que lo alimenta. Todos los cadáveres fueron inhumándose como iban llegando, los que no alcanzaron a enterrarse ese día se depositaron en las sillas de nuestra capilla esperando al día siguiente. Nos sentíamos impotentes para prestar el servicio. Actualmente tenemos personas enterradas en las fosas comunes, allí están muy quietecitos, esos llevan ya once años, porque no hemos tenido la necesidad de exhumarlos”.
EL DOLOR, DE POCOS
Fosa Común.

Continúa: “Fue muy duro ver el dolor de los familiares de los seres que fallecieron, hubo historias muy conmovedoras, sin embargo el tiempo es el mejor amigo para curar todos los dolores, pero en realidad cada familia es la que siente verdaderamente el dolor, no la colectividad. Hubo personas que les fue muy mal porque se les acabó padres, hijos y abuelos. Las víctimas de la tragedia fueron principalmente la gente más pobre que vivía en el sur de la ciudad y también en el centro. En el norte que vive la gente pudiente casi no sucedió nada”.

LOS OPORTUNISTAS
Tumba de la monja Luz Stella.

Vallejo Rodríguez subraya: “Es cierto que la inversión llegó a Armenia después del terremoto, pero también llegaron muchas personas de fuera, extrañas, oportunistas que se hicieron pasar por damnificados y lograron obtener casa aquí, y a gente que en realidad se le cayó su casita, allí continúa esperando sin respuesta, eso siempre sucede en todas las tragedias de este tipo. Aquí hemos tenido varios terremotos sin consecuencias, nunca nos esperamos un terremoto de esa magnitud que acabó por completo, entre muchas otras edificaciones, con el barrio de La Brasilia que era casi nuevo, pero mal construido”.

MICROTRÁFICO
Vallejo Rodríguez finaliza con una opinión sobre la ciudad de hoy: “Armenia está creciendo hacia el sur, hay muchos barrios nuevos, desgraciadamente ya están muy afectados por el microtráfico. Aquí hace falta inversión para crear industria que genere suficientes fuentes de trabajo, ahora bastante limitadas, a pesar de las inversiones que se pueden apreciar, pero que no alcanza para todos”.

ARMENIA GANÓ CON EL TERREMOTO


POR CARLOS ESPARZA
Jorge Hugo Galvis, escritor.

ARMENIA, Colombia.- El escritor Jorge Hugo Galvis afirmó que después del terremoto de 1999 “en Armenia quedó mucho dolor, así como vestigios de lo que fue el desastre. Hay zonas de la ciudad deprimidas, en los barrios del sur existen tugurios que apenas se están reconstruyendo. Todavía hay gente que siente el impacto del impresionante terremoto. Nosotros que vimos parte de la ciudad destruida, nos asombramos de la reconstrucción que fue de 3 a 4 años y hoy vemos una ciudad totalmente diferente. Hay otras ciudades que no recibieron tanto, como es el caso de Popayán que la mitad quedó en ruinas, únicamente allí reconstruyeron el centro histórico. La reconstrucción no fue únicamente en Armenia, fue en municipios afectados de los Departamentos del Quindío, Risaralda, Caldas, parte de Tolima y parte del Valle del Cauca, todos se alimentaron con una cantidad muy grande de plata. Armenia no tenía un solo peso para su reconstrucción y no creo que hubo dinero del narcotráfico para tal fin. El gobierno estableció límites para los estratos 1, 2 y hasta el 3, entonces les daban a los afectados determinada plata para resarcir de acuerdo con la magnitud del daño. A casi todo mundo se le colaboró, fue muy poca la gente que no alcanzó plata para la reconstrucción”.
Miles de personas llegaron para
 quedarse en zonas afectadas: Galvis.

EL TEJIDO SOCIAL,
 AFECTADO


Entrevistado en la Plaza Bolívar del centro de Armenia, Galvis agrega: “A raíz del terremoto llegaron miles de personas a las zonas afectadas, lo que motivó una expansión demográfica en nuevos barrios. Los municipios del Quindío tuvieron que construir barrios enteros. Por ejemplo, Quimbaya es el doble de ciudad que era antes del terremoto, hubo que construir más de 4 mil viviendas, esa cantidad no equivale a la destrucción de casas allí. El Quindío es un departamento eminentemente cafetero y agricultor, nosotros no tenemos industria para esa cantidad de gente, las calles están invadidas de vendedores informales, claro que ese es un fenómeno en las ciudades colombianas, y no tenemos empleos para recibir ese volumen de gente, en ninguna parte”.
Eduardo, oriundo de Tumaco, pide
 limosna en el centro de Armenia.

EN EL NORTE, LOS RICOS,
EN EL SUR , LOS POBRES

Galvis, autor de los  libros Quimbaya, la Tribu y la Fundación,  y La Ruta de Nuestros Ancestros los Quimbayas, explica: “Armenia tiene una división territorial, desde la Plaza de Bolívar hacia abajo tiene 50 barrios pobres y de aquí para arriba son los estratos 5, 6 y hasta 7 en donde vive la gente pudiente que tiene las empresas, los grandes almacenes, las grandes fincas. Allí el precio de la tierra es muy alto, en el norte hay excelentes edificaciones, aunque la ciudad en general es bonita por todos los lados, pero la división es entre ricos y pobres, como en cualquier ciudad latinoamericana, y en la medida que usted baja hacia los barrios del sur, en esa medida hay una diferencia muy marcada”.
Edificio abandonado
en el centro de Armenia.

HACIA LA INDUSTRIALIZACIÓN

Galviz, concluye: “Mi visión de Armenia hacia el futuro es muy grande, es una ciudad muy bien planificada, hay una conciencia en nuestros mandatarios de que la ciudad debe cambiar aceleradamente hacia la industrialización. El agroturismo ha cobrado fuerza. En Colombia y en otros países el turista no desea estar en las playas, quiere estar en el centro y en el corazón de un  país como el nuestro, aquí tenemos la fortuna de que construyeron dos excelentes parques a nivel nacional y a nivel internacional como es el Parque Nacional del Café de Montenegro, y más abajo está el Parque Temático de Animales más grande del mundo, que reciben en conjunto más de un millón de turistas al año. La perspectiva de desarrollo de Armenia es muy grande con relación al turismo, y gracias a su buena infraestructura usted va a las zonas rurales del Quindío y tienen agua, acueducto, telefonía fija, están conectados a todos los adelantos técnicos, en esa medida la mayoría de carreteras para llegar a los pueblos están pavimentadas. Antes del terremoto, Armenia era una ciudad sin infraestructura, el terremoto nos abrió una expansión impresionante, el gobierno gastó billones de pesos para la reconstrucción del Eje Cafetero, y Armenia fue una de las tres capitales que más absorbió plata. No creo que Armenia hubiera tenido la capacidad para su desarrollo, ganó con el terremoto a pesar de la pérdida de vidas y de las viviendas y edificios destruidos”.

DIOS NOS PROTEGIÓ A TODOS: ANA QUILIA

Por CARLOS ESPARZA
Ana Quilia Cifuentes, sobreviviente
del terremoto.

ARMENIA, Colombia.- Esta hermosa ciudad fue golpeada por un terremoto de 6.4 grados en la Escala de Richter el lunes 25 de enero de 1999 a las 13:19 horas. Ana Quilia Cifuentes Valencia se estremece al recordar ese día en el que estuvo a punto de perder la vida: “Nuestra casa era de dos pisos, me encontraba en el piso de abajo, tranquila, lista para servir almuerzo, tenía una niña que me ayudaba y entonces le dije ´ve calando los frijoles´. También estaba una sobrina viendo la telenovela Padres e Hijos. En ese instante que nunca he podido olvidar, fue cuando sentí un rumor, como cuando vienen camiones, un ruido horrible que nos arrollaba y entonces les dije ´muchachitas vamos a la puerta de mi alcoba´ y empezamos a rezar ´Santo Dios, Santo inmortal´, mientras desesperados los niños gritaban. La empleadita era muy tímida y no se movía a pesar de que le gritaba que se viniera con nosotras, mientras todo en la casa estaba cayendo, temblando corrí, cogí a la niña y la metí en donde estábamos. Sobre mi cabeza caía el cielo raso y es cuando la casa se vino abajo, yo sentía que las paredes me rozaban la mejilla y es cuando sentí muy cerca la muerte. Les decía a las niñas ´recen hijitas´, mientras seguían gritando y entonces de repente se hizo un silencio profundo. Después escuchamos las alarmas. Estábamos enterradas, desesperadas, esperando que nos rescataran. En ese silencio fue cuando la nietecita, hija de Amparo, dijo ´ahí hay una lucecita´ y no sé cómo subió, despejó y salió y nos empezó a dar la mano, así salvamos milagrosamente nuestras vidas”.
"Yo tenía el Salmo 91".
Expresiva, con cerca de 90 años, Doña Quilia relata: “En nuestra casa hubo atrapados, estábamos cinco personas arriba y cinco personas abajo. Con la ayuda de los vecinos fue rescatado mi hijo que había quedado atrapado por las piernas entre los escombros del piso de arriba. Salvo mi nieta que tuvo una lesión en el tendón de Aquiles y fue curada sin costo por un noble doctor de Bogotá, todos salimos ilesos por la gracia de Dios. Este terremoto no empezó suave, sino llegó durísimo. Hubo muchos daños, el cuartel de policía y el cuartel de bomberos cayeron quedando atrapados todos los policías y bomberos. Yo tenía el Salmo 91 pegado en la puerta de mi alcoba, la providencia fue la que nos salvó. Vivo porque Dios nos protegió a todos”.

TRAGEDIA, PASO AL DESARROLLO: TÉLLEZ



 

HABLA GLORIA RUBY TÉLLEZ, TESTIGO DEL TERREMOTO EN ARMENIA




Gloria Ruby Téllez.

 
                            Por CARLOS ESPARZA


ARMENIA, Colombia.- Gloria Ruby Téllez a través de sus ojos claros contempló escenas dantescas producto del terremoto ocurrido en esta ciudad el lunes 25 de enero de 1999. Esas imágenes nunca se le borrarán. El Coliseo de la Universidad del Quindío fue el anfiteatro que recibió cerca de mil muertos.

Relató: “Llegaban cientos de personas tratando de reconocer entre los fallecidos a sus seres queridos, era un cuadro impactante desde la entrada del coliseo de basquetbol, donde había ataúdes apilados. Un amigo y yo dimos la vuelta a toda esa fila de muertos, había niños, mujeres embarazadas, jóvenes, personas mayores con traumas en todas las partes del cuerpo, en brazos, en cabeza. Los cadáveres que más me impresionaron fueron dos que estaban en la entrada, una señora con un bebecito que yo no sé si ese mismo día había nacido, y el esposo al pie llorando a su esposa y a su niño”.
  
Gloria Ruby Téllez indicó que la tragedia y el dolor que enlutó cientos de hogares de Armenia, trajo a la ciudad y al eje cafetero inversiones con las que se logró una importantísima infraestructura en todos los aspectos.
 
Concluyó: “Se construyeron nuevas y mejores edificaciones en terrenos donde había casas y edificios viejos que cayeron con el terremoto. Armenia alcanzó su reconstrucción con una mejor planeación, ahora es una ciudad moderna con mejores controles de todo, y una urbe que crece todos los días en construcciones, pero no se sabe de dónde se saca la plata para esas inversiones. Armenia no tiene industria y el café que era el motor del Quindío ha desaparecido en un porcentaje altísimo”.
 
 

                          Las imágenes de la tragedia 
                              no se borrarán, dijo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 11 de enero de 2012

Peña Nieto: Un frasco peligroso

POR JESÚS SILVA-HERZOG MÁRQUEZ
9 de enero de 2012

Un frasco puede ser un recipiente de agua o de veneno. El mismo envase puede alojar una medicina o una sustancia letal. Por eso importa la etiqueta. Confiamos en el marbete para identificar la composición del líquido, para mantenerla lejos de los niños, para aplicar la dosis correcta, para separar los líquidos de la cocina de los del botiquín o la cochera. Una de las campañas más intensas de los consumidores en los últimos años ha sido precisamente la batalla por las etiquetas: contar con información veraz y comprensible de lo que uno compra en un empaque. El consumidor (como el votante) requiere información para decidir. No puede arriesgarse a probar con la tripa el misterio de los frascos.

Enrique Peña Nieto es un frasco sin etiqueta porque carece de contenido propio. Puede ser garrafón de gasolina, una olla de sopa vieja o una botella de cocacola. Peña Nieto será lo que otros viertan en el recipiente. Es un envase, un frasco vacío. ¿Alguien puede dudar del peligro que significa beber de un frasco sin nombre? Lo advirtió Manlio Fabio Beltrones y creo que tiene razón: un político sin ideas es un político peligroso. Si el atractivo del candidato único del PRI es estrictamente formal (una imagen, una carátula, un actor que representa el papel de un político joven), sus respaldos provienen de su vacuidad. No es raro que así sea. ¿Qué mejor para los grupos de interés en México que patrocinar a un político atractivo que no presenta el inconveniente de pensar por sí mismo? Conforme pasa el tiempo, parece claro que el escándalo de los libros no fue un resbalón menor. La incapacidad del candidato para lidiar ágilmente con lo imprevisto mostró su vulnerabilidad central: no solamente se trata de un político ignorante, sino de un político sin fibra, un cartón sin constitución propia, un estuche sin esqueleto. Si aquel incidente de la chachalaca fue tan nocivo para la primera candidatura de López Obrador fue porque ofreció a muchos dubitativos la confirmación de una sospecha. El candidato de la izquierda no era un hombre tolerante, como mostraba esa orden de silencio al Presidente. Los escándalos no se evaporan fácilmente cuando conectan con una intuición colectiva, cuando alimentan un recelo preexistente. Esa es la puntería del escándalo de los libros. Creíamos que Peña Nieto era un actor en busca de un papel protagónico para el que no está preparado. Lo confirmamos. De ahí la posibilidad de que aquel tropiezo con autores y títulos sea más que un accidente para convertirse en una definición.

Digo definición pero debo decir caricatura. El tropiezo de Peña Nieto no lo convirtió en un político temible sino risible. En unos minutos, Peña Nieto se ganó la peor de las descalificaciones para un hombre que aspira al gobierno: el ridículo. En Guadalajara, el candidato priista perdió algo más que la imagen de invulnerable: perdió respetabilidad. No será fácil ya tomarse en serio al exgobernador del Estado de México. Y cuando lo vemos de nuevo en el estudio de televisión deseándonos una feliz Navidad, mientras su esposa lo acaricia y lo admira con ojos tiernos, ratificamos que se trata de un político de aparador. Un político inventado por los reflectores de la televisión que puede ser destruido por la luz natural. Si mostraba habilidad política como gobernador y como líder del priismo mexiquense, parece que ese talento termina en la frontera del Estado de México. A Peña Nieto no le sienta bien cruzar las Torres de Satélite: fuera de la protección de la política local, el político ha tropezado una y otra vez.

Se dirá que ha firmado un libro que es un programa serio y razonable de gobierno y que en sus propuestas se mide su estatura pero, evidentemente, la solidez de un político no está en los documentos que suscribe, sino en el temple. Peña Nieto navega con instrumentos prestados. No contempla el mundo con sus propias herramientas, los utensilios que ha ido formando a lo largo de la vida, producto de su experiencia, del éxito y del error. En ausencia de curiosidad intelectual, de una vida nutrida de experiencias, carente de ideas propias, su vínculo político con el mundo es indirecto: el que su corte le ofrece. La dependencia de su entorno es absoluta. El frasco no se llena desde dentro. ¿Con qué elementos podría, por ejemplo, resistir la influencia de un tecnócrata arrogante que convirtiera en su asesor principal? ¿Tiene elementos para ponderar sensatamente juicios contrarios? ¿Cómo reaccionaría ante una crisis imprevista? ¿Cómo podría resistir las intimidaciones de los poderes económicos? Votar por un frasco vacío es arriesgarse a beber una botella de amoniaco con la ilusión de que sea agua de limón.

domingo, 8 de enero de 2012

BOGOTÁ: REFLEXIÓN SOBRE LA EDUCACIÓN

POR CLARA AMAYA

BOGOTÁ, COLOMBIA.- Muchos maestros y maestras desde el inicio del año toman conciencia del papel que desempeñan en la vida de los educandos; en esta ocasión quiero referirme a estas personas de quienes he recibido, con su ejemplo práctico, la enseñanza: “la comisión de evaluación y de promoción es un pretexto para poder hacer reflexiones sobre nuestro desempeño así como el de  los niños, niñas y jóvenes que en un momento determinado asistimos”; por lo tanto hay que tener muy presente que el año escolar es un tiempo en donde a cada momento el profesional puede aprovechar lo que ha aprendido en relación con metodologías propias al área que le compete y desde luego para que se le preste atención a la edad de sus estudiantes, a la etapa de desarrollo que atraviesa cada uno(a) de los que se tiene a cargo de manera que sea todo un adalid asertivo en su labor pedagógica; cabe anotar que es aquí en donde cohabita la importancia de la reorganización escolar por ciclos. Una idea es que los profesores logremos agenciar los propósitos de la evaluación institucional de los estudiantes en conformidad con el decreto 1290 de abril 16 de 2009 según señala el Artículo 3 y dirigiendo su atención al desarrollo del proceso formativo como Derechos del estudiante según versa el Artículo 12; la otra idea es que los estudiantes alcancen siempre exitosos resultados por lo menos como reza el polémico decreto 230/2002… garantizar un mínimo de promoción del 95% de los educandos que finalicen el año escolar en cada uno de los grados… lo cual también se puede interpretar como el desafío moral y profesional que parte al asumir el trabajo con Amor Responsable o Amor Exigente, teorías que en parte surgen de las bases de la Pedagogía del Amor, distinto al llamado Amor Permisivo. Aquí el experto docente hace uso de su doctrina, aquella que ejerce, que también puede verse como la oportunidad en el aula de clase, sitio exacto en el que se va conformando la Calidad Educativa cuando cada uno de nosotros en el día a día practica la Autonomía del Docente o de Cátedra, ahí justo en ese momento es cuando estamos a solas con nuestros educandos construyendo y trascendiendo 



La experiencia me ha inspirado para afirmarme en el gran desafío:“Si YO trabajo con SERES HUMANOS lo básico es que a pesar de cualquier dificultad que surja en determinado momento, pueda influir como educadora para ser la guía que le permita a ese SUJETO que asumo para dirigirlo hacia adelante”; en este punto necesito reiterar que los pedagogos somos los facultados para liderar este recorrido y es por ello precisamente que nos llaman MAESTRO o MAESTRA; en esta relación nosotros también poseemos las herramientas y los recursos metodológicos al servicio de los niños, niñas y jóvenes para que ellos y ellas puedan adquirir los conocimientos, habilidades y actitudes esenciales durante el periodo académico que nos incumbe. Cabe resaltar que estoy de acuerdo con los y las maestras que aseguran que a nadie se le debe regalar ni una nota dentro del proceso escolar, además reconozco que en algunas ocasiones me dejo contagiar por posturas cómodas en donde culpo al otro, aunque desde luego no se trata de culpar a nadie sino que en conexión con mi labor siento que es a mí a la que me corresponde estar en cabeza de manera RESPONSABLE de lo aquí planteado.